23 June 2013

Mi baño ritual en fiestas del Inti Raimi

Category: Mi País

Los invitados estábamos reunidos para festejar al Sol pero el festejado brilló por su ausencia…

El Sol se muestra con todo su traje amarillo y su abrazador calor al medio día, cuando sus rayos pegan justo sobre nuestras cabezas, en pleno Ecuador.   Es 21 de Junio del 2013, se vive el solsticio…   eso suena como un asesinato de sol… solsti-cio…  Pero aún cuando los asesinatos en plan de sacrificios al dios Sol (espantoso culto) se daban en las culturas ancestrales como los Incas, el Sol, está más vivo que nunca.


El solsticio es un increíble suceso astronómico que sucede dos veces al año… en junio y en diciembre, justo cuando la Tierra inclina su eje sobre el plano de su órbita.   Y en este proceso el Mundo se maravilla con estas manifestaciones estelares, como en el hemisferio Septentrional cuando el día es más largo y en el meridional es tan corto.  Mientras que para los habitantes de La Mitad del Mundo los rayos solares nos llegan directamente, de hecho es cuando más sólo puedes estar… porque por la posición del sol al medio día, desaparece hasta tu propia sombra.

 

Es la celebración de Sol y los antiguos lo sabían y desde entonces realizan grandes fiestas autóctonas, donde predomina el colorido, el baile, los simbolismos, el trago y los rituales, que llaman al turismo de todas partes…

 

Las fiestas del Inti Raymi, el Culto al Sol…. se sienten como un festejo caliente, cosa que debe ser muy cierto en el día, más no en la noche y lo comprobé porque fui invitada a participar de un ritual nocturno, donde el Sol definidamente estaba en otra fiesta, como lo pensó mi amigo ateo…. Los invitados estábamos reunidos para festejar al Sol pero el festejado brilló por su ausencia…   Y tomó su lugar la preciosa Luna, plateada y romántica…

 

Me entusiasmaba la idea de experimentarme en un ritual tan significativo, me dijeron….  – trae ropa, una buena chompa y toalla, lo vas a necesitar para luego del Baño –

 

Aún cuando sabía de estas costumbres y de las fiestas, porque alguna vez asistí a clases de administración turística en el mejor instituto de turismo de entonces y porque de allí en adelante me quedó en la sangre el alborozo de ser nacida en la tierra de los Andes, el evento de un Baño Ritual no había salido de la teoría y permanecía en imágenes parecidas a google pero en mi cabeza…. mostrándome la bella Cascada de Peguche, danzantes alrededor, trajes simbólicos y algún jefe, shamán, taita o qué se yo… semidesnudo pidiéndole permiso a los espíritus que habitan en el Volcán Imbabura para abarcar toda su magia en su traje ceremonial.

 

Un Baño Ritual en las cercanías de la Cascada de Peguche, en un pogio donde nos dijeron que el agua brota de la misma tierra; un Baño Ritual que sirve para renovar energías y atraer a los turistas.   Mi mente no salía de las imágenes de google ni de aquellos tiempos cuando mi juvenil espíritu se integraba en los rítmicos bailes de “Alza la pata Curiquingue”, cuando recordé los pensamientos del presidente Rafael Correa, que me arrancaron de mi romanticismo.

 

Yo observando absorta y enamorada la excentricidad de mis compatriotas, más ecuatorianos que yo, desde mi punto de vista turístico, el Presidente planteó la triste realidad de que más allá de lo que se ve, hay una comunidad que a veces sonríe para la foto de postal pero que sufre el día a día con la escasez hasta de los servicios básicos… especialmente en el Oriente…

 

En fin, mejor les sigo contando: hice mi maleta: pantalón, zapatos, medias, una chaqueta… y me reuní con amigos conocidos y desconocidos.   En caravana salimos hacia Otavalo, el viaje, la noche, los chistes me obsequiaron grandes momentos de regocijo…

 

Llegamos a una casa, donde habían aproximadamente 50 personas, una mujer de anaco nos dio la bienvenida y enseguida los músicos comenzaron a tocar, con palmaditas y ligeros pasos la gente formó un gran círculo alrededor de los instrumentistas de guitarra, flauta, rondín que a su vez daban vuelta alrededor de un palo – columna que estaba al centro del segundo nivel de aquella casa construida de bloque y madera.   El tun tun tun tun tun apenas tenía 2 o 3 tonos repetitivos e hipnotizantes, levanté mi cabeza para sentirme involucrada al grupo y observé las vigas que sostenían el techo…

 

Me entretuve tratando de medir a un gringuito que bailaba delante mío a quien yo le llegaba poco más abajo de sus omóplatos, cuando alguien dijo que debíamos continuar.   Sin más orden que la que obliga una estrecha escalera circulamos hacia fuera, cada quien tomó su transporte y salimos hacia el pogio, claro, no sin antes escuchar las recomendaciones de nuestro amigo líder quien nos agrupó y tomados de la mano cerramos el círculo.  Nos dijo que ésta es una ceremonia especial, que era importante que mantengamos la seriedad y el respeto, que mejor que eso lo sintamos en el alma porque es netamente espiritual, es mágico…  Nos retiramos del lugar.

 

Aproximadamente a un kilómetro de la casa, ingresamos por esos caminos que inevitablemente le rascan la panza a tu auto, con un deslizamiento lento íbamos abriéndonos paso en la oscuridad hasta llegar a pocos metros del pogio.   Tomamos nuestras maletas… las nuestras llenas de toallas y ropa; la de nuestro amigo líder, de máscaras blancas, licor, tabacos y otras cosas…

 

Y comenzamos a andar.   De no ser por la presencia sagrada de la luna no hubiéramos podido observar el camino enyerbado ni sortear las piedras; llegamos al famoso pogio, debe tener algún nombre… pero nunca lo llegué a saber y nos asentamos en una pequeña porción de césped húmedo por el frío….  Era media noche…

 

Los varones se habían colocado unas máscaras de tela de color blanco, tenían decoraciones que no resaltaban  del todo por la negrura del entorno y unos cuernos de diablo desde la nuca hasta el rostro; le pregunté al amigo líder si podía usar la que le quedaba, me explicó que usarla implicaba sentir su magia, mezclar la energía de aquella máscara con la mía, involucrarme más profundamente en lo que ello significa…  la conjuró con humo de cigarrillo y me la entregó.

 

Mis manos recibieron tremendo cargo y temblando me la coloqué….   Sentí la necesidad de consagrarme a la magia, a lo que no se ve, a lo que no se comprende… pero que por alguna razón sin sentido sí se siente…   Al principio pensé que la máscara me cumpliría la misión de esconder mi rostro temeroso y a la expectativa, pero luego caí en cuenta que igualmente nadie veía nadie en aquella oscuridad y pasaron por mi cabeza varios actos de fe….  Cuando no me quise casar por la iglesia porque no me autorizaron usar un vestido negro en representación de que mi virginidad había marchado hace años, no deseaba engañar a Dios con el vestido blanco;  cuando algunas veces se me obró un milagro, por parte de la Virgencita María a quien me encomendé en un estado de emergencia de salud; cuando mi ex esposo, que practicaba el Tenrikyo (religión oriental) aliviaba a la gente mediante masajes y mantras japoneses….

 

La FE, desde cualquier punto de partida, hace realidad tu petición, no importa en lo que creas; la unión de las personas en un acto de FE es aún mucho más fuerte.  De modo que me inundé de FE dentro de aquella mística máscara y me dejé llevar…

 

Una indígena del lugar ofrecía hojas de coca, tomé una pequeñita y tal como me indicó el amigo líder, la coloqué entre los dientes.   Me dijo que tengo que sostenla allí y escupir sus jugos, porque así se echa para fuera lo negativo; más yo, si escupo vomito… la mantuve allí todo el tiempo y cuando me vine a dar cuenta ya me la había tragado…

 

Nos desvestimos, los varones usaban solo un calzoncillo y las mujeres un interior y una blusa o sólo con sujetador; yo fui de las que prefirió la blusa.  Al final del Baño Ritual la luz tenue de una linterna alumbró por unos segundos a una mujer completamente desnuda que estaba recibiendo la limpia del taita, sin ser hermosa fue un cuadro bellísimo mirarla dentro de la pequeña laguna con los brazos extendidos y sus ojos cerrados, la vegetación dormida a su alrededor, la fortaleza de su cuerpo resistiendo el frío y las siempre entonadas rítmicas de la música nacional y todo esto bajo la luz de la Luna.

 

Descalzos caminamos hacia el pogio, sintiendo la yerba húmeda y como a ratos me abandonaba la fe…. pensando que nunca había imaginado estar a esa hora de la madrugada, en algún punto inexacto de las Cascadas de Peguche, semidesnuda, con una máscara que me picaba la nariz, atravesando a pata llucha por el lodo hasta llegar al agua aún mucho más fría…..

 

Mis pies se ahincaban entre las piedras, las punzadas de las más pequeñitas parecían masajear todo mi cuerpo y esa nariz blanca de la máscara no me dejaba mirar bien por donde andar.  Así, de centímetro en centímetro toqué el agua de la Pacha Mama, sintiendo su poder como filos de cuchillo hasta que se familiarizó conmigo y al fin me dio la bienvenida…    No faltó el balde de plástico que alguien facilitó para el respectivo Baño Ritual, fueron mis amigos conocidos y desconocidos quienes sin dudar se echaron el agua desde la cabeza emitiendo cortos gritos por la helada….   Ni la máscara, ni la fe, ni ningún dios, logró que me someta a tremenda tortura…  ¡Oh no! eso sí NO….

 

¡Más frío NO!

 

Así que girando mi cuerpo en sentido contrario me alejé de la zona del balde de plástico y me apropié de una piedra que me sirvió de asiento e hice mi propio Baño Ritual…

 

Efectivamente me senté allí, observé a los muchachos enmascarados hacer línea para ser limpiados por el Taita, eran los únicos que llevaban el atuendo por lo cual no faltaron los fotógrafos que les robaran algunas tomas, solo algunas pues el amigo líder se molestó por ello y les hizo saber.

 

PACHAMAMA

 

Alcé la mirada para darle gracias a Luna por estar allí, reflejándose suavemente en el agua, le di gracias a la máscara por haberme regalado el privilegio de usarla y la bauticé con mis manos empapadas.   Me estaba dando un Baño Ritual a mi modo, sin el balde de plástico, como siempre alejada de los típicos procedimientos y las reglas, por eso también di gracias por mi libre albedrío.

 

Hundí mis manos al fondo de la pequeña laguna, acariciando las entrañas de la Pacha Mama, supe que se sentía feliz de que estuviéramos allí, homenajeándola y recibiendo sus favores, reconociendo lo maravillosa que es su fertilidad, contagiándome de su naturaleza femenina y arrasadora…

 

La Pacha Mama, la Madre Tierra me contenía en su placenta de aguas venidas del Taita Imbabura, la sentí enamorada, maternal y de repente mi corazón se unió a ella…

 

Lo supe, si, lo supe porque mis latidos seguían el ritmo de las entonadas repetitivas que parecían más bien cantarme con cada latido; lo supe, porque cada piedra del lugar palpitaba…… y sentí que todos palpitábamos al mismo ritmo…

 

Terminé mi Ritual, le había contado de mi vida, de mis victorias y fracasos, de los amores que llegaron y se fueron, de la buena persona que soy cuando soy mala….

 

Me conecté con Pacha Mama y escuché su lamento….  Allí, en el pogio, “el progreso” de la civilización aún no ha llegado, pero su ira vibra bajo las plantas de mis pies cuando se lamenta, porque su naturaleza está siendo destruida en tantas partes del mundo, porque en nombre de un “progreso” basado en el materialismo nuestra raza está exterminando el futuro de nuestros hijos y de los hijos de los hijos….

 

Para no ensombrecerla más, rasqué su fondo con las uñas haciéndola reír y mejor procedió a bendecirme…  Llenando mis manos de sus líquidos cristalinos bañé mis piernas, mi vientre, mi pecho, mi cabeza, mis brazos…  Dejé que su agua recorriera partes de mi cuerpo, pues Pacha Mama no quería torturarme con el balde de plástico.

 

Al rato, escuché la voz de uno de los desconocidos que ya eran mis amigos, llamándome a la fila para la limpia del Taita.  Me puse de pie y me enfilé, entonces el amigo líder me explicó que la curación del Taita era muy importante porque retira todas las malas energías de uno, que luego de este ritual nos sentiremos eufóricos, contentos y con ganas de sexo…

 

“Mmmmmmm………” – Mimé la idea……

 

Pero terminó sus indicaciones advirtiéndonos que por lo menos una semana debemos mantenernos apartados de las personas y no tener sexo, para conservar y fortalecer la buena vibra con la que se sale luego de la curación.

 

“Oh…. No…….”  -  Me afligí con la noticia…

 

En vista de que esta última indicación amenazaba mis deliciosos planes, elegí quedarme con mis demonios y salir de la línea….   ¡Caray! Ciertamente esta mujercita que llevo dentro no quiere dejar de vivir su vida a plenitud….  ni por los curas, ni por el qué dirán, ni por la curación del Taita…..

 

Devolví la máscara con un gesto que nadie pudo observar mientras pensaba Qué le deparará a la próxima persona que la use…. ya que va cargada con una buena dosis de mi rebeldía….

 

¿Será que tengo remedio?

 

La Pacha Mama me sonrió, impulsándome en cada pisada me despidió de su placenta.  ¡Cómo no va a comprender!  Si ella misma vive enamorada de su geografía, de los machos que se alzan en sus paisajes, uno más hermoso que otro…. Y allí, en ese justo lugar….  se levanta imponente el favorito de sus amantes….  El  Taita Imbabura.

 

 La Qka

Tu alma de guerrera contiene la rudeza
de quien cae, levanta, cae y vuelve a levantar…
Eres la heroína de la vida,
Allí donde tus luchas te dan la gloria,
aunque venzas, aunque pierdas,
en la realización de tus sueños está la Real Victoria.
Tu figura femenina es todo un enigma,
en aquel mundo masculino donde se van de bruces…
más, tú te luces,
mujer que besa el cielo, mujer que besa el piso,
mujer que empuña el arte cual acróbata de rizo.

Los Guantes de Qka
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Friday, 19 July 2019