12 August 2011

Una Oportunidad de Vida

Category: Feminismo


Muchas películas pasan sobre los temas de la muerte, como muchos libros se leen; pero, aún cuando a veces nos emocionan hasta llorar, es muy difícil comprender lo que otra persona puede estar sintiendo en aquella circunstancia…

 
¿Qué harías si el médico te diagnostica una enfermedad que acabará con tu vida en 3 meses?  Veamos qué nos cuenta Karito…
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Me llamo Karito, tengo 35 años, un esposo y dos pequeños.   Fui feliz cuando me casé y tuve mis tesoros, Anita y Beto; pero desde hace unos 2 años que sólo quiero morirme…


No asimilo el matrimonio en la infidelidad, le he pedido a Dios pero Él no me escucha, he buscado apoyo psicológico pero no he arreglado la angustia que siento en esos espacios vacíos del día cuando Peter no me contesta el teléfono o no está en la oficina.
He leído sobre la autoestima, la Biblia, el reconocimiento de co-dependencia, cómo entender a los hombres, seduzca a su pareja en 7 pasos….  Nada, nadita de nada, nada me ha dado resultados positivos…
No sé qué hacer, pues solo soy una pobre ama de casa, una fracasada porque no aporto económicamente con el hogar… ¿de qué me sirvió la Ingeniería? Si cuando busco un empleo me quieren pagar lo que a una empleada doméstica sin preparación y el dinero que entraría por las mismas se iría para alguien que cuide a mis hijos.  Pero cocino muy rico, lo hago con el mayor amor del mundo porque mi marido llega hambriento del trabajo y mis niños tienen que alimentarse bien, sin embargo no recibo ni las gracias, se me ha dicho que es mi obligación hacerlo y bueno la obligación no me molesta sino que ni por esas me merezco una sonrisa… una sonrisa para mí…….. de Peter…
Estoy en desventaja con la amante, con esa que lo recibirá a media luz en su departamento y medio vestida, toda perfumada y ardiente, sólo de imaginarlo me carcome la cabeza…  Es que mi papel no favorece para que mi marido me ame, ¿cómo se puede comparar una ejecutiva de minifalda y con las manos de señorita? Si yo… si yo tengo unos gorditos de más y las manos me huelen a paiteña…   ¡Qué desventaja la mía, encerrada en casa porque no consigo un empleo! Con tanto tiempo para pensar que desvarío en mis intentos de calcularle las horas exactas a Peter y sufriendo mis infiernos cuando no aparece… y sin dignidad alguna de mi parte esperándolo como siempre hasta las 11 de la noche para darle de cenar, cuando ha llegado con el rostro radiante de amor y el cuerpo vaciado de la vitalidad que por una noche más me ha robado la otra.
¡Me quiero morir!  Mi existencia se basa únicamente en la aprobación o desaprobación de Peter, en que si me hace un cariño o si se le olvida; en que, aunque no me ame, como ya me lo ha dicho, siga en casa atado a este hogar…. que ya no quiere él pero que yo retengo con todas mis fuerzas porque lo amo, lo adoro a pesar de sus palabras afiladas y su mirada de asfixiado…. Aunque se muera por que yo lo libere lo prefiero aquí conmigo y en mi cama tan helado como la noche… siquiera para que su presencia no me acabe de congelar el alma.
-          Karito, si te mueres ¿no has pensado en tus hijos? ¡son pequeños aún! ¡te necesitan!  – Cierta ocasión me preguntó mi amiga confidente.
-          Si amiga, pero estoy enferma de amor por él…   -  Le respondí.
-          Pero te trata con desprecio, te irrespeta, te hiere… ¿cómo puedes entregar tu vida a alguien que no la merece en vez de dedicarla a tus pequeños?
-          No lo sé, querida, no lo sé…
Amaneció un 18 de Abril, el día estaba claro y apenas me contenté que no llovería porque tenía que salir a una cita con el doctor Reinoso.   Alisté los nenes para la escuela y el transporte se los llevó, Peter despertó con un lúgubre “buenos días” y yo empijamada todavía le serví un desayuno esmerado.   Mientras le empacaba su almuerzo le comenté:
-          Amor tengo cita con el doctor Reinoso ¿me acompañarás?
-          No Karo, tengo un día muy pesado, ve tranquila tú y luego me cuentas.
Ya lo sabía, pero no estaba por demás preguntar.  Cuando Peter se había marchado llamaron al teléfono, era la secretaria del consultorio, a cancelar la cita porque el Dr. Reinoso había tenido que salir de viaje, sin embargo me transfirió a otro médico para las 11 de la mañana.   Arreglé la casa, tomé un baño y me puse el primer calentador que encontré en el armario.   Sin maquillarme salí corriendo porque ya me hacía tarde.
No esperé mucho y el Dr. Garzón me invitó a pasar a su consultorio.
-          Y bueno Doctor, ¿qué dicen mis exámenes?
El médico tragó saliva y procedió a contestarme con un tono de voz grave:
-          Sra. Ramirez… sus exámenes indican que usted tiene un cáncer de estómago tipo 4
-          ¿cómo?   – Le dije poniéndome de pie.
-       Si señora, los analicé por 3 ocasiones, para estar seguros, pero lamentablemente las 3 veces arrojaron el mismo diagnóstico…. Lo siento…
-          Y ¿hay algún remedio?   – Le pregunté dejándome caer en el asiento de nuevo
-          Me temo que no…
Completamente anonadada por la noticia escuchaba al Doctor como una voz cada vez más lejana:
-          Vaya a casa, piense en su situación y propóngase vivir lo que le queda en calma y con los suyos..
-          ¿cuán… to…. cuánto… tiempo me queda?   – Dije tartamudeando
-          Dos o tres meses….
En estado de shock me despedí del Dr. Garzón y salí caminando por inercia, me detuve un rato en la sala de espera cuando vi a Peter acompañar a una mujer embarazada de unos 6 meses.   En mi sano juicio le hubiera hecho el escándalo del siglo pero sólo lo miré por un largo rato y por primera vez en la historia de mi matrimonio sentí que había algo muchísimo más importante que haber pescado a Peter con su amante embarazada, así que continué mi paso, tomé un taxi y llegué a casa.
Dejé una nota para mi madre con indicaciones para los niños y por supuesto para no preocuparla le dejaba escrito también que volvería en 2 días.   Hice mi maleta y salí rumbo hacia…. alguna parte que no tenía determinado, pero el principio era salir de casa, estar sola, pensar un poco…  un poco nada más porque el mayor problema de mi vida ya no tenía solución.
Repentinamente caí en cuenta que el cielo se abría maravillosamente sobre mi cabeza y amé tanto que el sol estuviera ahí, tostándome la piel…  ¿Cómo no pude apreciarlo ayer?  Es que la infidelidad de Peter me tenía absolutamente oscurecida y ahora ni siquiera eso me importa, si me ama o no me ama por último ya me da igual.
Más bien pensaba cómo podría revertir los hechos empezando por mi deseo de morir, ¿cómo es que Dios de entre todas mis plegarias tomó una, precisamente ésta, de mi deseo de morir, para hacérmela realidad?
Le pedí que acabara con mi sufrimiento, que me sirviera la muerte para no ver que Peter ama a otra persona, para no sentirme basura…   Que componga mi matrimonio, argumentándole que me casé por la iglesia para recibir su Bendición y que voy todos los domingos a misa a escuchar su Palabra… pero ¿para qué? ¿de qué sirvió poner todo de mi parte para recuperar a mi amor? ¿de qué sirvió? ¿de qué sirvió?…….
Ahí pasa un bus que dice que se va para Baños….
……… ¡ey! ¡ey! …….  Le hago señas para que me pare, efectivamente el bus se detiene pero cuando apenas alzo el pie para subir arranca de golpe y se fue el desgraciado…. un policía observaba que no era la parada…
Solté la maleta y vociferé gritándole dos que tres patanadas, ¡casi me mata!…
Al rato pensé en la frase casi me mata… y realicé que el diagnóstico médico me da por muerta a más tardar en 3 meses pero…. pero…. mucha fue mi sorpresa cuando comprendí que  igualmente he estado muerta desde hace dos años, desde que me enteré de la amante…   ¡Claro! Me arruiné mirando que la confianza se me cayó desde el pedestal más alto de mi matrimonio hasta los pies, donde se hizo trizas como un pedazo de cristal, como si Peter hubiese reventado la ventana de mi corazón con un bujiazo de ladrón…  Ya desde entonces me morí ¿cómo Peter me iba a desear si olía a cadáver?
¿Cómo iba a respetarme si los cadáveres no protestan? ¿Cómo iba a revivir nuestra relación, si acaso él lo hubiera querido, si ya apestaba a muerto?  ¡Qué asco! ¿Cómo pude acabar conmigo de esa manera?  ¿Con qué herramientas le pedía a Dios tanto favor si… los muertos ya no pueden usarlas?
Asombrada por mis pensamientos caí de rodillas y susurré:  Dios, perdóname por todas las estupideces que te he pedido, perdóname por haberte renegado, perdóname por no corresponderte con valor… perdóname…. perdóname….     Perdóname por haber idolatrado a un ser humano ¡Cómo pude! ¡Cómo pude! ¡Perdóname Padre!…………….
………… y……… dame una oportunidad de vida …… dámela Señor que necesito vivir por mis criaturas……..
Y me eché a llorar aburrida de sentirme lástima y al mismo tiempo esperanzada de que Dios se compadeciera de mí.     Me sequé los ojos con un pañuelo que alguien me ofreció, al notarme acompañada me percaté de que una pequeña niña que vendía caramelos estaba sentada a mi lado.
-  ¿Cuánto tiempo llevas sentada ahí? ¿Me escuchaste? – Le pregunté
-  Apenas un ratito Señora, pero no llore tanto, Diosito si escucha y estoy segura de que le concederá lo que le ha pedido….  A mí me pasa, cuando lloro llega mi padrastro a golpearme pero cuando sonrío Diosito me manda muchos clientes que quieren mis caramelos y mi padrastro no me golpea.
Por cierto le compré unos chocolatines, le di un beso y seguí andando.
Crucé la calle y me subí al primer bus que se detuvo, el Controlador gritaba:  a Mindo a Mindo, suba, atrás hay espacio, a Mindo a Mindo.
El viaje iba a ser algo largo así que me acomodé, pensando en aquella chiquilla de los caramelos…  ¡olvidé devolverle su pañuelo!    Lo saqué del bolsillo para mirarlo y no era un pañuelo, era una franela renegrida y sucia, sólo de imaginar para qué lo usaría ya me estaba dando chirinchos… pero acepté la acción de la pequeña de buena fe: me secó la tristeza del momento y…… dijo que Diosito me iba a conceder lo que le pedía, que llorar no es bueno, que Él escucha a quien sonríe…
Hummm…  o sea que si hubiese agarrado con las manos en la masa a Peter tenía que sonreír y hasta pasarle los preservativos a ver si no dejaba embarazada a esa z…..
¡Vaya filosofía de una nena de 7 años! Le falta tanto por aprender…..
Me falta tanto por vivir ¡y me voy a morir en 3 meses!   En 3 meses el hijo de Peter nacerá y yo estaré entregando mi carne a los gusanos….   ¡Qué pensamientos tan desalentador!
Al fin llegamos a una pequeña población llamada Mindo, el bus despachó un montón de turistas mochileros, me bajé tras de ellos.   Como si ellos supieran a dónde ir los seguí, hasta unas cabañas construidas con material del propio lugar, rústicas y acogedoras.
Me encontraba en un pedacito de selva despierta, las mariposas volaban por doquier, por la variedad de tamaños y colores me dio la impresión de que eran florecitas encaprichadas con la brisa.
Sentí que el entorno estaba contagiándome de algo mágico…  Pensé que sería un lugar hermoso para traer a Anita y a Beto, se divertirían tanto en esa piscina…
Si, eso es lo que ocurre, ¡eso, eso es!  He estado tan ocupada con mi amargura que he olvidado completamente de que el mundo es grandioso, he olvidado de enseñarles a mis hijos que hay muchos tesoros por descubrir y descubrirlos juntos sería tan enriquecedor para nosotros como familia.   ¡Lo he olvidado! ¿en qué momento perdí la perspectiva de criar niños felices? ¡Qué egoísta he sido con ellos!
No hay derecho, no hay derecho, ¡cómo pude olvidarme de los pequeños!
Si muero mañana ni siquiera les habré dejado esos bellos recuerdos, sino solamente la creencia de que la amargura es un estado natural, incapacitados de reconocer otras bendiciones, me extrañarán porque al fin y al cabo su mamita siempre estuvo ahí a su lado pero….. ¿aportándoles qué? …………. Solo dándoles dosis de tristeza y mal ejemplos de falta de amor propio, de autoestima…..No, no, y ¡no!…. eso va a cambiar, así mis días estén contados los voy a entrenar para ser felices y eso implica comenzarles a dar el ejemplo…

He ahí mi dilema…..  ser yo misma un testimonio de felicidad…. ¿será posible? Será posible si estoy a punto de morir y tengo un marido infiel……  ¿será posible?
Estaba inmiscuida en mis pensamientos cuando alguien que se lanzó a la piscina me salpicó agua hasta las orejas, con el único pañuelo mugriento de franela me sequé el rostro…
-          Disculpe señora, mejor métase al agua, está deliciosa…. ¡el agua! El agua está deliciosa….   – Me gritó un muchacho de aquellos cuya vida parece no llevar carga alguna.
Sin responder fui a vestirme con mi bañador y al rato me metí también a la “deliciosa piscina”
Casi había olvidado nadar pero ahí estaba yo, chapuceando, ni siquiera me preocupó si se verían mal mis guatitas, sumergiéndome de un lado a otro como la última vez…. Humm ¿cuándo fue la última vez?….. ¡ni lo recuerdo!
De repente, emergiendo frente a mí apareció el hombre.   Tampoco recuerdo cuándo fue la última vez que tuve un hombre semidesnudo tan cerca…. ¡nunca! ¡nunca!
Me quedó mirando mientras intentaba sacar algo de agua extra de su oído.   Me sonreí.
-          ¿Sabías que tienes una sonrisa muy cautivadora?  – Me dijo el desconocido
-          ¿Tú crees?
-          Pues siempre digo lo que creo.
Sin más palabras seguí ejercitándome en la natación, no deseaba compañía de ningún tipo, de modo que me alejé para seguir pensando en mi propio caso; ya sentía que el shock de mi prometida muerte estaba permitiéndome ver las cosas con más claridad.
Un tremendo golpe de vida  me puso ante Dios para contemplar la muerte y la vida desde puntos de vista distintos, como si mi estado de conciencia se hubiese profundizado más de lo normal para hacerme capaz de discernir lo que por años me costó tanto.  Y no quería interrumpirlo con superficialidades desviando mi atención con alguien que no tenía el peso de mis problemas.
Salí del agua y me recosté en una silla, observaba al caballero solitario que incansablemente gozaba de la piscina, como un niño, como si fuese su primera vez.   Me quedaba dormida a ratos y cuando abría los ojos lo seguía viendo en el mismo lugar, pero en un momento el sueño estuvo tan profundo que no escuché que ya había salido del agua.   Se había recostado en la camilla de mi lado, lo miré desde su pie….. ¿su pie? Si, desde su pie porque no tenía el otro, mejor dicho, no tenía la media pierna…   Mi mirada ascendió para encontrar un bonito pecho masculino y por último para mirar su rostro mestizo….  Dormía…
¿Qué era el cuerpo al fin y al cabo? Yo, acomplejándome por mis guatas y a este hombre le falta la mitad de su pierna; pero su espíritu es inquieto e infantil, ni su defecto le impidió despabilarse ni entregarse a la vida con esa plenitud que demuestra…  Y yo, cayendo en cuenta de todo esto, TARDE, por lo menos tengo que rescatarme en estos meses para morir sin tanto tormento…  Por lo menos quiero estar viva VIVA muy viva para recibir la muerte.
Ya no seré más un cadáver, sino hasta que físicamente me entierren, pero quiero ser vida y alegría porque así puedo ser el ejemplo que necesitan mis chiquitos para que aprendan a ser felices.   Y tú Peter….  Tú… te sentirás finalmente feliz de que abra la puerta de tu jaula, así podrás elegir ir al nido que ha sido clandestino hasta ese día, así nos liberaremos todos amor mío, así al fin estará justificada tu ausencia y falta de atención para con tus hijos, porque mientras has vivido con nosotros es imperdonable el tiempo que no nos has dedicado.
Bajé de mis reflexiones escuchando al hombre preguntarme:
-          ¿te asustaste?
-          No y ¿por qué debería?
-          Digo… porque… cuando ven que me falta una pierna se alejan, por eso suelo acercarme a la gente, muchos se van pero otros se quedan, mientras más me aproximo a los demás tengo más probabilidades de no estar solo….. ¿Cómo te llamas?
-          Me llamo Karo
-          ¡Mucho gusto Karito! Yo soy Edu
Edu, Edu, Edu…   Si Edu eligiera estar solo no le costaría nada, simplemente no se acerca a nadie que nadie se acercará a él, pero él se esfuerza porque no sea así.   Con mi carácter derrotista seguramente lo que hubiese hecho yo es quedarme sola…
Y la compañía es vital, es vital la unión de los seres humanos para engrandecer el espíritu del grupo; como las hormiguitas, unas detrás de otras van cargando hojitas y migas de pan… juntas que en miniatura demuestran el placer de llevar a cabo su misión y por el esfuerzo de cada una de ellas se sabe que las hormigas son el mejor ejemplo de trabajo en equipo.
La gente sigue su curso igualmente, aquellas mentes brillantes nos adelantan a todos hacia la modernización y la tecnología, los empleados apoyan la gestión productiva, las amas de casa son el sostén de todo eso que crean los demás…  ¡Qué trabajo más dignificante! ¿Quién sino una madre cría los guerreros del futuro, quién sino la esposa dispone de un lecho lleno de cariño para recargar de energía a su marido?
Y yo, sintiéndome insignificante por no encontrar un trabajo, cuando la verdadera fortuna es pasar tiempo con los niños, porque quién sino yo podrá encaminarlos por los senderos que un día los llevará a ser los soldados que necesita la humanidad.   Que Peter no reconozca mi empeño o que le parezca poco mi aporte, la verdad es otra, la verdad es que estoy proveída de la sabiduría divina para ser la madre que debo ser…. aún cuando tengo algunas cosas que cambiar… que ya lo iré haciendo…..
Pero el tiempo me pisa los talones…… ¡no quiero morir!
-          ¿Por qué lloras Karito?
-          Porque……  porque el médico me ha dicho que me quedan 3 meses de vida….
Edu se quedó pensativo, extendió su mano para tomar la mía y no me la soltó por largos minutos.
-          Princesa, siempre hay una oportunidad de vida, las enfermedades son la consecuencia de nuestros sentimientos.
-          Quizás amé demasiado…..    -  Susurré.
-          Quizás no amaste adecuadamente…    – Me contestó.
Edu se levantó de la camilla apoyado con un bastón, continuó:
-          Yo no usé adecuadamente mis piernas y mira, tuve que perder una.
-          ¿Qué te ocurrió?   – Le pregunté.
-          Me accidenté en una moto por andar de loco con el trago y los amigos… pero eso ya no importa, lo que te quiero decir es que Dios me obsequió una oportunidad de vida, como una prueba de valentía tuve que decidir perder la parte enferma de mí para seguir viviendo.
-          ¿Por eso perdiste tu pierna?
-      Si cariño, pero eso es lo de menos, el hecho es que mi enfermedad estaba en el alma, era un completo egoísta, egocéntrico, pensaba que el dinero bastaba y sobraba para ser feliz…… y eso, escúchame bien Karo, eso no tenía el menor sentido….. y lo comprendí cuando renuncié a ser ese pobre estúpido…
-      Ese no es mi caso Edu, si no amé adecuadamente pudo haber sido un error pero igualmente perderé la vida, no una pierna, no un brazo, sino el soplo de mi vida…     -  Me quejé y volví a llorar.
-          Karito….  – Me dijo con ternura al mismo tiempo que se sentaba a mi lado para abrazarme.
La noche se inauguraba con sus primeras estrellas, cuando me encontré con Edu en el restaurante, me provocó dar media vuelta e irme pero él me llamó a su mesa, es que no tenía ánimos de conversar con alguien que no tiene idea de lo que estoy pasando….. Tanto positivismo no me es real en este momento y creo que ni en los próximos 3 meses.
-          Es que me resulta duro hablar de mis problemas.  – Me justifiqué con Edu
-          No me los cuentes, no hace falta si no quieres.
En silencio escuchábamos la música de fondo mientras nos servían la cena, se me vino una añoranza por Peter, el ambiente estaba tan hermoso que me hubiese encantado vivirlo con él, enamorados como en los primeros tiempos.   Sin querer se me escaparon unas lágrimas, enseguida las sequé con la franela mugrienta.
-          ¡Vaya! ¡qué lágrimas para negras le han quedado a tu pobre pañuelo!
Me reí por el comentario y le conté a breves rasgos lo de la niñita de los caramelos.
-          Yo que te iba a cambiar ese pañuelo por el mío, pero pienso que es bueno que uses ese mismo, lávalo y síguelo usando, para que siempre recuerdes lo que la niña te dijo.
-          ¿Qué sabe esa niña de la vida, Edu?
-          Talvez no tanto como tú y yo, pero dijo una gran gran verdad.   – Me respondió Edu.
Nos sirvieron un plato de camarones al ajillo con un vino blanco en una presentación gourmet exquisita que lo estaba disfrutando…
-          ¿Qué verdad, Edu?  – Retomé la conversación.
-          Oh si…   A Dios no le gusta ver sufrir a sus hijos, cierto es, pero las lágrimas sirven para lavar el corazón; sin embargo, lo importante del mensaje de la niña es que si sonríes las cosas van mucho mejor.
-          No te entiendo…    -  Le dije
-          Karo, interpreta la sonrisa como la manera positiva de asumir tus vivencias, porque de hecho si así lo haces notarás una gran diferencia en tu entorno, al ser más feliz sin importar lo que ocurra hará que la naturaleza se confabule a favor de esa alegría y prepárate que te vendrán cosas hermosas.  Esa es la Fe adecuadamente manejada.
-          ¡Caray! Eso suena a magia……
-          Parece magia pero no es otra cosa que el cumplimiento de las Leyes naturales.
-          Muy bonito Edu, pero resulta que no puedo estar tan feliz si estoy…. desahuciada.
-        Te reto a que lo pruebes, acepta que los milagros existen y sonríe, pero PERO no olvides que hay una parte de ti muy enferma que tienes que enterrar de una vez.
Seguimos deleitándonos con la cena, mientras me concentraba para comprender lo que me había dicho Edu, la parte enferma de mí es esa obsesión que tengo por mi marido, es ese pavor que tengo de perderlo, es ese orgullo de no dejar que termine nuestra historia por esa mujer.
Es haber creído que la vida se me acababa por su infidelidad, cuando ahora estaba allí sentada rogando que Dios cambie de opinión.

Nos despedimos con un beso en la mejilla y cada quien se fue para su cabaña, dormí mi primera noche fuera de casa, fuera de mí, fuera de mis esquemas.    Desperté sobresaltada a las 4 de la mañana, empaqué mis cosas, pagué la cuenta y salí para Quito, no sin antes pasar por la cabaña de Edu para dejarle una nota bajo la puerta:
Llámame para Navidad, ¡me encantará celebrarla contigo!
022 123 456       Karito
Llegué a casa con otra mentalidad, en el camino fui reconciliándome con Dios y dándole las gracias por esta lección de semejante tamaño.   Encontré a mis pequeños durmiendo con la abuela, mi santa madre; Peter en nuestra habitación, con sus dos piernas completas, las mismas que le servirán para marcharse de una vez, con la amante o a donde quiera con tal de que también vaya en busca de su verdad y sea feliz, porque yo hasta aquí llegué con él.
Ahora me importa mi vida, la necesito para encaminar mis hijos, para cuidar a mi madre, para aprender a ser feliz…

Tomé un baño, me puse muy guapa, me maquillé, me peiné, cogí el sobre de mis resultados y salí al consultorio del Dr. Garzón con el propósito de averiguar sobre los tratamientos del cáncer.
Ni bien llegué la secretaria me pidió disculpas:
-    Sra. Ramirez ¡mil disculpas!, como el Dr. Garzón está remplazando al Dr. Reinoso le pasé los diagnósticos de todas las pacientes y el suyo se nos confundió…
-          ¿Qué me quiere decir?   -  Le pregunté con el ceño fruncido.
-          Pero perdóneme usted, por favor, es que los resultados que usted se llevó no eran los suyos…..
-          ¿Sino?
-          Sino de otra paciente que si tiene cáncer…….
-          ¿Quiere decir que no me voy a morir en 3 meses?
-    No señora, gracias a Dios, fue un error y usted apenas tiene una gastritis.  -  Me contestó entregándome los resultados verdaderos.
Se me vinieron sentimientos encontrados: estaba entre que quería caerle a carterazos a esa mujer ineficiente  o darle un abrazo, mejor hice lo segundo.    Me puse a llorar peor que niña de preescolar, no sabía si de la emoción por esta nueva oportunidad de vida o por la desgracia que le tocaba a la otra paciente….
Me arrodillé y  permití que las lágrimas laven mi corazón y rogué por el bienestar de aquella mujer a la que pronto le darían la mala noticia.
*******
Hoy es Noche Buena, he puesto una mesa de lujo, el pavo relleno se ve tan apetitoso…
Los niños que no ven la hora de abrir sus regalitos, son poquitos, solo pude comprar uno para cada uno de nosotros y para Edu, de quien no he sabido nada desde Abril en Mindo, pero algo me decía que llegaría…
En efecto, a las 12 de la noche, junto con las campanadas de la iglesia Edu llegaba en un taxi, bajó tantos obsequios envueltos que ni pude contar, para los niños, para mamá, y para mí habían tantos otros que ni en lo mejor de mi infancia pude recibir….
- Mamá, no sabía que a Papá Noel le faltaba una pierna…   – Observó Beto.
- ¡Ah! es que se debe haber caído del trineo, ¿cierto mami?.   – Preguntó Anita.
Todos nos reímos y desde entonces no hay día amargo ni triste, es imposible cuando Dios al fin iluminó mi cabeza para comunicarme mejor con él y porque el entusiasmo de Edu es mágicamente contagiosa.
La Qka

Tu alma de guerrera contiene la rudeza
de quien cae, levanta, cae y vuelve a levantar…
Eres la heroína de la vida,
Allí donde tus luchas te dan la gloria,
aunque venzas, aunque pierdas,
en la realización de tus sueños está la Real Victoria.
Tu figura femenina es todo un enigma,
en aquel mundo masculino donde se van de bruces…
más, tú te luces,
mujer que besa el cielo, mujer que besa el piso,
mujer que empuña el arte cual acróbata de rizo.

Los Guantes de Qka
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Hoy38
Ayer79
Esta semana489

Saturday, 04 July 2020