20 August 2016

Abrazando mi Estrella

Category: Feminismo

Me levanté con un dolor terrible de cuerpo y ese mareo permanente que me aqueja hace un mes, creyendo que me retornaría esa enfermedad horrorosa del Lupus decidí hacer cita con algún médico, llamé al doctor de mi confianza pero el hombre se había ido de vacaciones, entonces saqué una cita con el IESS pero me la dieron para 3 meses después…

Abatida fui a la farmacia a comprar alguna cuestión para el dolor pero no me hizo efecto, de modo que me senté al filo de la cama y me encontré reflejada en el espejo de mi cómoda… 

 

 

Me miré fijamente por largos minutos, a solas, como si no me conociera, como si no deseara presentarme a mí misma, como si fuese alguien que se me cruzara de casualidad en el bus o en la calle y llama mi atención nada más para no tropezarse conmigo, como si fuese una dama de fiesta en espera de alguien que la saque a bailar pero que nadie llega…

 

Me da tanta vergüenza contar esto porque la debilidad, la indiferencia, el maltrato, el desamor son actos de humillación que nos hacen los demás, pero esta mañana frente al espejo me dio mucha más vergüenza de sentir tristeza por mí misma y me puse a llorar…

 

Caí en cuenta que no necesitaba un doctor sino de mi propio cariño, me pregunté:

 

-          ¿Te sientes feliz Sara?

 

-          La verdad… No, no me siento feliz.  – Me respondí, mientras sentía que mi corazón se dolía por aquellas puertas entreabiertas que se movían por mis tormentosos sentimientos.

 

-          Entonces levántate, toma una ducha larga, ponte guapa y alístate que vamos a conversar.

 

 

Arrastrando los pies hice lo que me mandaba, fui a la ducha y dejé correr el agua desde mi cabeza hasta la punta de los pies en actos de meditación agradeciendo la sabiduría de mi espíritu que empezaría a sanar mi cuerpo desde ese preciso momento.

 

Me vestí de gala a plena luz del día, me maquillé, sequé mi cabello para darle alguna forma diferente, para soportar la amargura del llanto contenido en la garganta me comí un chocolate, me pinté los labios y finalmente me volví a sentar frente al espejo.

 

-          ¡Vaya! ¡Qué diferencia haz hecho, Sara!  - Me dije observándome tan hermosa.

 

-          Gracias Qka  - Me agradecí sin ninguna modestia.

 

-          Ahora si, cuéntame qué te pasa, ¿Por qué no te sientes feliz?  Puedes ser completamente honesta porque aquí estamos solo tú y yo, y al menos que decidas escribir otra más de tus moreliadas para tus Guantes de Qka, nadie se va a enterar.  – Me alenté a hablar.

 

Bajé la mirada al piso, pensando que me había vuelto loca por hablar solita, pero enseguida mi otra voz me retó:

 

-          No me retires la mirada, loca o cuerda, debes mantener tus ojos puestos en mis ojos, porque así sabrás lo que te suplica el alma.

 

-          Creo que la loca eres tú, no yo, pero como al parecer somos la misma persona pues voy a acolitarte a ver qué sale de tus reflexiones, posiblemente eres mi última esperanza porque sino, creo que me voy a morir de depresión…   -  Me dije sollozando.

 

-          Es verdad… pero anótate lo siguiente: no eres “la última” esperanza, eres la primera y la única a la que debes aferrarte, ya has visto que aferrarse a la voluntad de los demás es mal negocio, no hay nadie en el mundo que te ame más, ni siquiera igual, a como tú misma te amas.  De modo que hazme el favor de hacerte merecedora de ese amor…  - Me dije con firmeza.

 

-          Pero ¿si nos lastiman a las dos… a ti y a mi?  - Me pregunté

 

-          ¡Que te hagas merecedora de tu propio amor, dije! – Me reclamé

 

-          ¿Cómo diablos hago eso?  - Pregunté alterada

 

 

Nos quedamos en silencio, ambas bajamos la mirada al piso, hasta que ella continuó con sus reflexiones:

 

-          Ya que tienes tu mirada al piso ¿Ves tus zapatos?

 

-          Si, claro que los veo… son zapatos de fiesta, los que uso para citas especiales, son muy bonitos y elegantes…

 

-          Esa es la mujer que siempre debe sostenerte, la que va en esos zapatos bonitos esparciendo sensualidad, seguridad y glamour, la que brilla en la fiesta por su belleza y carisma, la que se desenvuelve muy coherentemente sobre unos tacos que a cualquiera le hace perder el equilibrio, la que sonríe y se divierte, la que conserva la magia en el ambiente…  Esa es la mujer que eres tú, la mujer merecedora de tu propio amor.

 

-          Palabras bonitas, Qka, tan solo son palabras bonitas…  pero mis brazos no son los brazos de él, ni mi boca es su boca, no soy su hermoso ser masculino que me hace el amor, no soy su corazón que hace latir el mío, no soy él para sentirme completa conmigo…

 

-          ¡Párale, párale, párale Sara!  Como para poesía, todo lo que has dicho suena hermoso, pero vamos a la realidad…  a veces cuando nos enamoramos nos cegamos y no nos permitimos ver ciertas cosas que son evidentes…

 

-          ¿Cuál es la realidad? ¿Qué es lo evidente que no puedo ver?

 

-          No hay más brazos que los tuyos para abrazarte…

 

-          ¿Y los de él?

 

-          He ahí el detalle… No hay… Existen, no cabe duda, incluso es posible que él hasta te ame, pero sus brazos no están para abrazarte, su boca no está para besarte, su hermoso ser masculino no está para hacerte el amor, su corazón no tiene intención de hacer latir el tuyo y no es él quien quiere complementar tu existencia.

 

-          ¿Ves? ¡Por eso estoy tan triste!  - Le dije soltándome en llanto otra vez.

 

Mi reflejo tuvo la paciencia de esperar mi ataque de llanto, luego prosiguió sin ningún intento de consolarme, ni siquiera de llorar conmigo:

 

-          Es obvio que te sientas triste, pero es la realidad Sara, no hay por dónde dar vueltas, él eligió…

 

-          No me eligió a mí…

 

-          Te equivocas Sara, ni te eligió ni no te eligió, él había elegido mucho antes de que tu vida se cruzara con la suya…

 

 

¡Abrí los ojos del sorpresivo pensamiento!  Esta imbécil tenía razón…  Pero no me dejaba de doler.

 

-          De acuerdo.  Estoy de acuerdo contigo y ahora dime Qka… ¿Cómo diablos hago para que me deje de doler?

 

-          En primer lugar: No me llames “imbécil”, que si estoy aquí aconsejándote ha de ser porque no soy imbécil…

 

-          Ok… lo siento Qka…

 

La alcé a mirar y me mostró una leve sonrisa…

 

-          Pero dime, por favor dime… ¿Cómo hago para que me deje de doler?   Sabes bien, bien sabes que me estoy muriendo de tristeza, que hasta me volvería decente con tal de…

 

-          Ya, ya, ya, ¡Sara razona! Si te enamoraste de él es precisamente porque a él le gustaba tus indecencias… 

 

-          Es cierto… Me enamoré de alguien que se enamoró de mis pecados… por eso duele tanto, es como si me hubiesen extirpado una parte importante del cuerpo al punto de no poder vivir sin él…

 

-          Otra vez tus moreliadas… Sara, a ver, volvamos al tema de cómo hacer para que te deje de doler…

 

-          Soy toda oídos.

 

-          Sé más que oídos, Sara, oye y escucha con cada fibra de ti, con cada célula que te conforma, porque depende mucho de cómo lo oigas y lo escuches para que te deje de doler…

 

De repente, el mareo se me volvió intenso, un dolor de estómago me estaba produciendo ganas de vomitar como si el dolor quisiese ser parido sea como sea, los músculos de mi cuerpo parecían palpitar como si estuviera transformándome en otra persona o como si mi alma golpeara adentro por salir de una vez…  Fue como una especie de muerte… 

 

-          Perdona, debo recostarme..  – Me disculpé

 

-          Si, recuéstate si quieres pero avísame cuando estés lista para oír y escuchar…

 

 

Ante los síntomas físicos reposé por unos minutos en completo silencio, puse mi mente en blanco, controlé mi estado nervioso y finalmente le dije:

 

-          Ya he puesto oídos a todas las partes de mí, escucharé y entenderé cada una de tus palabras, Qka, puedes continuar.

 

Un suspiro, como si fuese el último que se daría por esta causa, sonó entre mis dos “Yo” y ella continuó:

 

-          Es tan simple como observar quién eres, Sara, eres una mujer que siempre está a la carrera por todas y cada una de las aventuras que existan, el amor no es la excepción, te enamoras y corres detrás del amor… sería maravilloso que alguien alcanzara a tomarte la mano para correr contigo, algunos te acompañan por ciertos trayectos, cuando se sueltan - disminuyes la velocidad - pero jamás has dejado de correr…  Eres tan especial que es difícil que encuentres alguien que se mantenga a tu ritmo, pareció que lo encontraste con él solo que no analizaste que no podía elegirte ni no elegirte, pero ahora que ya lo has analizado ya puedes liberarte de ese sentimiento que no tiene sentido.

 

Permanecí quieta escuchando las reflexiones de mí desde el espejo, como “Mi” sabía que la escuchaba no se detuvo:

 

-          Y antes que me refutes esto de que “tu sentimiento no tiene sentido” te voy a decir lo que estoy mirando…  Miro 3 personas que corren: él corre detrás de otra persona y tú corres detrás de él, ahora regresa a mirar atrás y dime: ¿Quién corre atrás tuyo?

 

Yo, que estaba visualizando lo que la Qka me decía, me vi corriendo en un desierto donde se necesita de mucha imaginación y creatividad para ser feliz, construía castillos de arena aún desafiando al Amo Viento por lograr breves momentos de felicidad y efectivamente corría detrás de alguien y… nadie corría detrás de mí…

 

Mi querida Qka terminó con sus reflexiones:

 

-          Cariño, si tu respuesta es “Nadie” es porque estás corriendo por donde no tiene sentido correr, porque no vas a llegar a ninguna parte…

 

Tenía razón, no llegaría a ninguna parte, nada de esto tenía sentido, y si acaso llegara a alguna parte me encontraría con que ya no hay pokemons que cazar… Creo que lo pude comprender, lo sentí en mi cuerpo porque el estómago sufrió un empujón terrible hacia mi intimidad como si estuviese pariendo el puta dolor, me recogí en posición de recién nacido y al cabo de unos minutos al fin respiré el alivio, había salido…

 

Bajo mis párpados cerrados asomó la imagen de mi tan amado hombre, tomó entre sus manos mi dolor recién desechado, unió sus dolores a aquella repulsiva existencia que salió de mi vientre, la hizo pelota como a periódicos viejos y la lanzó hacia el infinito donde inmediatamente se estrellará con los buenos propósitos para que no vuelva a lastimar nunca más.

 

Caí en un sueño profundo de 24 horas, la ciencia me hubiese diagnosticado Depresión crónica, por fortuna ese fin de semana no me visitó nadie, por lo cual pude morir y volver a nacer sin más testigos que 2 gatos y la Qka que se asomaba desde el espejo a vigilarme.  Caí en un sueño profundo, mejor que el de Blanca Nieves, y me desperté con el beso de la mujer que soy montada en tacones, quien me llevó hacia el jardín para ver las estrellas de esa noche…

 

Las miré una por una, agradeciendo por todos esos hombres de buena voluntad que han querido bajarlas hasta mis pies…  No les ha sido posible, por supuesto, pero las estrellas seguían allá arriba brillando para encantarme, entonces comprendí que hay personas que son como las estrellas, no hace falta que lleguen a tus pies porque sino perderían su verdadero encanto, no hace falta que las toques siquiera porque perderíamos de vista su verdadera misión, están allá para ser admiradas por lo que son, amadas también pero no de la manera humana…

 

Entonces comprendí que él siempre brillará para mi vida y que siempre lo amaré de una manera nada humana.

 

Comprendí que jamás tuvo un principio ni un final, como esos misterios sin resolver con los que hasta los dioses tienen que lidiar.

 

Comprendí que en mi pecho hay una gran estrella y que muchos me aman de esa manera tan extraña, tan inalcanzable pero tan noble a la vez, porque se dice por ahí que así como muchos nacen estrellados, también hay otros muchos que nacemos con estrella y la mía está en el corazón. 

 

Con la humildad de una diosa me arrodillé a dar gracias por todo eso que contiene mi ser, por la salud, la sabiduría, la vida, el amor como sea que se dé, por las estrellas que amo incluyendo la mía y al fin pude abrazarme a mí misma y me sentí más libre y feliz que nunca.

 

 

La Qka

Tu alma de guerrera contiene la rudeza
de quien cae, levanta, cae y vuelve a levantar…
Eres la heroína de la vida,
Allí donde tus luchas te dan la gloria,
aunque venzas, aunque pierdas,
en la realización de tus sueños está la Real Victoria.
Tu figura femenina es todo un enigma,
en aquel mundo masculino donde se van de bruces…
más, tú te luces,
mujer que besa el cielo, mujer que besa el piso,
mujer que empuña el arte cual acróbata de rizo.

Los Guantes de Qka
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Friday, 19 July 2019