20 March 2015

Una cita de Esclavitud

Category: BDSM

Son las 2 y 30 de la mañana y estoy a pocas horas de la gran cita, no puedo dormir…

Una sensación de angustia presiona mi pecho como hace tanto tiempo que no lo había sentido…

Recuerdo por allá en 1981, que me enrolé voluntariamente al Ejército porque mi país estaba en guerra y junto con muchos otros éramos trasladados en camión hacia el frente de la batalla, entonces como hoy, un sudor frío brotaba de mi frente…

Así me siento ahora, el corazón se me ha acelerado tanto que parecería que en cualquier momento saltará de mi pecho y todo mi cuerpo tiembla.  Igual que aquella vez, que me ofrecí de voluntario para defender a mi país, al medio día estaré de voluntario para ser un Esclavo.

 

Y de la misma manera que sentía la ansiedad, ensordeciendo mis oídos con los motores de los vehículos que me llevaban a combatir como un guerrero ecuatoriano, hoy siento en el silencio de esta madrugada, que los mismos gritos de mis demonios me cuestionan la decisión de llegar a La Casa de las Sombras en Quito para servir de Esclavo.

 

Y me pregunto: “¿Por qué tengo esa manía de complicarme la vida? ¿Por qué no puedo ser como el resto? ¿Cuál es la razón que me impulsa a buscar experiencias diferentes? Quizás esta extravagancia personal que me caracteriza, no es otra cosa que la insensibilidad de esos seres que gustan de arriesgarlo todo para sentirse vivos.   ¡Por Dios! ¡Pero si estoy vivo! ¿Para qué quiero sentirme más vivo?

 

Ya no puedo arrepentirme, le he dado mi palabra de caballero a una hermosa dama, estoy seguro que después de esa cita un sentimiento de arrepentimiento y vergüenza  invadirá mi ser, pero, si no voy me sentiré peor.

 

Sigo dando vueltas en la cama, son las 5 de la mañana, agotado por la mala noche y los pensamientos atormentadores mejor me levanto, hago mi maleta…  Entre mis artículos personales, un novedoso traje de Esclavo queda suspendido en mis manos y lo contemplo, es de tiras de cuero negro que va desde el cuello hasta las nalgas, no cubre nada en realidad, es más decorativo para el cuerpo, se agarra con unas correas largas de cada lado y tiene en sus puntos de unión unas argollas grandes…  En medio de mi estrés la mirada se me pierde en el vacío y sonrío pensando que le gustará mucho a Sara, se lo llevo para obsequiárselo.  No obstante, mis meditaciones de nuevo me abruman y observo que el reloj no ha pasado ni un minuto, ohh… ¡Caray! ¡Qué desesperación!  El tiempo pasa tan lentamente y la incertidumbre me está matando.

 

Una de la tarde, el avión aterrizó hace dos horas en Tababela, ¡Dios santo! ¡Maldito tráfico que hay camino a Quito!  Temo que llegaré tarde a mi cita, me siento angustiado… ¡No quiero quedar como un patán!

 

Por fin he llegado, Jairo, el novio de Sara, me recibe.  Y Sara es la dama con quién tengo la cita.

Sara… no es una mujer común y corriente como cualquier otra, ella es una Dome.  Inteligente, de buen cuerpo, cordial, de sonrisa dulce y seguramente su espíritu libre y rebelde la ha llevado a incursionar en el mundo tenebroso del BDSM.

La conocí hace 4 meses, en el primer encuentro de los amantes de este estilo de vida cuando me presté para ser su Sumiso.   Fue una noche maravillosa porque me quedé fascinado con ella, algo cambió dentro de mí… no sé exactamente qué fue, pero me sentí diferente, más seguro, más feliz…  Pensándolo bien, quizás lo que cambió dentro de mí se debió a que consideré que conocí a mi Yang.

 

Con Jairo caminamos hacia un pequeño restaurante, ahí estaba ella con su otro novio, Joaquín, así como les cuento.  Es que Sara es una mujer de mentalidad liberal, de gusto exigente a la que posiblemente en un solo hombre no encuentre todas las cualidades que satisfaga su porte de reina, su carácter indomable le ha llevado a sobreponerse sobre los prejuicios y tabúes de una sociedad enclaustrada en valores de olores rancios.  Luego de saludarnos, sin mucha emoción que digamos, noto en el ambiente que los 4 estamos tensionados.  Yo, por obvias razones y ellos seguramente por los preparativos de mis torturas.

 

Nos dirigimos a la casa donde se unió al grupo la Señora Marylin, una amiga Dome de Sara, a quien saludo con cortesía… Pero ha llegado la hora de la verdad, el Señor Jairo me ha traído un documento para la firma, es un Contrato de Esclavitud que consumará los actos.  Efectivamente, lo firmo y por un día tendré el privilegio de ser propiedad de Sara, mi Ama, quien sin esperar le ha solicitado a la Señora Maylin que prepare al Esclavo… o sea a mí.

 

La Señora Marylin me ha ordenado que me despoje de mis prendas, me ha colocado una correa de perro, me ha llevado al patio, allí me ha sujetado del cuello a una verja y me echa agua con una manguera.

La siento un poco insegura aún, me ha permitido quedarme con mi interior.  Inmediatamente me ordena que ingrese a una jaula y con ayuda del Sr. Jairo me han inmovilizado de pies y manos.

 

La jaula es incómoda… ¡Ayyyy! siento unos latigazos en mis pies, el agua fría me ha sensibilizado la piel y nuevamente otro latigazo me hace gritar de dolor, pero no han sido látigos sino barras de silicona, nunca pensé que esos pequeños artefactos largos podrían causar tanto dolor.   Intento fingir que lo aguanto bien, lo cual la molesta…  Luego de una pausa, un fuerte sacudón recorre mi cuerpo, sale de mi garganta otro grito desgarrador, pues me ha aplicado una descarga eléctrica.

Apenas alcanzo a pronunciar:  “Hija de…” porque la Señora me increpa: “¿Qué dices perro?” y con rabia me da otra descarga.  Solo balbuceo: “Nada Señora, no he dicho nada”  Pero ella se ensaña con el juguete.

 

Sus ojos parecen iluminarse cada vez que me proporciona las descargas, empiezo a arrepentirme de haber aceptado la invitación pero debo soportar, mi Ama aún no ha intervenido y yo espero con ansias ese momento.

 

Entre descargas, latigazos y mis aullidos aparece la Señora Sara, trae una tijera en sus manos, me recorrió un escalofrío terrible de pensar que me picaría con ella, pero no lo hace sino que ágilmente corta mis interiores para dejarme completamente desnudo.

 

Dentro de la jaula me han inmovilizado en una posición de parto, mis partes íntimas han quedado expuestas de una manera denigrante, una gran vergüenza me ha invadido mientras me siguen castigando…

¡Ayyy! la Sra. Marylin ha electrocutado mi ano y mis testículos, para mis adentros grito: “¡Desgraciada!”

 

Mi Ama esboza una sonrisa, pero no es una sonrisa malévola como el de su amiga, que se deleita castigándome más y más.  Procuro no gritar, no quiero que mi Ama piense que soy débil, ella por un instante se ha hecho cargo del castigo, no es tan intenso como el de su amiga, me agrada, me siento contento, por fin el encuentro tan anhelado se estaba dando.

 

Nos han dejado solos por un instante, quizás por lástima o consuelo, mi Ama me regala una danza sensual, por primera vez me ha enseñado sus generosas curvas, un trasero precioso redondo y firme, unas piernas bien torneadas… Me siento en la gloria.

 

Me ordenan salir de la jaula para cambiarme a otra posición, noto sobre mi muslo izquierdo una pequeña cantidad de semen, no comprendo cómo fue que pasó y me sorprende.

Me han inmovilizado nuevamente, ahora estoy casi de rodillas y mi culo está totalmente expuesto al sol y al escrutinio de los allí presentes, me siento tan avergonzado, el líder de mi campo laboral estaba siendo humillado, pareciendo un maricón pidiendo a gritos verga…  Debí visualizarme como el que soy en mi vida vainilla para soportar los tremendos actos de humillación a los que me había expuesto voluntariamente.

 

¡Ayyy!  Otra descarga en mi orifico anal por parte de la Señora Marylin, ¡Qué horror! ¡Qué fijación tiene esta mujer para causar dolor allí mismo!  Especulo en mi interior: “se está vengando de algún desgraciado que se le cruzó en la vida de mala manera”

 

Me han llevado al interior de la casa, el Señor Jairo es quien ahora tiene el control de la situación, me han amordazado y con unas cuerdas me han suspendido en una especie de columpio.  Siento un dolor inaguantable que se extiende desde mis brazos hasta la espalda baja, por un momento pienso que me voy a quebrar, no, jamás sentí un dolor tan intenso, ni cuando hace muchos años un clavo por accidente atravesó mi mano.   Afortunadamente el Señor Jairo se compadece y me suelta.

 

Reinicia nuevamente el juego, esta vez el Señor Jairo se acompaña de la Señora Marylin.  Ya no tengo miedo del rostro de mujer perversa de la Señora Marylin, se me hace hasta familiar, es más, me inspira ternura y le he tomado confianza, se nota que es buena persona.

Entre el Señor Jairo y ella, en una especie de danza Tucumán me están bordando con unas cuerdas.  Nunca un hombre ha tocado mi cuerpo desnudo y un escalofrío me recorre entero, pero se me pasa, estoy tranquilo porque el Señor hace lo que hace con un respeto indiscutible.

 

Estoy observante del accionar de la Sra. Marylin que batalla por atar mi pollo, el frío y el castigo ha hecho que mis testículos se retraigan y mi pene se ha encogido; me sonrío y disfruto del manoseo  que la Señora Marylin se ha visto obligada a realizar para lograr su cometido, hasta que por fin ha logrado atarlos.  Una sensación de calor y dolor se apodera de mis sexo, pero me agrada, es una sensación deliciosa y lo disfruto, me han suspendido y las cuerdas que pasaron por mi entrepierna y por el medio de mis nalgas presionan fuertemente mi ano, curiosamente no me provoca ningún dolor, más bien a potencializado mi placer, me daba la misma sensación que cuando eyaculo y a la vez aprieto el culo, un placer enorme invade esa parte de mi  cuerpo.

 

Parece que mi goce no fue del agrado de las Señoras porque acto seguido me latiguearon y me electrocutaron, el Señor. Jairo se apoderó de la situación al mejor estilo de Ginger Barker, dedicando cual batería, sus varas en mi cuerpo, ocasionándome un dolor espantoso, pero me lo aguanté pues no quería parecer débil ante mi Ama.     

 

Mientras se ejecutaba el Shibari, habían ingresado la jaula al interior de la casa y nuevamente como si fuera mi morada volví habitarla.  Nuevamente, entre Mi Ama y la Señora Marylin se alternaban cuan sinfonía gótica, infringiéndome todo tipo de castigo, a la vez que me ordenaban a su capricho, colocarme en variadas posiciones en obediencia a su imaginación perversa.  El gozo que mi sufrimiento les estaba produciendo era inmenso, principalmente lo noto en mi Ama pues su sonrisa amplia iluminaba su rostro, el brillo de sus ojos los hacían parecer dos grandes luceros, me sentía tan contento de verla feliz.

 

De repente, ¡No lo podía creer! Mi Ama se trepó al techo de la jaula y posó sus preciosas nalgas directamente sobre mi rostro, apoderada de un espíritu misterioso de lujuria, me regalaba una sinfonía de movimientos cargados de erotismo, su delicada mano acariciaba los pétalos de una maravillosa flor destinada solo al disfrute de los dioses…

 

¡Ohhhh dios santo!  ¿Qué hice yo para merecer semejante privilegio?

 

Cualquier castigo es poco a cambio del gozo que mi Ama me obsequiaba, siento que mi cuerpo hierve, mi corazón late con una fuerza incontenible, voy a convulsionar… ¡Dios dame fuerza, para resistir tanta felicidad!

No sé de donde salieron mis fuerzas, pero logro zafar una mano y cual náufrago estiro el brazo procurándome aferrar a mi último suspiro de vida y acaricio sus violáceos pétalos que generosamente me regala con su tibio rocío que como maná del cielo lo apercibo y lo saboreo…   Mi felicidad es incontenible, Dios… gracias, gracias.

 

Espontáneamente, Joaquín toma a mi diosa entre sus manos  y ante mis ojos con derroche de pasión y lascivia se envuelven en un frenesí de caricias y besos, jamás me hubiera imaginado estar en medio de un huracán tan erótico como el que estaba contemplando…

 

Mi Ama ordena que me masturbe y mi cuerpo no responde, una sensación de ahogo me invade, siento que me asfixio, mi desesperación es tan grande que deseo  morir, le estoy fallando a mi Ama.   “¡Déjenme salir!” -  grito desesperado.   Mi angustia es incontenible.

 

Una vez afuera y con mi voluntad quebrantada, mi Ama con una dulzura que no comprendía, seguramente notó que desfallecía, me tomó de las manos y recorrió su generosa silueta, con miedo tomé suavemente sus preciosas nalgas, besé sus delicados pechos,  no quería ofenderla pero ella tiernamente me permitía que la acariciara, entonces me regaló un suave beso y sentí que me había perdonado, y en ese momento desee tumbarme al piso y llorar a sus pies.

 

Pasaron las horas… castigos iban y venían, no lograba salir de mi estado de conmoción, era un títere al antojo de las manos de la Señora Marylin y de mi Ama, me vistieron de mujer, me maquillaron y mofaron, no lograba comprender el gusto de ellas, parecían dos niñitas a las que les habían regalado una muñeca de trapo, la cual tiraban a su antojo.   Finalmente, ya cansadas de jugar, me ordenaron ingresar nuevamente a la jaula y en posición  de a cuatro patas, mi Ama Sara manipulaba mi ano virgen y con mucha delicadeza me insertaba un plug, mientras una barra inmovilizadora me presionaba bajo el estómago a tal punto que me hizo trasbocar.  Sin que mi Ama lo notara me apresuré a limpiar, no quería que se sienta defraudada nuevamente de mí.

 

Ya muy tarde, había perdido la noción del tiempo, me sujetaron sobre un potro vendado y amordazado,  mi Ama continuó entreteniéndose con mi ano, el contacto de sus manos me provocaba un delicioso placer que lo disfrutaba mucho, luego tomó un consolador y empezó a introducírmelo por el hoyo que hasta hace poco era virgen, no me dolió, es más lo sentí agradable; y mientras estaba siendo agradablemente sodomizado, escuché a un hombre masturbarse por unos minutos y a mi Ama ordenar que eyaculara sobre mí…

¡Qué horror! pensé que mi Ama estaba muy enojada y que quería castigarme derramando su ira en el último resquicio de dignidad que aún me quedaba…

 

Sacando fuerzas de donde no había, me levanté y quise impedir que eso ocurriera,  más, para mi sorpresa, todo había sido una broma, jugaron con semen artificial.   Y una vez más le había fallado a mi Ama.   Me sentí tan mal, confundido  y abrumado por haberla expuesto al peor estado de mi cólera.

 

Al fin había terminado mi compromiso y mi Ama me indicó el lugar donde debía dormir, me sentí honrado de habérseme asignado la mejor habitación de su casa, me recosté y lloré hasta quedar dormido.

 

Ya de regreso a mi casa tuve tiempo suficiente para analizar lo ocurrido.

Jamás en mi vida había tenido tantas emociones juntas, diversas y extremadamente intensas, que aún creo, que todo lo vivido fue un delicioso sueño del que no quisiera despertar.  Tenemos hipotecado nuestro ser a paradigmas fundamentados en tabúes y prejuicios, cuando en realidad, únicamente somos seres imperfectos en busca de otro ser imperfecto pero complementario.   Creo que la felicidad es efímera y no importa la jaula que nos aprisiona, todo es cuestión de perspectiva.  

 

 

Adam Sumi

     

 

 

“Gracias por compartir tu hermosa experiencia, cariño”

 

La Qka

 

 

   

Tu alma de guerrera contiene la rudeza
de quien cae, levanta, cae y vuelve a levantar…
Eres la heroína de la vida,
Allí donde tus luchas te dan la gloria,
aunque venzas, aunque pierdas,
en la realización de tus sueños está la Real Victoria.
Tu figura femenina es todo un enigma,
en aquel mundo masculino donde se van de bruces…
más, tú te luces,
mujer que besa el cielo, mujer que besa el piso,
mujer que empuña el arte cual acróbata de rizo.

Los Guantes de Qka
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Saturday, 04 July 2020