06 April 2014

Filosofía Swinger

Category: Swinger

Llevo 2 años en este fascinante estilo de vida y, por fin, puedo gritar a los cuatro vientos: ¡soy swinger!
Soy swinger…No solo porque me sea propia la desfachatez, sino también porque he aprendido mucho acerca de mí misma en cuanto a la sexualidad y he conocido a gente muy interesante; además y sobretodo, porque he asimilado con naturalidad el tema y porque a estas alturas ya manejo una filosofía swinger responsable.

Y es que ser swinger ha sido todo un proceso para mí. Como mujer soltera, he pasado por innecesarios cuellos de embudo cuando no sabía que las damas somos muy bien recibidas en estos lares de sensualidad, pues no hay muchas que se decidan firmemente a hacerlo, como muchos sí hay de hombres solteros.
Así que me he encontrado con variedad de personajes y circunstancias que me han invitado a analizar acerca de lo que realmente significa ser swinger, especialmente en nuestro medio, donde, además, he notado que la palabra swinger encierra desde el adjetivo grotesco que insulta a quien expresa su libertad sexual hasta el sustantivo inmoral que acarrea la promiscuidad más cruda de los verbos.

Pero no voy a dedicar este artículo a criticar la mojigatería ecuatoriana, aunque aquello me placería enormemente, sino para meditar acerca del Swinger como Filosofía, pues me es sumamente importante aclarar como testigo vivencial que el swinger no es impuro, malo ni satánico, así como que no cualquiera puede ser swinger.
Afirmando que “no cualquiera puede ser swinger” quiero referirme a que, para que ingreses a un club de este tipo y más allá de los requisitos que éste te exija, los verdaderos planteamientos están en uno mismo. Esto es, has de analizar tus respuestas a las siguientes preguntas: ¿Por qué quieres ser swinger? ¿Eres suficientemente honesto contigo mismo para desnudar no solamente el cuerpo?
Porque, déjame decirte que si eres un individuo solitario que busca tener sexo sólo por aliviar tus necesidades biológicas básicas, mejor ve al baño y desocúpate, porque esa no es la finalidad de ser swinger. Como tampoco lo es para aquellos hombres o mujeres que, por sentimentalismos, vienen a parar a este mundo con el afán de consolar su herido corazón. Ellos, que llegan a nuestras reuniones con el ánimo de brindarse en el sexo para olvidar al antiguo amor… Menuda equivocación… ¡No! ¡Aquí no están invitados los Príncipes Azules, Blancanieves o la Cenicienta! Y mucho menos será buena idea para parejas que, de fondo, se les nota que lidian con rencillas interpersonales… Las parejas que se encuentran remediando algún error o redimiendo culpas, pretenden hallar alguna solución entre piernas, espaldas y roces sin imaginar que están muy lejos de la realidad… ¡No! ¡Una reunión swinger no será ni podrá ser nunca una forma de solucionar problemas maritales ya existentes! También, los hombres que piensan que porque cuelgan fotos de falos, ya sean babosos o “bien dotados” (entre comillas porque ya es hora de aseverar que el tamaño de tu pene no te hace ni mejor persona ni mejor amante), ya pueden encontrar en el amplio espectro de nuestras camas decenas de posibilidades para balancearse sobre cuerpos supuestamente predispuestos a saciar sus ganas… ¡No! ¡Están soñando en cuentos de Kamasutra, no en términos swinger!

El swinger está abierto para todos aquellos que no se han olvidado de ser seductores o seductoras, esto es, que por más desnudez, lujuria y voyeurismo que te deslumbre en una reunión swinger, no se perderá la perspectiva de ser primero hombres y mujeres, caballeros y damas y, luego, quizás pudiera ser, que cuerpos desnudos, penes, vaginas y contacto.
Porque el swinger es filosofía y no canibalismo. El swinger se ha satanizado gracias, principalmente, a creencias basadas en políticas y dogmas conservadores, arcaicos, que subrayan ideas tan estúpidas como que el sexo, en esencia, es malo; o que “desear a la mujer del prójimo” es grave delito para con la moral divina. Desde el punto de vista femenino, la filosofía swinger se ha malinterpretado por una sociedad patriarcal y sexista que no ha permitido, permite ni permitirá que sus mujeres puedan hacer – o siquiera pensar en hacer – realidad sus fantasías, así como por las mujeres que creen que llevar a la realidad estas fantasías es algo tan deshonroso… Como es obvio, el swinger no es para sexistas, creyentes acérrimos de los mandatos de ningún Dios de moral conservadora o de sus análogos civiles, así como no es lugar para parejas de mentalidad retrógrada y, aún menos, para la gente que busca involucrarse en este estilo de sexualidad en función de un concepto banal, sin fondo ni misión.
No intento siquiera que pienses como yo, porque es imposible… Sólo intento aconsejarte que no seas débil de criterio ni de corazón. Pues, para mi humilde opinión, estos son los dos principales elementos que te salvarán de ser un asilvestrado intento de practicante swinger, ya sea en solitario o en pareja: sin el debido criterio solo llegarás a ser swinger para agravar tus problemas personales o de pareja. Y sin el debido corazón, no serás más que otro ser en búsqueda de ese saciar las bajas pasiones, sin más objetivo que el físico, con alergia a la trascendencia tan natural e intrínseca de estas reuniones swinger…

¡Maravilloso si lo entendiste! Y si no, infórmate muy bien acerca del estilo de vida swinger, porque no sólo se trata de disfrutar la sexualidad como a uno le venga en gana… Se trata del respeto, de la confianza, el cariño y de la comunicación. Se trata de ampliar tus horizontes mentales, de erradicar esos ridículos castillos de arena con los que hemos sido educados. Se trata de romper esquemas para fortalecer una ideología, No más buena o más mala que las demás. Sólo diferente.
Se trata de tener la conciencia limpia y sensible para uno mismo. Y, luego, para los que te rodean. Se trata de no lastimar a nadie ni exigir a los demás que recen nuestro credo. De ser libre en la mente para que el cuerpo goce en los placeres de la carne, pero también del espíritu. Se trata de decir “soy swinger” si es que estás dispuesto a ser parte de una comunidad que no se avergüenza de serlo. Una comunidad que, ante todo, no tiene la obligación de mentir, engañar o enaltecer los cánones estéticos reiterados a través de extensas cadenas de marketing, comunicación y publicidad sin antes valorar primero la belleza del espíritu.
Como podrán observar, ser swinger es mucho más que el contacto físico. Es la camaradería entre personas afines entre las que incluso surge un sincero y respetuoso cariño. Porque respetamos la velocidad y el vehículo que usa cada quien en este concreto camino. Y es en ese camino en el que nos topamos para dar rienda suelta a la imaginación y experimentarnos a nosotros mismos en fantasías que solo la gente como nosotros podrá comprender.
Y esto, para mi forma de ver las cosas es FILOSOFÍA SWINGER… ¿Y para tí qué es?
 

La Qka

Tu alma de guerrera contiene la rudeza
de quien cae, levanta, cae y vuelve a levantar…
Eres la heroína de la vida,
Allí donde tus luchas te dan la gloria,
aunque venzas, aunque pierdas,
en la realización de tus sueños está la Real Victoria.
Tu figura femenina es todo un enigma,
en aquel mundo masculino donde se van de bruces…
más, tú te luces,
mujer que besa el cielo, mujer que besa el piso,
mujer que empuña el arte cual acróbata de rizo.

Los Guantes de Qka
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Friday, 24 May 2019