21 February 2014

El Pobre Mequetrefe que se Olvidó de su Hijo

Category: Feminismo

Ando con algo de malhumor… estrés, no poder hacer lo que quiero hacer, de repente me encuentro esclavizada a las responsabilidades y dejando de lado el gusto enorme de ciertas actividades que me satisfacen: mi Hapkido…   :(

No es muy positivo cuando permitimos que el trabajo y los hijos invadan nuestro espacio, se siente como que la vida es prestada… Y, además esto de dar golpes y patadas sirve tanto para fantasear con algunitos que se merecerían ese trato y se libera mucha energía acumulada y es espectacular dormir y comenzar un nuevo día…

 

A propósito de “Algunitos que se merecerían una sesión de ataque kapkidista” aprovecharé este ánimo, que es similar al aliento del diablo, para dedicar este relato a un pobre mequetrefe infeliz de poca moral que conozco por ahí…  Un hombre que no sé si llega a calzar en el sustantivo de “hombre” pues su comportamiento no lo hace mejor que un perro de la calle…  ¡Oh! ¡Lo siento! ¡Pobre perro! No debería insultar al perro de esa manera…


Un “Padre de familia”… ¡No!  Si “hombre” le queda grande, “Padre de familia” sería simplemente  para él una frase inalcanzable del reino de los gigantes…  Uyyy… creo que estoy destilando veneno, mejor les voy a contar acerca de un adolescente de 17 años que antes del divorcio de sus padres sobrevivía, pero que finalmente sobrevivió…

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-          ¡Eres una puta! Una maldita zorra que se acuesta con el que se le cruza…  – Le reclamaba él

-          ¡Baja la voz! Que el niño va a escucharte…  – Le pedía ella

-          Que escuche, que se entere de la porquería de madre que tiene, que sepa que no debe conseguirse una mujer como tú…  – Los gritos no solo que podían ser escuchados por el hijo sino también por los vecinos…

-          Ya no sé cómo hacerte entrar en razón para que me creas..  – Dijo la madre ya soltando su llanto

-          ¡Lágrimas de cocodrilo!  Eso lo haces muy bien, que te crea quien no te conozca pero a mí no me engañas perra…  -  Dijo él y de allí no se escuchó más que los sollozos de su esposa.

Sebastián estaba en la habitación de alado, durante la tarde se había dedicado a hacer sus tareas del colegio, pero cuando llegó su padre del trabajo se desconcentró por la violencia verbal que insultaba a su madre y no sabe qué sintió… pero un abismo se le creó en la boca del estómago al que parecía caer con cada palpitar de su corazón, jamás imaginó que la boca de su estómago fuera tan pero tan infinito… porque no terminaba de caer.

Su padre había coronado a su madre con los muy conocidos adjetivos que usa la sociedad para arrancar los hermosos pétalos de una flor que desbaratan la imagen hasta de la mujer más honrada.

El adolescente de 17 años se sintió vulnerable y aunque hubiese salido a defender la honra de su madre, no hubiera solucionada nada, pues su padre era de aquellos al que no había que mirarle de frente porque hasta su mirada hería.

Trajo a su memoria esos instantes que mamá le había brindado… ¿A qué hora sería infiel? Si ella ha dedicado su tiempo mejor que un mago, trabajando como ejecutiva para traer buen dinero al hogar en pro de una casa propia y sentándose a su lado para llenarlo de caricias y besos…  Mamá… como ella ¡Ninguna!

Y en el caso hipotético de que fuera cierta la infidelidad es cuando se demuestra la CABALLEROSIDAD de un varón, pero no, no no no… esa caballerosidad no existe en el Ecuador, seguro ha de haber casos excepcionales, pero hasta lo que a mí me consta todos los que he visto se han dedicado a poner por los suelos la imagen de su esposa, tratándola como una “cualquiera” siendo o no siendo verdad.

Ohhh si… pero si él es el que traiciona los amigos le galardonarán como el mejor macho; si él traiciona, la familia se lo callará porque es hombre y los hombres hacen eso; si él traiciona, los hijos deben callar y su mujer hacerse la sordomuda porque al fin y al cabo la sociedad le admite sus porquerías porque es “normal”

Y si la mujer traicionada va a su oficina a hacerle escándalos o lo hecha de casa es una loca y él… ¡Pobrecito! Pero si solo fue un desliz…

Si, solo fue un desliz para él… pero un desliz que solo el “macho” tiene derecho a cometer… Pero la esposa ¡No!

La esposa es del hogar, es la perfección, ella ha de aguantar las mierdadas de su marido y si la golpea también ha de aguantar… “marido es” dicen las indígenas…

Pero ni ella era indígena ni él un indio, sin embargo, ella si perdonó algunos deslices… Lo perdonó porque amaba a su marido, no deseaba perderlo, fue su primer y único amor.  Por él se hizo madre y su entrega se multiplicó en gratitud por el hijo que le había engendrado.  Ella tenía la misión en el alma de ser feliz a su lado para llegar tomados de la mano hasta cuando tengan 100 años.

Sebastián lo recordaba… él mismo había visto a su padre salir de un motel del Norte de la ciudad de Quito, él lo vio besuquearse con otra mujer por 2 ocasiones…  No comprendía con qué moral le reclamaba a su madre una infidelidad si él mismo la había cometido…  No comprendía por qué su madre era quien llevaba la corona de puta si “la otra” era peor por involucrarse con un hombre casado, no comprendía por qué esa corona no podía llevarla un hombre o ¿solo era exclusiva para mujeres?

¡Puto machismo!

No, no comprendía nada… solo quería que dejen de discutir para ver si así conciliaba el sueño…

Pero definitivamente estuvo muy difícil dormir esa noche, se escuchaba las puertas  abriéndose y cerrándose con brusquedad, algún adorno volador estrellarse contra una pared, los incesantes sollozos de su madre y las desgarradoras palabras que brotaban de la sucia boca de su padre.

Ya casi había amanecido cuando alguien abrió la puerta de su cuarto, Sebastián que estaba en vilo asomó sus ojos por debajo de la cobija para observar de quién se trataba.  Era su madre… notó que, en solo unas horas, había envejecido 1000 años… De mirarla así no pudo más que ponerse a llorar…  ¡Su Mamá!  El ser más adorado de una criatura, la persona favorita de su mundo, el ángel que le mandó Dios para enseñarle a orar… parecía que todas las tristezas que puedan existir se habían posado en su bello rostro, parecía que sus hermosos ojos miel se hubieran apagado bajo la oscuridad de los sucesos…

La madre se le aproximó para decirle:

-          Hijo, tu padre me expulsó de la casa ¿Quieres venir conmigo?

El pequeño que ya medía 1,80 se asió al cuello de su madre y lloró…  Mejor dicho, lloraron juntos por unos minutos…  cada uno pensando por qué tuvo que pasar esto, por qué hay cosas que no se pueden esclarecer antes de herir, por qué no se puede perdonar, por qué los seres humanos gustan del papel de dios para juzgar si ¡Ni Dios juzga!

El chico no tardó mucho en recoger sus cosas y salió con su madre a quién sabe dónde…  Probablemente llegarán a la casa de los abuelos…

Mientras tanto el pobre marica mequetrefe se quedó a sus anchas, escuchando que se quedaba solo y sabiendo que no sería por mucho tiempo porque alguna más zorra que su mujer estaba esperando el desenlace.

La esposa salió del hogar porque el departamento era de la familia política, no le faltó el carácter sino que creyó que su marido sería sensato…  Uyyyyy….. ¡Qué equivocada estaba!

Yo creo que la vida se diseñó al revés, pues las parejas primero deberían divorciarse y luego casarse… porque en el divorcio se conoce verdaderamente a una persona.

Todo se fue al carajo por el juicio falso de un esposo o porque quería la libertad para rehacer su vida con alguien más.  Así, no solo que se fue al carajo un hogar de 25 años sino también todos los sueños, incluido el más importante que ya se había hecho realidad… La Casa…

La Casa que era el fruto de un trabajo de toda la vida, un sacrificio incansable de ambos por solidificar su morada eterna, por hacer un Bien donde el matrimonio instalaría su felicidad y realización personal y de pareja.  Una hermosa casa de los dos que pretendían dar en herencia a Sebastián… Pero… ¡Cuánto ha cambiado la idea original!

¿Quién disfrutará de cada piedra puesta, de cada baldosa, de cada azulejo, de cada pared? ¿Quién descansará en el interior si cada átomo que lo constituye está cargado de ella y él?  ¿Quién podrá ser tan descarado de adueñarse de algo tan inmensamente ajeno a los propósitos de quienes la construyeron?

Si… se llamaría “descarado” o “descarada” quien se atreva a meterse a vivir allí…

Y es que  Nadie sabe para quién trabaja…   Ni Sebastián ni su madre imaginaron nunca que aquel sueño arquitectónico les fue arrebatado, porque el padre a los pocos días se fue a vivir allí con la que hasta entonces jugó de amante.


Entraron a juicios:

Porque habían autos pero al rato del rato desaparecieron de los argumentos…

Por que el padre le pase una mensualidad al hijo pero… ¡ohhh! ¡Se quedó sin trabajo! ¡Pobre de él! De tanta pena viajó de turismo a Europa con su amante y la hija de su amante.

Por que el valor de la casa sea dividido para los 2 ex convivientes… pero ¡ohhhh! El Perito se inclinó por donde más pesa el dinero y no pudo más que aceptar… Total no era problema suyo, ese dinero extra aunque mal habido le servirá para pagar la universidad de su hijo, lo cual fuera bueno si le dieran clases extensivas de honradez para que no sea como el Padre en su cargo de Perito.

Y un abogado renunció porque no podía defender a su clienta de los buitres que tienen pactos demoníacos con la política, porque aunque sabe litigar, enfrentar a esa prole de poderes ilícitos le costaría el puesto.

En el Ecuador el más sapo triunfa, el más mañoso gana, el más cerdo puede llegar a sentarse en un trono… lo único malo es que se sienta solo, porque mientras tenga dinero lo acompañarán los amigos que solo son amigos en las buenas y porque quien por ambición olvida un hijo no tiene perdón de Dios y no habrá quien le limpie el culo cuando esté viejo.

Pero como las personas buenas se merecen… tarde o temprano llega la felicidad…

Es algo así como una compensación divina… La madre de Sebastián lleva la corona de puta con mucha honra porque eso le recuerda que de no ser por ella no hubiera conocido a alguien que la valora tal como es, un amor que ha conquistado su corazón noble de mujer, un hombre al que sí le queda los términos de Caballero y Señor porque dignifica el ser de una mujer madura, demostrándole que no todos los hombres son una porquería.

Sebastián ha superado su crisis de mala conducta en el colegio y a pesar que le dolió tanto el abandono de su padre por haber elegido irse con su madre, ahora se siente respaldado por un padrastro que es más que un padre, con quien comparte caprichos, alegrías, tristezas, victorias o fracasos y esos secretos de las novias…

Ya no sentía caer en el abismo de la boca de su estómago con cada palpitar de su corazón, más bien, allí parecía haberse formado un nido de sensaciones familiares que siempre se mantienen calientes y estables… donde al fin sus sentimientos pueden reposar en el abrigo de la comprensión y el afecto, donde sigue su Mamita adorada sin riesgo alguno de ser de nuevo sujeto de insultos y patanerías.

 Ese pobre mequetrefe infeliz más bien me da pena… porque no tiene idea de que todo ese terreno baldío que dejó, está siendo sembrado por la presencia de un hombre que sabe amar.

 Porque, mientras más vacíos te deja una persona, alguien más tendrá el placer de llenar.

En fin…

¡Ahhhh! Y por si acaso los malos entendidos: Debo dejar en claro que si en este relato existe algún parecido con la realidad No es coincidencia…



La Qka

Tu alma de guerrera contiene la rudeza
de quien cae, levanta, cae y vuelve a levantar…
Eres la heroína de la vida,
Allí donde tus luchas te dan la gloria,
aunque venzas, aunque pierdas,
en la realización de tus sueños está la Real Victoria.
Tu figura femenina es todo un enigma,
en aquel mundo masculino donde se van de bruces…
más, tú te luces,
mujer que besa el cielo, mujer que besa el piso,
mujer que empuña el arte cual acróbata de rizo.

Los Guantes de Qka
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Friday, 23 August 2019