09 June 2018

Bendito Surrealismo

Category: Solo Qka

 

Días plenos de surrealismo cuando mi cabeza no se asienta de un shock, veo mis musas que se espabilan sobre mis hombres amados o mis amantes, tan desnudas y huecas donde les cabe un universo sensual de mil lunas, mil palabras, mil arrullos y mil jadeos de placeres… o de dolor, da igual.

La inconsciencia pisa firme sobre las playas de Barcelona, mientras el sol broncea cuerpos desnudos, penes sueltos y oscilantes que sonríen a su paso, apenas se yerguen sin mayor astucia ni ambición mientras reciben las brisas del Mediterráneo.  Desnudando lo que me quedaba de pudor, me entregué a la arena y al deleite de la vista, sobretodo cuando un hombre arrodillado se esparcía el bloqueador por sus brazos musculosos.

 

Después me distraje imaginando lo delicioso que sería hundir mi nariz en los testículos de tantos que a piernas abiertas recibían el sol, o acomodar mis mejillas entre las tetas enormes de una dama peliroja, o meterme de un bocado a la boca los senos pequeños de otra para que mi lengua juguetee con sus pezones.

 

Tremenda morbosa que nunca se pierde de subirse a un tren, como en el que fui ayer, donde encontré un aventurero de la calle que hablaba catalán, inglés, francés y alemán, hombre de unos 55 años, que andaba con una pequeña maleta donde llevaba su carpita para armar donde le cogiera la noche, un trotamundos que piensa que la gente es buena y que no necesita casa desde que murió su hija hace 10 años.  Él vive en un eterno surrealismo y le comprendí.  Me besó las manos cuando le regalé un dinerito y sentí que alguna de mis personalidades se unió a su viaje por la vida. 

 

Noches plenas de sordera, si al vecino se le ha aflojado la cremallera y la novia pega gritos de asaltos y por los disparos que a quemarropa le queman la piel; tardes largas de espesas gotas de sudor, que casi mojan mi computador, sonriendo a lo ancho de mis caderas recordando el día que me fui de jeta saliendo de un sexshop.

 

Y es que hasta para accidentarse hay que tener suerte, salía yo con bolsas de juguetes… un látigo, jaula de pene, arnés y vibrador, se me torció la rodilla, se me salió la sandalia, y yo que salvaba la colilla de un cigarrillo, no más pude ver que el mundo se puso al revés.  Y sin mayor elegancia fui a parar al piso, no me dolían las heridas más de lo que me dolía la vergüenza de aquella gente que entre preocupación y picardía, recogían mis bolsas y destorcían mis piernas enredadas en el pavimento. ¡Caray, qué vergonzoso momento!

 

Y quise escribir un relato, de esos que no valen dos céntimos, pero aún estoy elevada entre promesas que vuelan como pajaritos, a veces las alcanzo para ver si se hacen realidad en mi nido, pero las muy perras me embaucan y se marchan, ¡qué más da! mejor me quedo en este dulce surrealismo, porque escribo tontería y media y ojalá se sientan aludidos aquellos tontos que ni la media de mi nalga les merece ni la cuarta de la espalda.

 

Son síntomas de poeta o simplemente locura, no lo quiero saber, tan solo sé que si le veo se me olvida esta pacotilla y recobro el chirlazo de la mejilla que me arrancó el orgasmo una vez, y me arrepiento de no empuntar las tetas contra la ventana, para que goce de mí, cual cortesana, creyendo que solo le brindaba carne resultó que solo quería que me amara.

 

¡Qué bonito ser surrealista! Parece que ha pasado tanto y que ha pasado nada, de pronto el tufo del meado de gato aniquila la armonía de mi olfato, pero yo sigo escribiendo en honor a los aromas del incienso que me llegan de mi amado artista, aquel que resucita cosas viejas y me llena de sutiles alegrías.

 

Y recorro esta España tan querida, ya sintiéndola como mía, recordando aquella tarde cuando una hermosa Barbie me obsequió un regalo por participar en una mesa redonda, la recuerdo con un vestido ceñido al cuerpo, el cabello suelto y los ojos vivos, cuya presencia me dejó sin palabras casi sin respiro, no pude decir ni "gracias" alucinada por su belleza. 

 

Y recorro España desde sus suelos de erotismo hasta la escuela donde asisto a ver si consigo un certificado de ser “Apta” para la sociedad, quizás tenga suerte en el trabajo, mientras tanto me quito los zapatos y sueño con que llegue el día de abrazarme a mis cobijas, tirarme 3 pedos y celebrar la privacidad.  Volada en el tiempo, pasando de quienes me colocan en sus bandejas de hotlist y de los moros que me persiguen para entablar un diálogo conmigo, a lo que he aprendido a decir “wata watú, caletuza tú” piensan que soy china que no hablo español y me dejan en paz.

 

Bendito surrealismo como fumar marihuana, un sonido inteligente por no sonar a nada más que al zumbido del fondo del mar, una depresión tan deprimida que no me hace caso, una bala perdida que de tanto apuntar no le sirvo de blanco, una maternidad a solas de casi 14 años y la misión de ser feliz que a veces me falla.

 

Salí a la calle a caminar para el Parque de Catalunya de Sabadell, bajo un cielo despejado y azul de las 8 de la noche, me encontré con un hombre que también celebra la suerte de los accidentes, una explosión en su trabajo lo hizo volar, apenas por días no cayó en mis brazos, pero lo recibí todo remellado y con la inquietud de quien busca incansablemente el amor.  El shock empezó a pasarme, pero una buena dosis de dopamina, adrenalina y norepinefrina han activado mi cerebro y me siento otra vez… felizmente surrealista.

 

Qka

Tu alma de guerrera contiene la rudeza
de quien cae, levanta, cae y vuelve a levantar…
Eres la heroína de la vida,
Allí donde tus luchas te dan la gloria,
aunque venzas, aunque pierdas,
en la realización de tus sueños está la Real Victoria.
Tu figura femenina es todo un enigma,
en aquel mundo masculino donde se van de bruces…
más, tú te luces,
mujer que besa el cielo, mujer que besa el piso,
mujer que empuña el arte cual acróbata de rizo.

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