16 November 2012

Encuentro entre la Vida y la Muerte

Category: Feminismo

Cierta noche que regresaba de visitar una amiga por la Mariscal, esperaba el semáforo en mi auto, cuando me llamaron la atención unas “mujeres de la calle” que paraditas en sus esquinas esperaban algún cliente que se detuviera por ellas…   En su mayoría eran mayores, algunas debieron haber sido muy bonitas en su juventud pero el tiempo les estaba pasando factura…
¿Por qué el destino se ensaña tanto con cierta gente? ¿Qué pudo haber pasado por la vida de esas mujeres para que no tuvieran más opciones que esperar atender sexualmente un hombre por 10 dólares? ……… ¡por 10 dólares!

En fin…  Hoy voy a fantasear acerca de Margarita, una mujer muerta en vida, esperando que quizás ella tenga mejor suerte que aquellas de la Mariscal.

 

*******

Érase una vez una señora (su mamá), corta de pensamiento y estatura, que tropezara con la misma piedra (su papá) por incontables veces; al principio cargando una barriga de 8 meses y luego arrastrando 4 pequeños príncipes sin trono, pues el que los engendró era un “rey” que en una noche de tragos vendió su reino a centavos por ir detrás de un coño.

Nunca más se supo de él, pero su semen se vivificó en 4 personajes, que crecían a la deriva, a merced del ultraje, de las tristezas de la vida.  Pequeños niños sin rumbo, que a pasos agigantados alcanzaron la madurez de la madre, a quien comenzaron a amarla justamente cuando la muerte se la llevara al cielo montada en blancas alas.

Quedaron pues 3 adolescentes y una niña (Margarita), sin mejor suerte que la basura la cual al menos reposa en sus propios tachos, mientras que ellos salían poco más y a patadas del cuarto que se rentaba, sin más destino que la desventura de dormir a la intemperie y al calor de sus propias manos.

Nacho, el mayor, se apoderó de la causa de dar de comer a los hermanos, se atrincheró en los escondites de la calle, para saltar sobre la ciudadanía inocente que por años a costa del grito y el susto saciaba el hambre de 4 indigentes.
Hasta que una noche descubrió los senos de Margarita, sus aún pequeños senos, blancos como dos motitas de algodón que decidió probar.  Le supieron a manjar, su hermana estaba hecha de golosina fina, de algún elemento extraño sobrenatural que le embadurnaba de miel la boca; diferente a aquellas viejas de las que se permitió desnudar por un plato de comida…

A los 20 años su hermano ya había perdido la virginidad y a los 10 de Margarita él mismo era quien le robaba la infancia, sin mayor gesto que el incesto, entre sollozos y pataletas, la tomaba por primera vez por obediencia a sus instintos…

A término de aquella inolvidable barbaridad, mientras Pablo, su otro hermano, se tiraba a golpes con Nacho, Margarita se levantó a abrazar su muñeca, la que no pudo salvarla de las noches que siguieron, ni de la ambición de Nacho que descubrió en ella una nueva manera de hacer dinero.  Pablo se fue una madrugada, entre sueños sintió un beso de despedida y le dijo que se iba a trabajar lejos y apenas pueda vendría por ella.

Pronto, Tito, el tercero de los hermanos, se le unió a Nacho, andaban juntos en peleas callejeras, sus malas andanzas los llevaron a prisión algunas veces, sobretodo a Tito por ser menos pensante y más pendenciero.

Margarita, como una esposa mal herida, la poseían en las noches, como una concubina la participaron a los amigos, a los amigos de los amigos, hasta que un día su cuerpo dejó de sentir el dolor y simplemente, como cosa inerte, todo el mundo pasaba sobre ella, pero dejó de sufrir.

A los 15 años de Margarita aún vivían en la miseria, aunque Nacho cobrara buena plata por los servicios sexuales que le enseñó a prestar, todo se iba en drogas, y continuaban siendo echados de los cuartos que trataban de rentar.   Una gentil vecina le obsequió varios libros, que le sirvieron demasiado para aprender ya que no había podido continuar la escuela desde que murió su madre.

Nacho y Tito parecían inseparables, donde estaba el uno estaba el otro, lo que hacía el uno hacía el otro; Nacho ejercía autoridad sobre Tito y lo encaminaba por sus no muy recomendables pasos, hasta que una tarde… Nacho trajo a casa un “cliente”, no era un cliente de marihuana, ni de Margarita un cliente de cama, sino un cliente para Tito…   ¡Un cliente para Tito!

Esperaron una hora  y cuando Tito llegó se encerraron a conversar…

Nacho planeaba lucrar de la supuesta homosexualidad de Tito, pero no contó con que su hermano se sabía varón y el pobre salió despavorido de casa y nunca más se ha vuelto a saber de él.

Pablo se fue, Tito se fue, y tras de ellos, pero en figura etérea se iba también Nacho…

Una madrugada, una triste madrugada lluviosa, Nacho llegó sangrante, lo habían apuñalado en una pelea de pandillas, cayó a los pies de Margarita casi sin respirar…   Al rato llegaron 2 patrullas de policías, que habiéndole seguido la pista lo tomarían preso, pero al verlo tan mal herido conservaron la distancia.

-         Mamá me llama… Margarita, me tengo que ir…  – le dijo

-         Vete hermano, vete para que descanses de una vez… – le dijo abrazándolo como para que su partida no se llevara su rencor.

-         Te amo hermana…  – alcanzó a decir antes de que su madre lo arrebatara de la vida.

Al instante la encegueció una blanca luz que se posó en su cabeza, seguramente por causa de un shock …

Al despertar, se encontró custodiada, pero no por ángeles o al menos que ese día se hayan vestido de policías.  Le preguntaron:

-         ¿Qué hacemos con el cuerpo de su hermano?

-         Entiérrenlo  – Margarita contestó secamente.

-         ¿Tiene el dinero para comprar la caja mortuoria y darle santo sepulcro?

-         No – contestó en el mismo tono.

-         ¿Entonces qué hacemos con el cuerpo de su hermano? – insistió uno de los policías.

 

Con frialdad y quemimportismo, respondió:

-         Pues quémenlo y aviéntenlo al cielo, a ver si se reúne con su alma, que si eso cuesta, pues entonces bótenlo al basurero por lo menos allí no se paga arriendo y no se siente frío…

-         Señorita, estamos hablando de un tema que le concierne exclusivamente a usted, no puede tratar tan despóticamente al muerto…  – Le habló uno de ellos.

-         Si, pero no me es exclusivo el dinero porque no lo tengo, de modo que si es más fácil para ustedes arrójenlo a una quebrada para que los cuervos se alimenten… y ¡no me pregunten más qué hacen con ese cuerpo porque no lo sé!
De repente, asomó el médico que iba a firmar el certificado de muerte de Nacho, quien al escuchar a Margarita tan poco amable con sus respuestas intervino:

-         Dejen a la muchacha por ahora, ¿no ven que está consternada?

A la final Margarita adquirió una gran deuda para enterrar a su hermano, el doctor le hizo el préstamo, mismo que fue pagando en especie y en efectivo durante 3 meses.  Al terminar con los problemas que hasta de muerto le causara Nacho y al mismo tiempo que la mandaban sacando del cuarto por no pagar la renta, cogió sus 4 trapos y se largó.

La prostitución, no había otro camino para Margarita, los contactos previos de Nacho le sirvieron bastante, el dinero que generaba de su actividad fue cada vez mayor permitiéndole alimentarse mejor y cuidar más refinadamente de su belleza física.   Gozaba de independencia y de los recursos económicos para vivir una vida más normal; tenía 18 años cuando ingresó a una escuela de adultos para terminar la primaria y luego la secundaria, el tiempo fue óptimo pero a los 26 años se sentía “mayor” para comenzar una carrera universitaria.

Sin embargo, estaba sedienta de adquirir nuevos conocimientos, soñando que algún día dejaría de ser una prostituta para convertirse en una profesional respetable, sólo que no estaba muy segura qué iba a estudiar: si Administración de empresas o Ingeniería en Mercadotecnia.

Pero sobretodo, SOBRETODO, cualquier carrera que escogiera estudiar, le sirviera para no vender sexo… Para que 30 años más tarde no sea que tenga que encontrarse en una esquina de la Mariscal esperando que alguien pague algo por su desvalorizada belleza.  No, no…. nooo…..  Margarita no deseaba ese futuro para ella y se iba a esforzar porque eso no le sucediera, pero……..

………….. pero había un problema mayor, y era que Margarita se sentía muerta………

Le había surgido un temita que le daba vueltas en la cabeza, no era precisamente el saber si estudiar Administración o Marketing, sino que cargaba un corazón enredado en telarañas del pasado, sin entender en qué parte de la trayectoria se le cayó la sensibilidad, cuándo fue que el perdón se le alzó tanto que no lo alcanzaba a tratar…

¿Por qué no se ha percatado de que era una mujer que no sabe amar…?
Se pasaba horas investigando de intelectuales que hablaran del amor, concluyendo, que por cursis que parecieran los más cercanos conceptos de este indescifrable sentimiento se escuchaban en las canciones de la radio, pero Margarita no sentía el amor.   Retomando el último segundo de vida de su hermano para recordar cuando dijo que la amaba, para ver si encontraba una respuesta, pero en vano…

Y con horror pensaba que quizás todos los hombres que pasaron por ella se fueron hurtando de pedazo en pedazo su corazón, sin dejar siquiera ni un pedazo de dolor como para, que como la estrella de mar que pierde un tentáculo, se vuelva a reproducir… pero solo siente un vacío desesperante de no sentir nada.  Ni siquiera la desesperación proviene del existente o inexistente corazón, sino de la responsabilidad de su conciencia urgida de saberse humana…

No podía experimentarlo con personas que la rodearan, porque su madre se había ido cuando apenas aprendía a leer y escribir, porque su padre ni siquiera le dejó un retrato en el que quizás sus ojos pudieran darle una pista, y sus hermanos, sus pobres hermanos, andarán por el mundo como ella: en busca del amor.

¿Quién era Margarita sin amor, sin tener el amor conceptualizado en el alma?
… Una princesa congelada flotando en un iceberg en busca de un rayo de sol; como la preferida de los 7 enanitos, sumida en un bosque de ensoñación; como una esclava triste que no ha sentido la bondad humana o como algún otro personaje de cuentos miedosos que no tiene capacidad ni de sentir el dolor…
Margarita se acuesta con 3 ó 4 hombres cada día, a quienes les presta su bello cuerpo por un dinero, sin sentir nada.   Un trabajo de placer no le representaba placer ni fracaso ni gloria.  Y a esta situación si le tenía una respuesta: porque recuerda aquel día cuando su cuerpo se volvió inerte, pero no ha evolucionado, no siente dolor, no siente nada.  Es como ir al ginecólogo, abrirse de piernas para que puedan revisar o sacar una muestra para el laboratorio… y nada más.

 

*******

 

Era un domingo soleado de Marzo, justamente el día de su cumpleaños.
Como no era una fecha común, ¡era su cumpleaños!, se vistió de fiesta y salió a caminar…  Llevaba un vestido largo desde los hombros hasta los tobillos, flojo y floreado, así se vestía su madre; se hizo un moño en la cabeza, pintó sus labios y se calzó unas sandalias.   Tomó una caja de preservativos y un baby doll  por si había que trabajar y los guardó en una pequeña cartera.

Se despidió del guardia de turno quien con sutil educación le deseó un buen día.

Pensó que el guardia tenía más calor humano que ella…  Se disiparon sus pensamientos cuando al rato pasó un bus y lo tomó al vuelo (… estos no paran…), se sentó en el último asiento y ahí permaneció observando a todos quienes se subían y bajaban..

La vida pasa de prisa, sin esperar que estés lista para nada, simplemente pasa.  Eso le pasaba a Margarita.  El sufrimiento que le tocó dejó de tocarla cuando por defensa propia se encerró en una burbuja espiritual donde no le ocurriría nada, su materia estaba a merced de los varones que abusaron de ella  pero ella estaba en otro lado…

Se le había formado un escudo que la protegía de cualquier adversidad, manteniéndola en calma y segura allí en su burbuja invisible.  Cosa que fue buena hasta el día de hoy, pero no podía continuar siendo así, no podía ser alguien que no sabía quién era.  No podía seguir indiferente a la vida ni dejarla pasar sin tener la conciencia bien puesta sobre cada asunto y cada persona porque estaba convirtiéndose en un mounstro…  En un insensible mounstro que poco le importa el dolor propio y peor aún el dolor ajeno…

Desde el asiento del bus público vió mucha gente con su misma actitud, indiferentes, nadie sabía las necesidades de los demás, tampoco tenían que saberlo, pero Margarita imaginaba que al llegar a sus casas abrazarían a sus hijos y sus esposos y a sus esposas, planificarían la cena en familia….   Y eso, justamente eso… era lo que ella deseaba saber qué se sentía.

Cuando el bus pasó por la Iglesia de la Basílica se bajó, se sentó en un parque a ver la tremenda construcción religiosa…  una iglesia muy grande y muy ambiciosa; por su estilo gótico parecería que le salían brazos por todos lados como en formas de punta se levantaban con la finalidad de tocar el cielo.

Qué frustración es querer tocar el cielo y existir eternamente en esa posición sin lograrlo…

El tráfico fue obstaculizado por una limosina funeraria, que avanzaba despacito, seguida por una fila interminable de autos y gente a pie, todos vestidos de negro, las camionetas cargaban personas vestidas de negro; salvo el primer auto donde la gente iba llorando, los demás conversaban entre ellos y hasta se reían…
La muerte de su madre y luego de Nacho no le había provocado risa, pensándolo bien… tampoco tristeza ni dolor…  El sufrimiento provino no de los muertos sino de los vivos…  Se atrevió a pensar que la muerte era un premio, que era un descanso…  Pero ella no quería morir aún, recién estaba surgiendo como para darse ese lujo, el lujo que otros se dan para suerte o mala suerte de los que quedan, el lujo de los cobardes…

Caminó tras de esa gente de negro, lentamente y con respeto, al menos la indiferencia finge un respeto.   Y tuvo que desviarse llamada por un leve tarareo de alguien, cruzó la calle y entró por una puerta que parecía llevarla a las entrañas de una infraestructura de piedra.  Alguien cantaba una canción, era un convento, lo supo porque, por los corredores pasaban unas monjitas que no le prestaron atención…  Pero de repente casi choca con una de ellas, al detenerse, frente a frente, la monja le preguntó:

-         ¿Busca a alguien?

-         No Madre, en realidad no busco a nadie, pero ¿escucha? ¿escucha a alguien tarareando una canción?  – Le preguntó Margarita.

-         ¿Usted la escucha?  – Pregunta la Madre abriendo los ojos..

-         Si Madre, si que la escucho… viene de allá…  – insistió señalando una puerta…

La mujer vestida de hábitos perdió la mirada en sí misma, pensando en esas notas musicales del ambiente que ella también las escuchaba de vez en cuando, pero nadie de sus hermanas se lo creía; y a sus 65 años, de los cuales 20 ya había vivido allí, sabía que cuando eso ocurría era porque la vida y la muerte se encontrarían para siempre…. Alguien nacía o alguien moría…
Pero no le dijo nada a la muchacha para no asustarla.

-         Vaya señorita, abra la puerta al fondo del pasillo a ver si descubre algo y me cuenta…  – Le respondió la Madre indicándole por donde ir.
Margarita había perdido el don de “sentir” tal vez pero no el de “escuchar”… aquel ruidito sonoro provenía de esa puerta, le agradeció por la información a la Madre Superiora y caminó hacia allá…

Al abrir la puerta sintió que una inmensidad le llenaba el alma, claro nunca había pisado una iglesia, ni siquiera sabía santiguarse, ni rezar el Padre Nuestro, recuerda que su mamá lo rezaba bien bajito antes de dormir pero como también lloraba lo mejor era no escuchar nada y conciliar el sueño.

Era un espacio enorme, en el que el mayor número de objetos eran unas bancas largas, el techo estaba decorado por hermosas obras de arte, unas del Cristo haciendo sus milagros, otras de ángeles que pisaban demonios, otras de humanos desnudos sufriendo en cuadros bajo títulos “purgatorio”…

Esperaba encontrar cuadros de sus propios demonios pero no los halló, supuso que esos infiernos son de la tierra y esos no se publican en la iglesia.

Había una fuente de agua, pequeña con un letrero en la pared que decía: “FAVOR MANTENER LIMPIA EL AGUA BENDITA”

Siguió avanzando hacia el altar donde las esculturas realzaban la importancia de personajes bíblicos como Jesús y María.

¿Sería una pequeña representación del cielo en la tierra?, quizás sí, aunque no lo conocía sintió por primera vez en la vida una paz que no logró describir, será tan sublime que por eso su madre lloraba al rezar…

Pero esa canción, ese tarareo seguía sonando…

Llamada por la canción que cada vez se oía más fuerte, siguió de paso en paso, entrando por una puerta que inmediatamente la llevaron por unas gradas hacia abajo, las imágenes recién vistas de los cuadros del purgatorio le dieron la sensación de estar bajando hacia la muerte…   Al final no encontró la muerte ni más cuadros espantosos, sino un joven que tarareaba esa canción mientras maquillaba un muerto…
¡Un muerto!

El muchacho miró a Margarita sin ninguna sorpresa, la invitó a pasar:

-         ¡Hola! ¿qué te trae por aquí? Adelante, claro si no te asustan los muertos…

La muchacha pasó, con una sensación de escalofrío en el cuerpo y en la mente el recuerdo de la carita de su madre en su último lecho, su alma torturada la había abandonado pero le dejó en el rostro el sello de su amargura por su vida tan tropezada, ¡pobrecilla!… para ella si fue un merecido premio.   Y el de su hermano que no pudo ver porque por el ataque quedó desfigurado completamente.

-         ¿Cómo te llamas?  – Preguntó el muchacho al mismo tiempo que Margarita se sentaba a su lado.

-         Margarita..  – Al decirlo se dio cuenta de que la voz casi no le brota de la garganta.

-         Me llamo Tiago, ¿estás asustada?

-         Impresionada, ¿qué es lo que haces?

-         Este señor murió hace 4 horas y lo estoy preparando para su velación.

-         ¿Lo maquillas?  -  Preguntó Margarita al ver unos juegos de sombras femeninas desparramados en una mesa.

-         Si, tú sabes, en el momento de morir la gente sufre y ese sufrimiento queda en sus rostros, entonces mi trabajo consiste en ponerlos bien guapos para que proyecte a los suyos su última imagen con dignidad, además ayuda a que las personas que le lloran lo vean bien arreglado de modo que acepten la muerte con una actitud más positiva, al ver su ser amado con buen semblante les da la impresión de que se despide feliz.

-         Pienso que es un trabajo….. noble..   -  Comentó Margarita

-         Y tú Margarita, ¿a qué te dedicas?

Se tomó un minuto en responder, pensando en que su trabajo erótico no era muy noble que digamos y eso la avergonzaba; aquel Tiago era un  desconocido y bien se lo podía contar, porque no lo vería nunca más; y como el único testigo era un muerto su secreto quedaría guardado para siempre.  Así que resolvió responder:

-         Soy… bueno… soy…. una trabajadora sexual

Pensando que Tiago iba a preguntarle más Margarita se preparó para seguir respondiendo, pero él sencillamente se concentró en las mejillas de su inerte cliente.  Luego de una larga pausa, Margarita preguntó:

-         ¿Y por qué cantas?

-         Cantar es un acto de alegría, es como si la música funcionara como un viento capaz de mover cosas de un lado hacia otro, es como si el alma de este hombre muerto flotara como una hoja y mi canto lo empujara hacia la luz que le conducirá a Dios…  Es el último regalo que alguien le dará a este muerto aquí en la tierra.

-         Si así lo crees, con seguridad será así.

-         Si Margarita, claro que lo es, es tan real como tú que mimas los cuerpos de los hombres, yo mimo su alma para enaltecer su despedida.  Yo uso el canto y tú la piel para enaltecer la vida….

Tiago había comprendido su “profesión” y no la estaba juzgando.

Físicamente era un hombre de unos 28 años, estaba a punto de graduarse de Médico, su semblante parecía imperturbable; había aprendido a tratar con los muertos desde la infancia cuando se metía a los cementerios para conversar con ellos, pero ninguno le respondió nunca; de estudiante de la facultad practicó en la morgue haciendo autopsias, pero ninguno se le quejó nunca; y ahora, estaba seguro que su canto les daría su última alegría en la tierra ya que ninguno uniría su canto al de él…

Cuando el muerto estuvo listo vinieron 4 personas que cargaron al ataúd en hombros y se lo llevaron a una sala de velación.  Tiago se sacó el mandil blanco, se lavó las manos y la cara, tomó su chaqueta y dijo:

-         ¡Vamos!

Al salir del convento se encontraron con la Madre Superiora, quien al ver a Margarita le preguntó:

-         ¿Encontró lo que buscaba?

-         Si Madre, gracias.

-         ¿Y este señor quién es?  – Preguntó la Madre mientras veía a Tiago.

Tiago le tomó de la mano y le dijo:

-         Madrecita, soy estudiante de medicina y desde hoy vendré aquí para alistar los muertos..

-         ¡Oh! ¡bendito seas muchacho! Bienvenido.

Los muchachos se fueron dejando atrás una Madrecita pensativa.  Estaría pensando en que verdaderamente estaba ocurriendo lo previsto, “la vida y la muerte” se encontraron.  Se hubiera dado toda la razón si sabría que Margarita era una prostituta haciéndole lucha a la vida pero muerta, y Tiago un médico haciéndole lucha a la muerte por la vida…  Y que se encontraron para fundir los conceptos en uno solo, ya que la muerte es parte de la vida.

 

La Qka

Tu alma de guerrera contiene la rudeza
de quien cae, levanta, cae y vuelve a levantar…
Eres la heroína de la vida,
Allí donde tus luchas te dan la gloria,
aunque venzas, aunque pierdas,
en la realización de tus sueños está la Real Victoria.
Tu figura femenina es todo un enigma,
en aquel mundo masculino donde se van de bruces…
más, tú te luces,
mujer que besa el cielo, mujer que besa el piso,
mujer que empuña el arte cual acróbata de rizo.

Los Guantes de Qka
3.png1.png8.png3.png9.png0.png
Hoy30
Ayer142
Esta semana618

Friday, 03 April 2020