07 May 2016

Una #MujerNormal a los 55 años

Category: Feminismo

Era una #MujerNormal, como muchas que se ven bajarse de su auto de clase media para hacer compras en el Supermaxi.  Era tan bonita o posiblemente más bonita que el promedio, tenía una cara preciosa que cuidaba todos los días con un buen bloqueador solar, le gustaba el de Yanbal porque no le causaba alergias.  Y en las noches se untaba una crema anti-edad, bueno… no era cualquier crema… era una mezcla de los deseos concluidos de sus amantes, en una palabra, de semen.  Los conservaba en el congelador por 3 meses, con nombre y apellido, de modo que si alguno le hacía más bien que otro pues llamaba al susodicho para sacarle más.

 

Si, era una #MujerNormal a simple vista…  pero de un caminar tan sensual que atraía todas las miradas en la calle.  Le decían piropos, desde los más elegantes como: “Señora, ¿Me permitiría seguir sus pasos para llegar al cielo?” hasta los más repugnantes: “Ay mamacita reeeca, vente a mamarme que la tengo dura”

 

Así es… era una mujer normal, de esas a las que Fausto Miño le cantaría “Sólo quería decirle que Usted es hermosa” (https://www.youtube.com/watch?v=az0QpRxuM8Y) , pero ni el mismo Fausto Miño sabría qué hacer si ella le clavara los ojos encima, como quizás le pasaría a Daniel Betancourt cuando en su canción le rinde homenaje a una “Seductora” (https://www.youtube.com/watch?v=neXDYRrg_Ts) que le quiere tocar, quiere sentir, quiere llegar hasta el final pero él no quiere que le haga daño…

 

Quien quiera que la veía a simple vista, era nada más porque estaba de paso, porque no se había detenido a conocerla, a conversar con ella, a llenarla de placer o a amarla…  Pero ¿Qué pasaba cuando un hombre hacía una parada entre sus extremidades, así fuera por emergencia o casualidad?  La #MujerNormal desaparecía de la razón, pues surgía en ella algún ser de otra dimensión… se convertía en entrega, en amante, en puta, y bautizaba a cada uno de sus dadores con el elíxir infinito de sus orgasmos…   El hombre más seguro terminaba rindiéndose a sus pies, porque jamás habría conocido más placer que beberse a una mujer que exprime su experiencia en el acto con tanto desprendimiento y generosidad…

 

Pero, aunque sus artes de cama volvían locos a todos, estaba sola y los años no pasaban en vano, por lo que se comenzó a preocupar.

 

Tantos amantes le habían pasado, unos por solo disfrute otros por amor, pero ninguno se quedó a su lado…  Y es que quién estaría realmente loco por hacer vida con una mujer que, aunque amara como ninguna, jamás estuvo dispuesta a renunciar las delicias del sexo variado…  No, ningún hombre se aceptaría en tales términos…  Y se iban cantando al estilo de Los Embajadores Vallenatos…  “Que te perdone yo, que te perdone, como si fuera yo el santo cachón” (https://www.youtube.com/watch?v=a_ZTW0SruDA)  Sin comprender que todo puede ser negociable como diría Luis Eduardo Aute con “Una de dos” (https://www.youtube.com/watch?v=QX-5k83MYME)

 

Y así pasaban los años, ella usando protector solar de día y semen de noche, igualmente las líneas de expresión se marcaban más y más en su hermoso rostro.  Su cuerpo siempre se mantuvo curvilíneo, bello y muy saludable, lo atribuía a su ejercicio sexual de al menos una vez por semana, pero esas arrugas… esas arrugas le tenían definitivamente preocupada…

 

En dos semanas cumpliría 55 años, aunque Facebook le hará acuerdo a sus amigos que son solo 35…  Pero ¿cómo tapar el sol con un dedo?  Si ni de bonita ha podido conseguir un hombre que la ame con todos sus pecados, peor ahora, ni remotamente conseguirá a nadie con 55 años encima.  Para una mujer que se vive en los placeres del sexo, los hombres de su edad ya no le rinden, y si rindieran mejor optan por buscarse jovencitas…  No, definitivamente el panorama era triste y la #MujerNormal se sentía vieja, amargada, nada deseada, estaba perdiendo su belleza y el sexo simplemente se le espantó con la depresión.

 

Y se dio por no levantarse de la cama, pasaron tres días y ella se había sumido en sueños con algunas pastillitas para dormir, apenas abría un ojo para beber agua o se levantaba para hacer pipí, pero no quería pensar, ni ver su reflejo en el espejo, ni ver su ropa de mujer coqueta…  Afortunada o desafortunadamente no tuvo ni hijos, ni mascotas, ni nada que le exigiera un esfuerzo por salir de ese colchón que la tragaba hora tras hora…  Solo quería morir…

 

Hasta los hombres más cobardes tendrían más suerte que ella, pues en una situación similar, al menos por ahí les asomaría un hijo que han tenido y no lo sabían o lo había abandonado antes de nacer, un chico que golpearía la puerta a decir… “Ey papá, estoy aquí, no te mueras, mira que soy yo por quien has de vivir, levántate”

 

Pero la #MujerNormal no tenía hijos regados por ahí, siempre valió el preservativo y algunas veces hasta la pastillita del día después…  Pero no, los cobardes tienen más suerte que ella…

 

¿Un trabajo? No, no tenía un trabajo por el cual obligarse a estar a las 8 de la mañana, solo un par de locales por ahí que le daban una renta, pero en este punto… ¿De qué sirve el dinero sin ser bella? ¿De qué sirve el dinero sino solo para que se apegue esa gente que disfruta de él sin importarle su soledad?  Mejor es morirse…

 

De repente sintió ligereza en el cuerpo y se levantó, caminó hacia un cuarto oscuro de donde tomó una agujeta de 30 centímetros, era muy delgada, del tipo acupuntura, la miró por un buen rato mientras acariciaba su forma larga y plateada.  Sonó el timbre y salió de su minuciosa observación para ir a atender la puerta, era un hombre de aquellos que venía por si encontraba algo de diversión sexual.

 

Se miró a sí misma y no le gustó su apariencia de pijama, de modo que hizo pasar a su visita sorpresa y se desnudó frente a él.  EL tipo se deslumbró ante esas caderas tan amplias que hacían el juego perfecto con su cintura, sin palabras, la #MujerNormal utilizó su nata forma de dar placer y lo envolvió en una pasión de la que no se despertaría jamás, porque cuando se hubo liberado de su semen, ella le clavó la aguja directo al corazón… Y el hombre se convirtió en un complacido cadáver.

 

La #MujerNormal sonrió levemente, pensando “ahora hay un testigo menos, de mi inminente vejez”  Y observando lo que había hecho danzó alrededor del muerto, con los ojos desorbitados, sin pensar en nada más, solo que había encontrado una extraña solución a su tema de estar volviéndose vieja… 

 

Así es, si ella termina con los testigos jamás nadie la verá vieja…  Hizo algunas llamadas y les puso una hora, efectivamente cada 2 horas llegaban “los amigos” quienes acudían muy “compadecidos” de una mujer mayor que deseaba tener sexo con urgencia…

 

Y poco a poco, cada uno fue haciéndose víctima mortal de una aguja de 30 centímetros que desconectaba sus corazones, tan rápido que seguramente fueron quienes experimentaron el placer de morir… Literalmente “El placer de morir”

 

Eran las 10 de la noche cuando las citas habían terminado, iba a volver a su cama pero sonó de nuevo el timbre.  La mujer normal pensó que había acabado con 8 testigos ese día, bien podía acabar con el noveno y abrió la puerta, tan desnuda y demente como antes, no obstante se encontró con los hermosos ojos de alguien que no había tomado en cuenta por su depresión, al único hombre a quien ella siempre le había mantenido su amor, porque él la amaba con todo y sus pecados.

 

La mujer normal quiso cerrarle la puerta y le pidió que se fuera, pero él insistió, más, viéndola tan desnuda como le gustaba, empujó toda resistencia e ingresó y sin ni siquiera entrar a la casa la derribó sobre el jardín donde le hizo el amor como solo él ha sabido hacerlo por tantos años y desde la primera vez…  La aguja asesina se mantuvo a un lado en espera de su próxima víctima…

 

La mujer normal se montó sobre su amado y cabalgando, como si en una carrera de caballos, llegaron los dos a la cúspide de los placeres más hermosos que se dan solo entre las personas que se aman, donde se mezcla la esencia del amor incondicional.  Y ella, alcanzando la aguja de 30 cm, sin pensarlo dos veces, se la clavó a sí misma en el corazón…

 

Sintió la dulce sensación de no solo morir de placer sino de amor, se levantó de la escena dejando su cuerpo en el jardín y volvió a la habitación, sintió un golpe brusco que la sacudió y abrió los ojos, confundida por su experiencia paranormal donde había asesinado a 8 hombres y a sí misma, despertó sobre el colchón que la tragaba día a día…      

-  ¿Estás bien?  - Escuchó la voz, precisamente de quien no había sido capaz de asesinar allá en ese otro mundo.

-    ¡Amor!  - Gritó la #MujerNormal, soltándose en llanto mientras se dejaba mimar en el regazo de aquel hombre tierno

-   Solo fue una pesadilla, chiquita, vamos levántate que quiero llevarte a que conozcas mi casa, te va a fascinar porque hice una terraza desde donde se ve lo mejor de la ciudad de Quito.

-   Amor… déjame contarte mi pesadilla…   - La #MujerNormal le dijo entre sollozos

-  Bueno… cuéntame solo lo peor… lo que más te asustó…

-  Que estaba por cumplir 55 años  - Le contestó volviendo a llorar desconsoladamente…

 

 

Su amigo se permitió el tiempo de consolarla y cuando ya se había calmado le preguntó:

-   Y en tu pesadilla ¿no hubo algo que fuera bonito o bueno?

-   SI, creo que si…  y fue que moría por ti…

-   ¿Morías? Así sea por mí, eso sería una pesadilla para mí  - Observó él y continuó dándole ánimos a que abandonara esa cama – Pero ya, levántate que quiero inaugurar mi terraza contigo.

 

 

La Qka

Tu alma de guerrera contiene la rudeza
de quien cae, levanta, cae y vuelve a levantar…
Eres la heroína de la vida,
Allí donde tus luchas te dan la gloria,
aunque venzas, aunque pierdas,
en la realización de tus sueños está la Real Victoria.
Tu figura femenina es todo un enigma,
en aquel mundo masculino donde se van de bruces…
más, tú te luces,
mujer que besa el cielo, mujer que besa el piso,
mujer que empuña el arte cual acróbata de rizo.

Los Guantes de Qka
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Saturday, 21 September 2019