12 November 2012

Tío Huraño

Category: Feminismo

Aún yo no había nacido cuando te admiraba, cuando te veía trabajar a sol y sombra, allá en ese mundo de camiones que exploraban tantos caminos ecuatorianos…..
Iban cargaditos de trabajo, llenos de sueños, alegrías, problemas, soluciones… En fin, cargaditos de todo lo que tú representabas para una familia que en ese instante te necesitaba tanto… y que por cierto no defraudaste, tu Abuelo y tu hermana.

Es que como si fuese yo mismo el que te esperaba, era el abuelo tuyo y el de mi madre, el que se había entregado a la dulce transición de la vida a la muerte, el que estaba esperándote para darte el último “adiós”.
Mientras tú, rodabas las carreteras con tus ojos bien abiertos para que su luz iluminase tu camino; con los sentidos vivos de la juventud ibas conduciendo a un volante que te retornaría a una realidad triste….  pues tu abuelo se estaba muriendo; él, reteniendo segundo a segundo su alma dentro de un cuerpo de 85 años y tú, salvando de kilómetro en kilómetro la distancia que aún te separaba de él…

 

Fue un 10 de Mayo, cuando arribaste de un viaje de negocios para tomar descanso a lado del viejo que amabas tanto, a lado de su pellejo adolorido por los años, de esos huesos que te amaban también hasta su misma médula.
Te acomodaste cabizbajo, tomando su casi inerte mano para acompañarlo en su última agonía, y así fue; eran las 10 y 10 de la noche cuando su alma se elevó al cielo, las lágrimas de mi madre bendijeron su ascenso y tú te quedaste completamente solo…
*******
Seis meses más tarde nací yo, mi madre me llamó Félix porque dijo que así se llamaba el hombre a quién ella había amado tanto, mi padre; aquel que me engendró y al que le debo la existencia, pero que nunca conocí….

Los primeros años me dijo que era un marinero que se mareaba mucho en tierra firme, que la única manera de conocerlo era si nos adentráramos al mar y lo encontráramos en el “Titanic” que navegaba; esta historia cambió cuando un día cayó mi maleta sobre la cabeza de mi madre al intentar escapar por la ventana, tenía yo 12 años y me disponía ir al Perú para buscarlo, pero entonces Nancita, mi mami, me dijo que en realidad el Félix era un astronauta, que vivía en la Luna porque sus pulmones no estaban adecuados para nuestro planeta.

Casi me convence, sin embargo, me costó muchas lágrimas admitir que Nancita era una madre soltera y por lo tanto no tenía un padre marino ni lunático, que aguantaba la verdad para no hacerme daño.

Ahora que lo pienso, fue mejor recibir el dolor en combo a esta corta edad, porque al aceptar los acontecimientos fue como rasgar y curar al mismo tiempo las heridas.

También me enteré que tenía un tío, tú Samuel, el hermano de mi madre, el que había repudiado a su hermana por el terrible acto de embarazarse sin haberse casado; el que jamás conocí hasta hace unos 7 años, cuando tú tenías 77.

-          Uy tío Samuel, espera que traigo un trapito para secar lo que has derramado…. Es que has perdido la sensibilidad de los labios y por eso se te riegan los líquidos…

Pero no te preocupes, tío, luego de comer te cambiaré de ropa……..   Como te iba diciendo……..

Eres un hombre anciano y tenías posibilidades económicas suficientes como para que no te faltase un par de enfermeras que te cuidaran; pero tu previsión y tremendo egoísmo te hizo cometer el error que me unió a ti.   Creíste por tu enfermedad que morirías tan pronto como donaste tu fortuna a la Iglesia, pero no fue así.   Sino que has sobrevivido 7 años y desde entonces soy yo, el sobrino que no querías que existiese, el que te está cuidando; el hijo de la hermana que siempre vigiló tu vida desde lejos, porque desde que murió el Abuelo quedaste solo.

SOLO, porque quisiste, porque Nancita nunca juzgó tu proceder y te amaba, porque sabía que aún en tu silencio voluntario tú también correspondías su amor; porque los lazos de familia no son únicamente de sangre, sino de algo más trascendental….
Por eso estoy aquí, demostrándote cariño, como digno hijo de la madre soltera que inculcó en mí la nobleza y ese amor por ti que no fuiste capaz de percibir, pero estoy aquí, contigo tío, con mi huraño tío Samuel.

Cada quien tiene lo que merece, cada quien cava su tumba, cada quien disfruta su paraíso o sufre en su infierno; en tu caso, tío Samuel, pasaste la vida cavando tu tumba y sufriendo el infierno de la soledad, pero hubo una importante obra tuya que te estaría salvando…  el haber cuidado al Abuelo hasta su último momento…
Por eso te digo tío, que es como si hubiese sido yo el que recibió tus favores cuando era viejo y estaba muriendo, quizás esta razón se torne mística al fantasear que una vez hiciste por mí lo que ahora yo hago por ti….   También me influencian las ideas de Nancita, ella me ha contado lo amoroso e incondicional que fuiste con el Abuelito, y aunque no lo creas, esa actitud te ha salvado ahora… porque estoy aquí para recompensártelo…

-          Bueno tío Samuel, vamos a darte un baño para que te sientas más cómodo….

Félix ya tenía práctica, apuntaba sus pies a los pies del tío Samuel para que al levantarlo no se resbalara, y luego de un “un, dos, tres” lo tenía abrazado de la cintura para que, de un giro, volverlo a sentar en la silla que lo transportaba de un lado a otro.   Acompañados por el chirrido de las ruedas de la silla entraron al baño, donde una gran lavacara de agua caliente y una silla blanca con pequeños orificios en el asiento, esperaban al anciano para darle sus usuales servicios de aseo.

¿Recuerdas tío Samuel del primer día que te ví?

Yo venía retirando a mi hija de la escuela, aquella que quedaba a 2 cuadras de tu casa, donde yo, la Nancita y tú también nos educamos; nos viste pero seguiste andando, me senté en un banco del parque para contemplarte y esperar que la nena juegue un rato en los columpios.

Hubiera deseado que te sentaras a mi lado, el día estaba tan hermoso que estoy seguro que te hubiera hecho muy bien el aire fresco, hubiéramos conversado, hubieras quizás colocado unas semillitas en mi corazón y en el corazón de mi hija para comenzar a quererte…   Recuerdo haber pensado si algún día necesitarías de mí y si ese día yo no me sentiría ofendido de que no me hayas querido, pero me diste la oportunidad de saber que el amor es tan coqueto, tan esquivo, tan irreal a veces….. ¡pero existe! 

Por más huraño que seas no puedes impedir que te amemos.

Mi madre tenía razón, tío Samuel, tarde o temprano, teníamos que darnos cuenta de que la vida es importante en su trascurso más que en el fin; porque al final del trayecto las circunstancias de la edad y las consecuencias de nuestros actos no se pueden cambiar.   Todo lo que ahora te digo lo hago porque sé que si no escuchan tus oídos al menos si escucha tu espíritu; estás cayendo en cuenta de tus errores y si es que “el más allá” te da la oportunidad de volver de nuevo a nuestra familia… los corregirás.

-          ¿Sabes tío Samuel? El médico ha dicho que no pasarás de esta noche, luego de 7 años juntos nos tendremos que despedir de nuevo…. Y seguramente la próxima vez serás tú el que cuide de mí…

Al tío Samuel apenas se le notó un gesto sobre las cejas y sus ojos estaban perdiendo su brillo, sin duda, el médico tenía razón.

Félix, como el primer día de la trombosis del tío Samuel, con sus manos llenitas de servicio y humildad secó cada partecita de su cuerpo; le colocó su pañal y la pijama…. ¡ah! y el perfume tan característico del tío Samuel.

Lo metió a la cama, juntó las manitas del mayor y rezaron el Padrenuestro y el Ave María; lo tapó cosa de que no vaya a sentir frío…..

-          Pero no quiero que te vayas afligido tío Samuel.  Le dijo mientras tomaba la mano del viejo para colocarla sobre su pecho, y continuó:

-          Siente mi corazón tío Samuel, está acongojado por contemplar tu muerte…… ¡mira!…. ya tienes la piel tienes manchada de moretones, pronto te dará un paro respiratorio….

Félix se arrodilló en el suelo sin soltar la mano de su tío:

-          Siente mi corazón tío, está triste pero a la vez muy alegre porque quiero que sepas que yo: Félix Andrade Cevallos, en nombre de Nancita, mi madre, y de todos a quienes les pudiste hacer algún daño…. TE PERDONO.

-          Te perdono porque si Jesús pudo hacerlo desde la Cruz por toda la humanidad nacida y por nacer, siendo Él el mismo hijo de Dios, siguiendo su ejemplo lo puedo hacer también yo como un simple mortal.

Félix observó que su tío estaba sufriendo el paro respiratorio, dejó caer algunas lágrimas y le dijo:

-          Muere tío Samuel, muere tranquilo, te puedes ir en paz…..

Cabizbajo, sin soltar la mano casi inerte del viejo, lo acompañó hasta que el tío Samuel elevara su alma al cielo, mientras la Nancita bendijo su ascenso con sus hermosas lágrimas…

La Qka

Tu alma de guerrera contiene la rudeza
de quien cae, levanta, cae y vuelve a levantar…
Eres la heroína de la vida,
Allí donde tus luchas te dan la gloria,
aunque venzas, aunque pierdas,
en la realización de tus sueños está la Real Victoria.
Tu figura femenina es todo un enigma,
en aquel mundo masculino donde se van de bruces…
más, tú te luces,
mujer que besa el cielo, mujer que besa el piso,
mujer que empuña el arte cual acróbata de rizo.

Los Guantes de Qka
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Friday, 03 April 2020