23 February 2014

Servida Señorita

Category: Swinger

A ver… ¿Por dónde inicio a contarles acerca de una primera experiencia swinger?

 “Érase una vez una pobre shunsha arrecha que buscaba un sitio para explorar la sexualidad con libertad…”  No, no, no…  Esto está muy rudo conmigo misma…

 ¿Qué tal?   “…Érase una vez una princesita divorciada que buscaba un estilo de vida erótico para encontrar un príncipe azul…”  No, no ¡No! ¡Tampoco!  Ni princesita ni príncipes… ¡Qué cursi!

Mejor voy a lo sincero…  “Érase una vez una YO que al sentirse muy chiquita en el gran espacio de su mente abierta decidió buscar quién la acompañara a sus arrebatadas fantasías…”

Hummm… ¡Sí! Este comienzo está mejor…


Bueno…  Mi primera experiencia swinger fue un total desastre…  Fue cuando encontré por Internet un evento que se realizaría un tal viernes, me apunté como si me atrasara, bien rápido y con preservativos en mano.  La reunión fue en Quito, en la habitación de un hotel medio bueno que queda… su ubicación mejor que se mantenga en discreción.   Algo me decía que no debía salir, pero la curiosidad fue más.

Para no hacerles largo el cuento, ya vestida y deliciosamente sexy me embarqué a mi viejo Mercedes Benz para salir a la cita.  Un autito cuya carrocería dura eternidades, pero siquiera la cuarta parte de la eternidad me hubiera gustado que dure en el arranque, porque sencillamente no se encendió.

Ohhh no… No me iba a quedar con las dudas encima… acerca de lo que es un swinger, ni con la cuota pagada ¡No! No no y ¡No!

¡Mercedes concha de tu madre te prendes porque te prendes!   – Le grité al pobre viejo auto, al mismo tiempo que me bajé a abrir el capó; la verdad no sé para qué abrí el capó si no entiendo ostia de mecánica; pero, no sé si fue cuando abrí el capó o cuando lo volví a cerrar pero al darle arranque otra vez….  “Runnnnnnnn”  - Sonó y se encendió.

 Algo me decía que no era buen negocio salir esa noche… pero no pude ceder a mi intuición, tenía que ir… Tenía que saber qué diablos era un Swinger y además estaba cargadita de deseos en la piel…

Mi idea de Swinger era que habría mucho sexo, varones con ánimos de complacer una dama ardiente y en suficiente número para que se relevaran y no parara la diversión para mí…  ¡Qué equivocada estaba!   Y es que algo me decía que no debía ir…

Llegué al parqueadero del hotel, mi clásico Mercedes Benz sufrió un leve mal gesto por parte del Valet Parking, pues se pensó lo que más noche comprobó… que no le daría buena propina….  ¡Eeeeepa! Que las buenas propinas le den los millonarios…

Se fue mi auto y doy el primer paso para ingresar al hotel, sin darme cuenta de que había un pequeño desnivel antes de subir a la primera grada, el mundo se me movió a los cielos y me di tremendo suelazo…  Mi cartera, uno de mis zapatos y todo el glamour rodaron por el piso.  Justo ese momento salía una pareja de mayorcitos, quienes al ver que me puse de pie inmediatamente, solo se suspendieron mirándome…  Me acomodé el vestido, recogí mis cosas y les dije:

Cada quien sube las escaleras a su manera….

Los señores soltaron unas risitas ahogadas y yo al fin ingresé al hotel…  Avergonzada por la caída me senté en una Sala de Espera a revisar mis rodillas… Una se me había remellado un poco, fue más el golpe.   No, no debía salir esa noche… ¿Por qué seré tan necia? En ese mismo instante mejor hubiera regresado a mi casa, pero no podía hacerlo, esa iba a ser mi primera experiencia swinger… No debía perder esa oportunidad.  Además me conozco más que Ricardo Arjona… “desde el pelo hasta la punta de los pies” y sé que todas las próximas noches de mi vida pasaré pensando… ¿Qué hubiera pasado si?

No, yo no me quedo con la experiencia incompleta, las dudas son para los cobardes… ¡No para mí!….  ¿O deberé volver a casa?

“Sara, te digo que las dudas son para los cobardes así que adelante caminante y a tirar con quien se plante…”  -  Me dije, en verso y sin mucho esfuerzo, me sonreí.

Al rato se me acercó un hombre vestido con el uniforme del hotel y me preguntó:

-          ¿La puedo ayudar en algo Señorita?

Al mirarlo deseé que aquel estuviera en la reunión swinger… Mmmm… sería fabuloso que también participara pues tenía una buena estatura, un cuerpo fornido y su sensual elegancia me produjo todos los más lascivos pensamientos.

Pero mis malas intenciones se detuvieron en seco cuando quise responder…

Y es que no sabía qué responder, cómo responder, qué decir…

Me sentí en compromisos…

-          Ehh…. Si…. Este…. Espero….

El señor me miraba atento y eso me ponía más nerviosa.

-          Si Señorita ¿Espera a alguien?

-          Humm… cómo le digo… este….

Tartamudeé sin atinar con la respuesta adecuada, me levanté del cómodo sillón y le tomé del brazo para apartarlo de la Recepcionista que estaba escuchándonos.  El hombre se incomodó con mi brazo enlazando el suyo, pero se dejó llevar.

-          ¿Le sucede algo Señorita?  – Me preguntó

-          Bueno… verá… como le explico…. Es que hay una reunión y…

-          ¡Ahhhhh! Usted viene por la charla de Forex

¿Forex? ¿Acaso la reunión swinger se llamaba Forex?  ¿No será más bien ForSex? – Bromeaba para mis adentros…

-          Este… eehhh… ¡Si! Vengo a esa reunión   – Le contesté

-          Ohhh bueno, entonces suba al segundo nivel, es al fondo a mano derecha ¿Quiere que la acompañe?  – Tan servicial el muchacho

-          Por supuesto    – Le respondo

Uno a lado del otro, caminamos hacia el punto de reunión Forex o ForSex o como diablos se llame.  Al llegar habían como 30 personas decentemente sentadas escuchando una explicación didáctica por parte de unos hombres enternados.

¡Caray!  Ojalá no me haya equivocado de reunión porque me va a faltar gente   - Seguí bromeando para mí misma…

-          Bien, pues la dejo Señorita  – Me dijo el señor dándome un beso en la mano antes de soltarla.

-          ¡No! No se vaya… es que no es esta la reunión   – Le digo

-          ¿Ah no?  – Me pregunta asombrado

-          No  – Le respondo tímidamente

Bueno Sara… a soltar las palabras con su significado, sin anastecia, sin palabras disfrazadas ni diplomacias ni tanta tontera, a decir las cosas como son y punto.  – Me sentí decidida.

-          Mire Señor, lo que estoy buscando en realidad es una reunión swinger  – Le dije con natural desparpajo

El hombre abrió la boca por la tremenda noticia, tanto que hasta pude observarle un par de caries.  Justo en ese momento sonó mi celular con mi cancioncita de tono… Déjame intentar conquistar tu amor, me matan las ganas, me matan las ganas, déjame…

-          Aló  – Respondí

-          Sara, cuando llegues solo di que vas a la habitación 18  – Me dijo el organizador del evento swinger

-          ¿Y no podías darme esa información antes de que tenga que pasearme por todo el hotel con un pobre señor entrado en shock por enterarse de lo que buscaba?  – Le reclamé enojada

Pero el organizador solo se rió a carcajadas y me colgó.  Regreso mis ojos al rostro aún sorprendido del amable hombre y le digo:

-          Voy a la habitación 18

Sin palabras el amable hombre me acompañó hasta el ascensor y me dijo:

-          Primer piso por el pasillo segunda puerta a mano izquierda, ¡servida Señorita!

-          Muchas gracias señor, usted ha sido muy amable  – Le contesté y subí hacia mi primera experiencia swinger.

Ayyy….. no tenía que salir hoy ¡Qué verguenza! ¡Pobre señor! ¡Pobres mis rodillas! ¡Qué noche para tan tonta!   Pero bueno, he sobrevivido hasta aquí, solo… Ascensor por favor no te dañes….   – Rogué mordiéndome los labios de tantos nervios.

Efectivamente llegué a la habitación No. 18 y golpeé la puerta.  No tardaron en abrirme y saludé con 2 parejas… mejor dicho “parejas” entre comillas, porque si ellos eran pareja yo podía ser la Madre Teresa en pelotas.

No había música, pues el equipo no funcionaba…  A pesar de ser un hotel bueno, la habitación que nos habían dado parecía más bien una bodega de camas, 2 armadas y algunas desarmadas.  No podíamos entrar a la cocina porque los mismos palos de las camas obstruían el paso.  Un lugar tan desolado, desordenado y feo que no combinaba con mi hermoso vestido de terciopelo y mi joyería de Yanbal…   Bueno… Yanbal no es tan fino que digamos pero es que la habitación aquella no valía ni bambalina.

No había nada que beber pues nadie compró nada, saqué mis cigarrillos y duraron una hora pues todos fumaron…  La charla no era del todo productiva pues noté que estaban mintiendo.  Las parejas no eran parejas, es más, pienso que se estaban conociendo.

El organizador, un tipo de unos 50 años llegó con una niña de 18 que parecía de 14, muy bonita y callada, pero su presencia me incomodó por la edad.  Como soy muy imprudente cuando hablo, se sintieron mal por mi comentario de que la muchacha era demasiado joven para estar ahí y que por eso yo no compartiría con ellos.  De modo que se despidieron y se fueron.

Quedamos 3: la supuesta pareja y yo…

¡No!  ¿Eso era un swinger?  ¡Qué decepción!

Pero bueno, ya estábamos allí… vamos a ejecución… ¡A lo que vinimos! ¡Sarita al ataque! ¡Si!

Se inició un interesante trío entre la pareja que quedó y yo, ella era una mujer de unos 45 años y él de unos 30.  Luego de un poco de lamidas y besuqueos ellos procedieron a la penetración con preservativos…  ¿No eran pareja? ¿Por qué preservativos?

En fin, ya estaba allí… el “dizque” esposo bombeó contra su “dizque” esposa por unos minutos y luego se dedicó a mí…

Ufff…. Había pasado muchos contratiempos hasta llegar a estar allí con ese pene desconocido que me penetraba gentilmente… El sobre mí, luego yo sobre él, luego en 4, luego en 5 y en 6 y en 7 y en 8… Y quizás habían transcurrido unos 10 minutos cuando en la última posición el muchacho me mira a los ojos y me pregunta:

-          ¿Ya?

-          ¿Ya qué?  – Le vuelvo su pregunta

-          ¿Ya estás satisfecha?

Era mi primera experiencia swinger y de repente me sentí muy novata al creer que “Ya debía estar satisfecha” y le respondí:

-          Ehh… si….

Se bajó de mí, dejando una vagina frustrada y mi cuerpo abochornado por la estupidez que estaba haciendo…

No debí salir de casa, más rendidor me hubiera sido si escribía algún relato erótico, a lo mejor hasta me excitaba más…

Los chicos se vistieron, se despidieron de mí con un beso en la mejilla y en el pasillo ella le preguntó al “dizque” esposo:

-          ¿Dónde vives?

Ayyyy…. Me dieron ganas de llorar, siquiera para expulsar un orgasmo por mis ojos.  Con rabia me vestí, tomé mi cartera y salí furiosa de la habitación.  ¡No debí haber salido de casa!  Eso te pasa por curiosa Sara ¡por curiosa y arrecha!

Al llegar a la planta baja, salí del ascensor con viada, pues quería correr de ahí, me sentía avergonzada, estúpida y fracasada…  Y encima más con las ganas enteritas en el cuerpo….  ¡Qué coraje! ¡Qué fastidio!  Valiente swinger…  Toma Sarita tu valiente swinger…

Me topé nariz a nariz con el  tan amable muchacho, quien me preguntó:

-          ¿Servida señorita?

-          No, no estoy servida y ahora me largo   -  Le contesto groseramente

No sé si por grosera y contestona, por fortuna o desafortunadamente, pero el  tan amable muchacho   sin previo aviso me regresó al ascensor  de un empujón y me besó.

Ahora la sorprendida fui yo…     Se cerraron las puertas y el hombre presionó no sé qué botón y el ascensor se trabó, estacionándonos en algún piso intermedio del edificio donde la oscuridad nos envolvió por completo.

Soy claustrofóbica pero ni siquiera me acordé de mis fobias, odio la oscuridad pero tampoco me acordé ella… pues estaba muy entretenida con el    tan amable muchacho   que besaba muy rico.

Ahora no podía decir que de gana salí de casa…   Miauuuuuu

Me sentía como la gata en celo que había encontrado su macho en el tejado.

¡Si!  En plena oscuridad nos lamimos hasta los demonios, chupaba mi cuello con especial dedicación poniéndome la piel de gallina, bajó hasta el escote de mi vestido y se devoró mis senos con una boca ávida y golosa que estiraba los pezones como si fuesen gomas de mascar.

¡Ohhh por dios! ¡Qué experiencia swinger ni qué experiencia swinger!

Estaba soñando con ese   tan amable muchacho   que sabía perfectamente cómo tocar una mujer; sin ningún respeto sus manos me agarraron del trasero haciendo que me montara sobre su sexo mientras me sostenía de un tubo que descubrieron mis manos en el techo.   Dándome un placer sin igual por los aires y a veces en el piso, pues empujaba mi cabeza para que se la chupe, permitiéndome saborear los fluidos que mi vagina había embadurnado en su sabroso pene….  ¡Qué sabor tan extraño el que he tenido allí dentro!

Volteando mi cuerpo contra la pared me poseía a mis espaldas, su falo de buen tamaño podía con cualquier posición, volví a colgarme del tubo del techo y lo dejé arremeterme como si fuese una muñeca de su exclusivo uso mientras jalaba mis muslos hacia él…

¡Qué sensación tan interesante!  Estar suspendida de arriba mientras él se placía moviéndome a su antojo…  Ufff….   Yo estaba muriendo de tanto éxtasis…

Cuando lo escuché gemir supe que su leche estaba a punto de salir y me excité aún más, pues con todo su vigor y fuerza me embistió sin piedad hasta que yo también me chorreé como nunca lo había hecho y me desvanecí en sus brazos…

Nos dejamos caer sentados en el piso, tratando de recuperar la respiración….

Luego de un par de minutos la luz se encendió y nos apresuramos a arreglarnos la apariencia… bueno, al menos lo que más se podía e inmediatamente se abrieron las puertas del ascensor.

Dos hombres y una mujer se nos aproximaron a socorrernos:

-          ¿Están bien chicos?  – Preguntó la mujer que parecía ser doctora

-          Yo sí Dra. Garzón pero la Señorita necesita un vaso de agua.

Alguien corrió por un vaso de agua, el cual tomé entre mis manos y noté que estaba temblando tan fuertemente que no podía ni beber.

-          El encierro fue muy traumatizante para la Señorita  – Comentó el otro hombre a la vez que me suministró un calmante.

Ohhh si…. Muy traumatizante….  -  Pensé yo irónicamente

A los 10 minutos me declaré sana y salva y salí por mi auto, el  tan amable muchacho  me acompañó para despedirme.

-          ¿Servida Señorita?   -  Me pregunta con una sonrisa pícara

-          Si Señor…  ¡Muy servida!  – Le contesto guiñándole un ojo

El arranque de mi Mercedes no me dio problemas y mientras iba de vuelta a casa, pensaba en todo lo que me había pasado durante la noche:  el arranque del auto, el mal gesto del Valet Parking, el suelazo, el bochorno con el hombre hasta dar con la habitación 18 y el mal swinger…

¿Qué otra cosa peor me podría pasar en esta noche loca?

¡Mierda! ¡No usé preservativo en el ascensor!

¡Puta madre, Sara!  ¿Dónde diablos estabas?  ¿Cómo se te ocurre tener sexo con un desconocido sin preservativo!  ¡Bruta! ¡Mil veces bruta!

Ya decía yo que no debía salir de casa hoy….  ¡Mierda!  He pagado la novatada…

Bueno… han pasado dos años desde entonces y si quedé embarazada no lo supe porque me tomé la  pastillita del día después…  Y ¡Dios bendito!  El tan amable hombre  estaba completamente sano y lo único que me dejó fue un delicioso recuerdo… “swinger”

 

La Qka

Tu alma de guerrera contiene la rudeza
de quien cae, levanta, cae y vuelve a levantar…
Eres la heroína de la vida,
Allí donde tus luchas te dan la gloria,
aunque venzas, aunque pierdas,
en la realización de tus sueños está la Real Victoria.
Tu figura femenina es todo un enigma,
en aquel mundo masculino donde se van de bruces…
más, tú te luces,
mujer que besa el cielo, mujer que besa el piso,
mujer que empuña el arte cual acróbata de rizo.

Los Guantes de Qka
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Tuesday, 09 March 2021