25 March 2020

Mundo despavorido

Category: Mi País

 

Desperté al medio día, después de haber dormido las horas necesarias para continuar con mi trabajo de conductor privado por Barcelona, sospeché que ya no lidiaría con los agravios de los taxistas amarillos porque un tal “coronavirus” estaba comiéndose la salud de la humanidad y muchos se quedarían sin trabajo más temprano que tarde, como me sucedió a mí.

 

 

Una voz acuciante me habló por teléfono, era el jefe que me necesitaba en la base con urgencia, si dudaba que era el fin de mi contrato, todo me quedó claro cuando llegué, porque el número de coches guardados eran tantos que para pasar a la oficina, inevitablemente, fui limpiando con el culo la carrocería de varios vehículos.

 

-          Pasa Cristina – Me invitó la Jefa, una bonita señora que se encarga de la flota con la firmeza de su talento y el ordenador.

 

Pasé hasta la silla de los acusados para firmar mi despido, como ya habían firmado otros antes de mí y otros que firmarían después.  Sentí la intranquilidad de los esposos, que como jefes, tenían que hacer este triste papel, porque son órdenes de Madrid, dijeron.

 

-          ¿Qué hice mal? – Pregunté.

 

Los ojos de la mujer – aunque preciosos -  no me decían gran cosa, como sí sus palabras, me dijo que me cesaban el contrato ahora pero que cuando pase la crisis me volverán a llamar para hacerme un nuevo contrato, que se han visto forzados a tomar estas medidas por las contingencias de la actualidad, ante los contagios que van en aumento y la bajada súbita de trabajo. 

 

Pero más allá de sus ojos preciosos y sus palabras, había un documento que me conminaban a firmar que contradecía todo lo demás, decía que era un despido disciplinario como consecuencia de una falta laboral que me hacía gravemente culpable, y en líneas más abajo se leía que la decisión se concreta por mi bajo rendimiento, que implica la pérdida de rentabilidad y productividad de la empresa. Si fue correcto o incorrecto, no lo sé, pero desde ese 13 de Marzo del 2020, he estado durmiendo y despertando a deshoras, con 2 mundos completamente locos, guardada en casa permanentemente por decreto oficial.

 

Observo el desarrollo de un enemigo mortal que llegó de China, me entero a través de las redes y la televisión que la gente se va muriendo, en España y en el planeta, éste es el mundo despavorido con el que me encuentro cuando abro las puertas cuadradas online, parece que ese es el mundo de la realidad, y digo “parece” porque de no ser que todos los días a las 8 pm la gente sale a sus balcones a aplaudir a los sanitarios que arriesgando sus propias vidas salvan vidas sin descanso, no creería que es verdad, tanto que sí, que hasta tintineo una pequeña campanita que mis sobrinos Jaumet, Sergi y Estel, me trajeron del Ecuador hace unos meses, es especial, porque los tintineos convocan a los ángeles y ahora es cuando más necesitamos llamarlos.

 

El que acabo de describir es el mundo despavorido, se conecta a la realidad, si acaso dudara de que exista, saldría a la calle para saber que no faltará un agente que me regrese a casa con una multa, es un mundo agobiante, triste, no se ve la luz al final del túnel, solo gente enmascarada que actúa con la natural aprensión que produce  todo esto.  De por sí la situación es deprimente, más para mí que he perdido a un tío y no he podido ni despedirme de él estando a tan solo 25 kilómetros; no sé cómo se resuelva mi trabajo a futuro, no sé cómo pagaré las cuentas del mes que se avecina, no sé si algún día – por algún resquicio de conciencia – el papá de mi hijo pueda cumplir con la manutención del niño, no sé tantas cosas que cuando me pongo a querer saber demasiado sin obtener respuestas, pues me voy al otro mundo…

 

Este otro mundo empezó cuando transporté a varios pasajeros al aeropuerto y a la estación de Sants, se había decretado el estado de alarma en España y se generó un pánico colectivo que tenía a la gente corriendo de un lado a otro,  la intención de los extranjeros era volar para sus países de origen, y para los nacionales juntarse con las familias por lo que pueda pasar.  De sopetón me detengo en un recodo, nadie pitaba, nadie conversaba, nadie reía, nadie existía, como el silencio previo a una gran explosión; conduzco hacia la vía Layetana por la cual el tránsito es imparable y el turismo no duerme, pero estaba tan vacía que pude parar el coche en la mitad, me arrimé al volante y observé con estupor que podía escuchar mi propio corazón, los emblemáticos edificios se erguían como siempre y un par de ratones – que me dieron la impresión de que se escaparon de una película de Disney – se detuvieron, como yo, a mirar el horizonte despejado encaramándose sobre sus dos patitas.

 

Y dieron las 12 de la noche, mi Skoda Superb desapareció, de conductora de VTC me convertí en Cenicienta y corrí a casa custodiada por mi príncipe azul, quien recogía mi zapato perdido por el desencanto, me busqué entre las novelas no terminadas y me encontré con una tal Gloria que quiso actuar en una película que se frustró en Ecuador, ella y Julián – su galán- me reclamaron que tenían una historia que contar, que habían dejado su amor en pausa por mi culpa, de modo que, rescatándome de aquel mundo despavorido voy completando página a página los acontecimientos que a cuenta del amor y el placer los dos se pelean por dominar…  Ellos todavía discuten sobre quien encierra en la jaula a quién, les he dicho que como no se pongan de acuerdo les haré un despido disciplinario, me han preguntado qué es eso y la ignorancia nos ha difuminado a los 3….

 

 

Qka

Tu alma de guerrera contiene la rudeza
de quien cae, levanta, cae y vuelve a levantar…
Eres la heroína de la vida,
Allí donde tus luchas te dan la gloria,
aunque venzas, aunque pierdas,
en la realización de tus sueños está la Real Victoria.
Tu figura femenina es todo un enigma,
en aquel mundo masculino donde se van de bruces…
más, tú te luces,
mujer que besa el cielo, mujer que besa el piso,
mujer que empuña el arte cual acróbata de rizo.

Los Guantes de Qka
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Saturday, 19 September 2020