31 August 2013

Cortesana

Category: Feminismo


Hoy les voy a contar cuando me querían casar…  aún lo recuerdo…

De hecho, creo que los que fueron testigos nunca lo olvidarán, lo que lamento es que uno de mis hermanos se quedó en ese recuerdo…

 

Era un día especial, no para mí, sino para mi familia…

 
*******


 

Dicen que es que me van a casar… ¡ya veremos!

Mi madre me ha elegido un vestido, al que yo le recortaría la mitad porque está muy largo, pero algún sentimiento de culpa no me permite opinar…

 

Tengo 17 años y en el colegio me entusiasmé de un compañero… con esas babosadas del primer amor yo quise perder la virginidad con quien creí que era correspondida.  Y digo “babosadas” porque lejos de lo que realmente debe significar el amor, resulta que estoy  confundida… no sé si Paco era mi amor o si mi amor No estaba en Paco….

¿Cómo se las arreglan los adultos para diferenciar el amor de cualquier cosa?

 

El hecho es que no dije nada, no me delaté con las palabras, más bien toda juiciocita atendía a clases, presentaba mis deberes y casi siempre mis notas estaban sobre el promedio, hasta a veces me felicitaban; pero por eso mismo Paco se me acercaba, ya sabía yo cuando él no había entendido algo o no había realizado sus deberes, pues de salto en salto venía con su pupitre a colocarse a mi lado.   Entonces, yo le ayudaba con sus emergencias  sin juzgar si mi compañero era bueno o malo, si era un vago o no había tenido tiempo de cumplir con las tareas…  No me interesaban las razones, simplemente lo ayudaba, por suerte Paco era muy inteligente, no necesitaba mayores explicaciones y todo lo resolvía antes del examen.   Y excepto por conducta, Paco también tenía buenas calificaciones.   Su madre creía que el éxito de su hijo se debía a mi amistad con él, por eso de vez en cuando venía al colegio a hacerme un regalito…  Ohhh ¡tan amable señora!

 

Pero todo ha cambiado, no sé a qué hora me convertí en la cortesana y para salvar la honra me quieren casar….  ¡Ha! ¡Ya veremos!

María Pía es mi mejor amiga, es una arrebatada pero de buena fe, nos queremos mucho y ante el tremendo problema en el que me encontraba me dio un par de consejos, pero me aseguró que no me casarían.

 

Mis hermanos varones dijeron que soy una cortesana, tuve que ir al diccionario para entender el adjetivo – sustantivo:

El término cortesana puede referirse:

    a una persona perteneciente a la corte;
    a una marca de cerveza artesanal de Argentina
    a una prostituta refinada, equivalente a una hetera o hetaira de la antigua Grecia;

“Perteneciente a la Corte”… mi familia no es de ninguna Corte, el abuelo del abuelo del abuelo llegó al Ecuador desde algún país europeo donde ciertamente existían Castillos y Cortes, pero la familia no tiene nada de “Castillos y Cortes” excepto un apellido que cuesta pronunciar; de modo que si me llamaron cortesana no debe ser por este motivo.

 

“Cerveza artesanal de Argentina”… quizás cuando sea mayor y me desenvuelva sexualmente pueda resultar embriagadora para los hombres, pero ni siquiera he comenzado mi recorrido, ni siquiera cuando me pillaron con Paco aunque por eso me quieran casar.

 

“Una Prostituta refinada”… ¡vaya! es tan difícil concebir ser prostituta en estado virginal que no comprendo, me suena interesante pero no es la profesión que me gustaría tener… quisiera ser Parvularia y conocer un hombre enamorado de mí por quien si me haría prostituta.  Pero aún no he conocido ese hombre y ni he tomado alguna decisión ¿Cómo es que me llaman Cortesana, Prostituta o lo que sea?  Todo por culpa de ese mal momento con Paco… si solo fue un momento de calentura…

 

¡Caray! a veces pienso que la sabiduría de los adultos es tan ambiciosa que pierden la perspectiva de las cosas que realmente pasan… ¿Cómo es eso de llamar a una hermana “Cortesana” cuando mi útero no ha saludado todavía a ningún pene? ¿Cómo es eso de llamarme Prostituta si ni siquiera sé cuánto me pagarían por una noche de sexo?

Y aún así quieren atreverse a “enderezar” mi vida con un matrimonio…

 

Mi madre que me conoce muy bien, me advirtió: hija, no se te ocurra hacer escándalos ni tonterías, mira que todo lo que hacemos es por tu bien…

-          Madre no me quiero casar  – Refuté, pero ella me respondió:

-          Tienes que, hija mía, tienes que.

¿Tengo que? ¡Ya veremos! – Pensé para mí misma, sin saber exactamente lo que haría para evitarlo, mejor dicho lo que haría María Pía para evitarlo…  Por lo menos si me quisieran casar con Paco no fuera tan desgarradora la idea, pero Paco se fue, la amable señora que me hacía regalitos también desapareció, dijeron en su conjunto habitacional que se fueron de viaje al exterior.  Pero me quieren casar con un shunsho morboso que cada vez que me ve se le caen las babas… ¡literalmente! ¡se le caen las babas! Y una vez hasta me metió las manos debajo de la falda… uyyyy ¡qué incómodo es recordarlo!

Todo el mundo me mira como si hubiera cometido homicidio, no me dicen nada pero sus ojos me calculan las proporciones del trasero, las mujeres del parque desaparecen como si yo fuese el demonio o un ente contaminante… Es 1980 y el Ecuador aún está sumido en hipocresías y falsos conceptos y lo peor ¡me están juzgando!

Tampoco comprendo la mentalidad de mi familia, cuando hemos viajado tanto y conocido otros países donde este tipo de escándalos no existen y no porque la gente sea más pudorosa que aquí, sino porque la sexualidad allá se vive con más libertad y una  mujer no está estigmatizada; una situación de estas es sencillamente ridículo para aquellas sociedades donde el tabú del sexo ya no tiene lugar.  Pero yo vivo aquí, soy nacida en Quito – Ecuador, ecuatoriana desde la cabeza hasta los pies y ahora me quieren casar porque me pillaron en brazos de Paco…. ¡ha! ¡ya veremos!

 

Mi padre no está vivo, si lo estuviera quizás apoyaría lo que dicen los demás o me salvaría de este mundo que está en mi contra; de todas maneras, hoy, es importante que él no esté vivo para que no sea testigo de lo que ocurrirá…  porque no me van a casar…

 

Mis 2 hermanos mayores ya han llegado, se ven ciertamente muy guapos, ni siquiera me saludan, solo le dan un beso a mamá y se acomodan en la sala; han llegado con otro amigo de la familia, Pato, quien dejó de hablarme para evitarse la vergüenza de ser señalado por dirigirse a una cortesana.  Mi madre ha vestido a su muñequita, me ha puesto un vestido de novia, me ha recogido el cabello en un moño de lujo, me ha pintado las uñas, me ha maquillado… es decir, me ha convertido en la cortesana más hermosa de la tierra.

Escucho que la empleada atiende la puerta… ha llegado el novio, el que cree que me poseerá esta noche, el único que podría dar fe de que esta cortesana es todavía virgen, pero no lo hará, porque no habrá matrimonio…  Bueno, eso espero, que no me falle mi loca María Pía…

 

Ha llegado un Cura y por fin mi hora se acerca, ninguno de mis hermanos quiso llevarme del brazo para entregarme al novio, esto le dolió a mi madre, tanto que se excusó y se fue a descansar un rato en su habitación; pero la dizque ceremonia continuó de todas maneras…

 

Fue preciso que mi madre se fuera a descansar ese rato porque comenzó la función…

Me comenzó a picar el cuerpo, justamente en la ingle, sin que me importe los pocos invitados alcé mi vestido para rascármelo, comencé rascando suave, mi novio me observaba asustado, me dijo:

-          No hagas eso ahora, Nina – Me ordenó entre dientes

-          ¡Me pica!   – Le respondí burlonamente

 

El pobre Padrecito interrumpió su lectura y miró sobre sus lentes, cuando solté mi vestido continuó con la ceremonia.  Pero me volvió a picar…   Alcé de nuevo mi vestido y rasqué mis glúteos, mientras lo hacía miraba al Padre con gestos de satisfacción que luego se acompañaron de gemidos porque mis manos me acariciaban todo por allí debajo.

Uno de mis hermanos se levantó y se fue para la cocina, no podía soportar que la cortesana sea tan descarada; y el otro hermano se me acercó a apretarme el brazo:

-          ¿Qué te pasa? ¡Contrólate!

-          ¡Me pica!   – Le respondí

 

El novio seguramente quería rascármelo, pero se contenía por tener gente a su alrededor.  Mi hermano volvió a su puesto pidiéndole al Padre que prosiga, quien prosiguió ya algo enojado.

 

Al rato sonó la puerta, no necesité regresar a mirar para saber que era María Pía, pues ni bien entró inició su teatro:

-          Vida mía… Nina amada… ¿cómo es que te entregas en matrimonio a un hombre que no amas, si me amas a mí?

 

El Padrecito simplemente cerró su Biblia para observar el acontecimiento, le parecía que no iba a casar a nadie porque ya estaba muy enojado.

Regresé a mirar a mi amiga y casi me gana la risa, me contuve para que todo sea creíble, sin decir nada dejé que ella continuara y mi hermano se quedó sin reaccionar.

María Pía se me aproximó ante el asombro del novio, salvaje como era, me sorprendió  a mí también cuando sus manos tiraron del escote de mi vestido dejando a descubierto mi brasier.  Eso no era parte del plan, pero nada me aterraba más que casarme, de modo que se lo permití.  El Padrecito se disculpó con el hermano que no reaccionaba y se fue.

 

Mi amiga, no sé si demostrando sus destrezas de artista de teatro o si realmente le gustaba lo que hacía, procedió a retirarme el sostén y sus manos se llenaron de mis senos…  El novio retrocedió poco a poco hasta dejarse caer en una de las sillas entre los invitados.   Ya no había Cura, ya no había matrimonio, pero María Pía continuaba en su pasión, obligándome a caer sobre el piso levantó la espesa falda de novia y ante los ojos morbosos de los presentes nosotras nos experimentábamos por primera vez con caricias…  Nuestras manos tocaban espacios del universo femenino que hasta ese día los varones creyeron que era solo para ellos; mi mente se disipó olvidando mi casa, mis hermanos, al novio y a Pato, entregándome a placeres que jamás creí que serían posibles, respondiendo a los estímulos de mi amiga produciéndome sensaciones inolvidables.

 

No sé cuánto tiempo pasaría, pero cuando llegué a sentir unos estremecimientos incontrolables en la zona íntima debido a tantas caricias inesperadas, mi cuerpo bailó un Danubio azul en baladas que poco a poco me iban volviendo a la realidad.

 

María Pía se sentó para observarme, me preguntó:

-          ¿Estás bien?

-          Si  – Le respondí bajito, sin entender ¿por qué estaría mal?

 

Pero mal si estuvo mi hermano, el que me tomó del brazo y me ordenó que me comporte, el que me llamó cortesana, el que se quedó sin reaccionar…  ¡Cuánto lamento lo que le ha pasado a mi hermano! Solo si hubiera entendido que no me quería casar, nada de esto hubiera ocurrido…

 

*******

 

Se quedó sin reaccionar… hasta ahora, que lo vi en el centro de salud mental, se le fue el habla, ya son años de lo sucedido pero él no ha vuelto.  Mi madre jamás supo lo que ocurrió, solo le dijimos que el novio se arrepintió.   Mi otro hermano se portó más razonable conmigo, no sé lo que entendió pero creo que me respeta más que antes.

 

¡Ah! María Pía es una excelente actriz, luego de haberme gozado el cuerpo cuando tenía 17 años, me advirtió:  oye Nina ni se te ocurra pensar que me gustas, te adoro pero a mí me encantan los hombres… ¡y el teatro!

 

Y en cuanto a mí… creo que al fin perderé mi virginidad, lo haré con un compañero de la universidad esta noche, así que les dejo porque me voy a poner muy bonita…  Quizás ahora si entienda lo que significa ser una cortesana  y talvez hasta me guste serlo.

 

La Qka

Tu alma de guerrera contiene la rudeza
de quien cae, levanta, cae y vuelve a levantar…
Eres la heroína de la vida,
Allí donde tus luchas te dan la gloria,
aunque venzas, aunque pierdas,
en la realización de tus sueños está la Real Victoria.
Tu figura femenina es todo un enigma,
en aquel mundo masculino donde se van de bruces…
más, tú te luces,
mujer que besa el cielo, mujer que besa el piso,
mujer que empuña el arte cual acróbata de rizo.

Los Guantes de Qka
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Friday, 23 August 2019