11 November 2012

Shunsa, si te pega no te quiere

Category: Feminismo

Regresando de una aventura amorosa, de esas que ocurren como una estrella fugaz… en el momento adecuado, con la persona adecuada y con la predisposición adecuada… venía invadida de gozo y alegría, porque un hombre me había amado desde adentro hacia fuera y desde afuera hacia adentro, como voltearme el vestido… para saber cómo iban mis costuras, encontrando pequeños remendados que quiso reparar mejor.

Alguien que, como muy pocos, se dedicó a amar mi personalidad entera, riéndose de mis tontos defectos en virtud de que no tenía que aguantarlos todos los días.

En fin, éste es un tema para otra historia, pues lo que les voy a contar  trata de algo muy opuesto a aquel hermoso hombre que me amó por un par de horas…

 

Tuve que detenerme en seco cuando escuché un cristal destruirse a mis pies, alcé la mirada y noté que desde una ventana se aventaban objetos, ira, dolor y una sarta de insultos que dejaba corto a cualquier malhablado que yo haya conocido.  No era mi baile pero me sentí profundamente herida y más cuando unas pequeñas manitos asomaron para saludarme, era una niña de cabellos rizados, quizás la hija de la infeliz pareja, que mostrándose ajena a los disturbios de sus padres, me mostró su sonrisa de leche y me decía en un susurro:

“Me llamo Samanta”…..

Dejando atrás el triste cuadro de aquella casita pequeña de La Gasca, pensaba qué hay de fondo para que una mujer se entregue al “amor” brutal de un hombre que la golpea.

¿Será que, como Samanta, es tan “normal” vivir la violencia que no reconocerá el amor de otro modo?

 

*******

 

No he visto a Marco desde hace 3 meses, pero hoy vendrá, me mandó a decir con la vecina que hoy llegará a la noche, estoy entusiasmada porque me muero de amor por él, voy a decirle que le adoro con toda mi vida y que se quede conmigo; ¡ah! pero eso sí que cambie, que me prometa no levantarme la mano otra vez…
Le he hecho ese plato que le encanta… la carnecita azada; he puesto una mesa con velas… como en las películas románticas, vamos a comer juntos, a charlar y si todo va bien haremos el amor… despacito, con muchas caricias, con muchos besos…

Mi Marco, mi Marco querido, son los tragos los que te transforman, los que te ponen loco, pero no es tu culpa mi amor es el diablo el que te empuja a hacerme daño, pero yo sé que un día lo entenderás, lo entenderás, yo sé por Diosito que me llamo Samanta que tú lo entenderás…
Sólo me faltaba ultimar detalles, cuando escuché sus gritos:

….  Samanta, Samanta, perra inmunda, dicen por ahí que te estás acostando con el Cadáver…… con el hiju…. de tu primo que ahora se llama Cadáver porque lo acabo de sentenciar a muerte….

Se me heló la sangre, quise saltar por la ventana, ya sabía lo que me esperaba, pero no alcancé; Marco me había tomado del pie y me estaba halando por el cuarto, mi cuerpo iba golpeándose con los muebles hasta la mesa donde puse las velas.
Estoy aterrada, le tengo tanto miedo, no es su culpa es culpa del diablo que lleva adentro.

Me soltó para alcanzar una olla donde se creyó que había agua hervida y me lanzó su contenido, era la leche de esta mañana; furioso de no haberme hecho el daño que deseaba me lanzó el posillo a la cara hiriéndome el ojo.   Grité, lloré en mis súplicas de que se tranquilizara, diciéndole que lo que le habían contado no es cierto, que yo he estado esperando nada más que por él…

-          Maldita puta, no sirves para nada, ni hijos me das &%·#%   -  Me insultó

-          Te voy a dar hijos mi amor, pero cálmate no creas en la gente, cree en mí….   – Le dije y seguí  llorando desconsoladamente.

Luego de un momento se me acercó con una toalla húmeda y limpió mi rostro.  Tomó mis manos temblorosas y besándolas me pidió perdón.   Pensaba en mis adentros que siempre era igual, que siempre llegaba a golpearme con su actitud de Él más bravopara que yo no le reclamara dónde ha estado; si supiera que ya aprendí a no pedirle explicaciones seguramente ya no necesitaría hacerme todo este teatro.

Sollozando le serví su plato de carne azada, yo no comí porque el mal rato me había revuelto el estómago, pero lo acompañé hasta el final.

Mi ojo se había hinchado e intentaba controlar la sangre con unos trapos, Marco me pedía silencio cuando se me escapaban los sollozos.  Una cena que disfrutó solamente él, una vez más, por el ambiente que a él le gustaba crear a pesar de mi dolor.

Con nerviosismo esperé porque ya tocaba la segunda batalla, donde el campo era nuestra cama, como siempre yo no querré que me tope porque me duelen hasta los huesos pero finalmente él lo hará….  Lo hará a su modo, duele tanto pero es la única manera de saberme amada por él…

Al día siguiente mi ojo izquierdo no se podía abrir, pero así y todo tuve que ir a trabajar puesta unas gafas grandes, que de nada sirvieron pues ni bien llegué mis compañeras de la oficina me dijeron:

-          ¿Ya regresó tu marido, eh?

-          Si… es que surgió un mal entendido…..   -  Me justifiqué.

-          ¿Otro malentendido? ¡Ay Samanta! si no te pones pilas ese tipo te va a matar.

-          Y no te embaraces, ¡no serás shunsha!   -  Me gritó la Margara desde su oficina.

Eran frases que he escuchado desde hace 2 años, desde que me casé con Marco, pero esa era mi vida, ese era mi ritual amoroso, como si fuera que sin sacrificio no hay amor, sin dolor no hay pasión…  Pero me dije que esto tendría que acabar, sólo que no sabía cómo lo haría, tenía pavor de enfrentarlo.  Pero lo haría, comenzando por ser fuerte, como prueba de ello no iba a derramar una lágrima más.

Al volver a casa, lo encontré bebiendo, me surgió una orgía de sentimientos que no supe descifrar, no sabía si sentirme feliz de encontrarlo allí de nuevo o si de darle importancia a la ansiedad que me mataba el sólo verlo bebiendo.

Con coraje le quité la botella:

-          No más trago por favor.  -  Le dije en tono firme.

-          ¿Qué? ¿Qué te pasa estúpida? ¿Te olvidas quién es el marido aquí?  -  Me vociferó en la cara.

-          Tú eres el marido, pero eso no te da licencia para que me trates así, ¿de acuerdo?

-          Ve esta zorra de mierda ¿qué te has creído?

Envalentonada por los consejos de mis amigas de la oficina, lo enfrenté, pero él me metió un chirlazo que me rompió la nariz.   Me levanté desafiante y le devolví la cachetada con toda la ira contenida.

Pero una mujer no puede con un hombre, es como si una mariposa quisiera tumbar un perro; Marco, aunque sorprendido de mi reacción, me llevó a la cama halándome del cabello, y sin peros que valga golpeó cada espacio de mi cuerpo con sus grandes puños, besando contradictoriamente por donde hería…   Mentalicé que no iba a llorar, aunque me matara, no iba a llorar y así lo hice, por eso Marco se ensañó más, creía que no me dolía nada y su placer era verme suplicar…

Fue tanto el dolor físico que de repente lo dejé de sentir, como a una muñeca de trapo que finalmente usó para abrirle las piernas y masturbarse su atroz machismo, desconectándome en el acto ya me dio igual si me amaba o no.

Debí haber perdido la conciencia porque al despertar me encontré en un hospital, Margara me contó que Marco pensando que me había matado se había ido a entregar a la policía.  Y los vecinos al verlo todo manchado de sangre entraron a mi casa a socorrerme.

 

*******

 

Marco se fue por 3 meses más y yo esperaba su retorno con unas ansias locas…

Y en efecto, lo escuché llegar cuando gritó:

….  Samanta, Samanta, perra inmunda, dicen por ahí que estás esperando un hijo del hiju…. de tu primo, ya vas a ver puta desgraciada…….

Como tuve todo el tiempo del mundo para planificar, me había hecho un hueco dentro del cuerpo de un gran sillón y ahí lo esperé, calladita sin decir ni una palabra, casi sin respirar escuché sus pasos apurados y ebrios buscándome por todas partes.   Como no me halló se tiró a la cama.

Luego de media hora que lo oía roncar salí del escondite, prendí una vela, abrí las hornillas de la cocina para que se fugara el gas, tomé mi maleta y me fui a hospedar en un residencial muy lejos de mi ciudad natal.

Ante la inoperancia de la policía tuve que encargarme de sacarlo de mi vida y así lo hice, con un poco de gas y fuego; motivada sobretodo porque en 6 meses traeré una vida nueva, una hija que llamaré Samanta y que conocerá el verdadero amor, porque yo decido y declaro que este ciclo de violencia se acabó hoy y conmigo.

Tenía que entenderlo vivo o muerto, porque me llamo Samanta.

La Qka

Tu alma de guerrera contiene la rudeza
de quien cae, levanta, cae y vuelve a levantar…
Eres la heroína de la vida,
Allí donde tus luchas te dan la gloria,
aunque venzas, aunque pierdas,
en la realización de tus sueños está la Real Victoria.
Tu figura femenina es todo un enigma,
en aquel mundo masculino donde se van de bruces…
más, tú te luces,
mujer que besa el cielo, mujer que besa el piso,
mujer que empuña el arte cual acróbata de rizo.

Los Guantes de Qka
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Friday, 03 April 2020