11 October 2011

¿Por qué carajo te dejé escapar?

Category: Eróticos

Tirsa era una muchacha de 15 años, como todas… con la cabeza confundida entre sus últimas barbiesy esos ojos varoniles que la incitaban al amor; tenía el alma cubierta por un manto celestial, que protegía su pureza del mundo de piel que la quería impregnar de sensaciones nuevas, pero sólo era el agua, sólo el agua era la que a la hora de sus duchas jugaba con su cuerpo virginal a las caricias mojadas…


Tiempos aquellos, cuando la mirada no tenía más reverberación que la inocencia del entorno, cuando había que fumar a escondidas por saber por qué los adultos se placen con ello; cuando se aventaban las mochilas a la calle, donde segundos después se veían los estudiantes saltar la pared para correr… huir a carrera de un aburrido día de clases para el cual no habían despertado con inspiración…

 

15 años y millones de posibilidades en cada corazón… ¿quiénes serían en el futuro? ¿economistas, médicos, vendedores, comerciantes, ejecutivos….?
Entre algunos se crearon uniones eternas; entre otros… amistades alimentadas año a año por el cariño y la camaradería; y entre ella y él…. apenas quedó una gran interrogante: ¿por qué carajo te dejé escapar?

Quinceañeros ante una gama inmensa de posibilidades, con la vida por delante para aprender a ser humanos civilizados, con tantos retos por tomar, por temor u osadía; definiendo la personalidad de estos muchachos, que 24 años después, ya gobernarían sus propios mundos con el sello de las frustraciones y los éxitos vividos.
Muchos habrán sido fieles a su Leyenda Personal (de la que escribe Paulo Cohelo), otros quizás aún siguen persiguiéndola y otros…. probablemente ya la olvidaron…
Y una pequeña partecita de la leyenda personal de Tirsa  quedó sin resolver, ella misma no lo sabía, de hecho ni siquiera lo hubiera traído a la memoria de no ser que…. el sistema del Facebook le puso en su pantalla a Mateo…

La noche apenas iluminaba con su cuarto de luna, cuando Tirsa terminaba su trabajo; satisfecha de haber cumplido con sus metas diarias, pensaba en lo que le daría de cenar a su familia; pero toda su realidad se pasmó cuando apareció una pequeña ventana de diálogo al pie de su contabilidad que decía: ….. Tirsa Sánchez te graduaste en el colegio Pikinglish….. ¿eres tú?

Tirsa observó la foto del dialogante, con un click la agrandó para saber de quién se trataba…  Y sintió un estallido en el pecho que la dejó sin aliento, era nadie más ni nadie menos que Mateo… el primer amor, el primer beso, al estilo de aquellos tiempos cuando el caballero seducía con coqueteos elegantes.   Y esa mirada, de repente tan presente en su mente como en esos años, tan penetrante, como si estuviese allí mismo desnudándola desde adentro hacia fuera…  ¿Cómo se atreve a irrumpir en mis actividades? ¿Qué carajo me pasa… que esta situación me incomoda? ¡Tengo 38 años, soy dueña de lo que quiero para mi vida! …… y tú Mateo… pasaste a la historia….
¡No te voy a contestar! ¡noooooo!

Pero mientras pensaba todo esto, sus dedos ya habían aplicado un Enter:

-          Si soy yo, Tirsa, ¡qué gusto saber de ti Mateo!

Se saludaron, al principio con algo de timidez, pero gracias a que el PC es el que da la cara, las charlas cada vez se amenizaron con los recuerdos locos del colegio y ambos se despidieron con alegría de haberse re-encontrado; Mateo se devolvió a su rutina…. allá en algún continente lejano donde duermen 6 horas después, pensando en aquella amiga de colegio que…… tanto le gustaba; justificándose a sí mismo: la edad, la inexperiencia… no le permitió ser un hombre frente a ella…

Mientras Tirsa, urgida por la paz que requerían sus pensamientos, luego de la cena se recostó a soñar con esos días amarillos que alegraban desmedidamente su corazón infantil; rememorando aquellas épocas cuando el alma es tierna y el amor podía jactarse de no estar manchado de arrogancia u orgullo…
Y esa cancioncita de Juan Luis Guerra….. “quisiera ser un pez…..” ¿cómo era?…..  “hacer burbujas por donde quiera”…… ¡ya la olvidó!…. Tendrá que buscarla en Youtube….

Al día siguiente y a la misma hora, Mateo se introducía de nuevo a la vida de Tirsa:

-          Hola Tirsa ¿puedes chatear?

Y ella, con toda y su revolución sentimental se decidió contestar:

-          Sí, aquí estoy, terminando otro día de trabajo ¿cómo estás?

Los antiguos amigos iniciaron una conversación graciosa acerca de los tiempos idos, recordando viejas amistades, esas tonterías que uno hace sólo a los 15 años, las aventuras de fugas masivas cuando las aulas quedaban vacías, el maestro aquel a quien le temblaba la pierna y ese jueguito de la botella….
¿Quién lo iba a olvidar?  Sin ser exactamente una acción de mérito, pero se recordaban en una de sus usuales carreras al parque; pasar por Don Benito…  (¿vivirá aún?) el viejito de la tienda, con las mesadas de la colación de la semana para comprar una tellita de las que chuman cabecita, y la caja de cigarrillos porque querían sentirse grandes…

Habiendo bancas preferían sentarse en el piso, haciendo un círculo alrededor de esa botella que los invitaba a sentir cosas distintas; un juego de cartas, los cachos de Pepito y esos chistes colorados que ya les salían tan bien y luego….  ya desinhibidos por los efectos del alcohol….. jugar a los besos.

Tirsa cruzaba los dedos para que le toque el pico de la botella cuando el asiento de la misma señalase a Mateo; y Mateo, andaba en las mismas, utilizaba los momentos de distracción general, para desviar al cristal con un pequeño tingazo que favorecía su suerte con Tirsa.

Y así los jóvenes gozaban de esas sutiles pero maravillosas formas de aprender a amar; sintiendo en el cuerpo un hormigueo delicioso con la aproximación de los labios; avivando los sentidos hormonales al tacto de una boca fresca; inundando sus pantalones de sólo imaginar lo que significaría cobijarse bajo las faldas de sus compañeras…

Una juventud sin precedentes, muchachos de buena cuna, de buena crianza, que se vieron imposibilitados de ejercer un enamoramiento o algo más serio más allá del juego de la botella… porque no tenían experiencia, no era debido, porque podrían lastimarse, no era correcto tener relaciones antes de casarse (¡qué ridículo!)…. O simplemente porque no les diera la talla de meterse en líos de adultos….

O por lo que haya sido pero….. ¿por qué carajo te dejé escapar?

De repente, las ventanas de diálogo se mantuvieron en suspenso por un par de minutos, ni Tirsa ni Mateo se atrevieron a escribir nada….. porque aquella pregunta flotaba en la atmósfera esperando posarse en una respuesta….    ¿por qué carajo te dejé escapar?
¿Qué respuesta podía tener? ¡cualquiera que fuera, ya no importaba!
Habían transcurrido 24 años, cada quien hizo su vida, tiene su familia, su entorno, su trabajo… y los recuerdos se quedan en eso….. en recuerdos y nada más….
Pero ninguno de los dos se dio una respuesta; para no decir que NO, Tirsa apagó su computador y se fue a casa; para no decir que SÍ, Mateo hizo lo mismo.

Pasaron varios días con la inquietud en las manos, deseando conectarse pero con el temor de tocar algún punto perdido en el alma que descontrolara la madurez de una mujer de 38 años; pues su trayectoria le había exigido sacrificios a favor de la carrera profesional que cada vez le brindaba mayores éxitos y su imagen de SEÑORApremiaba los ojos de quien trataba con ella; Tirsa era una mujer no solamente bonita, sino también una dama por quien los hombres se derretirían….. si fuese disponible por supuesto…. Y ahí estaba el problema…

De un momento a otro le pareció que ya no quería respeto, aún cuando su matrimonio era un ejemplo de constancia y solidaridad, lo que le provocaba era… era…. ¿qué era? … era quizás desbordarse en las delicias de un don Juan….  Perderse en la profundidad de unos ojos maliciosos…. Entregarse a la plenitud de un sexo no consentido…. porque ella misma jamás lo consentiría por voluntad propia…. Pero eso era lo que deseaba….
…. Que ese don Juan fuese el mismo Mateo….

Al final de su tarde se atrevió abrir su Messenger, no pasaron 30 segundos cuando Mateo entró de sopetón:

-          Hola Tirsa ¿chateamos?

-          Hola Mateo, aquí estoy ¿cómo estás?

-          He tratado de localizarte pero nunca estás en línea ¿te pasó algo?  – Escribió Mateo.

Si, claro que le pasaba algo, algo que no sabía exactamente qué era, pero sí que pasaba algo, no obstante contestó:

-          No ha pasado nada, es solo que he tenido mucho trabajo.

-          Pues te diré que me quedé pensando….

-          ¿pensando en qué? ¿tienes algún problema Mateo?

-          No no, nada de eso, más bien es…. porque me trajiste bellos recuerdos y me quedé atormentado pensando…. ¿qué habría pasado si tú y yo…..?

Tirsa esperó que terminase su reflexión:

-          …………si tú y yo hubiéramos tenido algo….

-          Eso es algo que nunca lo sabremos Mateo, eran asuntos de niños y……

-          ¿No me digas que no te pasa lo que mí? ¡porque no te creo! Yo afirmo y reafirmo que tú sentías lo mismo por mí….

-          Quizás si sentía algo por ti pero teníamos nada más 15 años.  – Respondió Tirsa

-          ¿No crees que deberíamos resolver lo que dejamos inconcluso?  – Propuso Mateo

-          Creo que no hay nada que resolver porque todo está definido, tú con tu vida y tu hogar ya no necesitas buscar respuestas en el pasado; y obviamente…. yo tampoco.

-          ¿Sabes qué quiero?

-          Mejor no me lo digas…….

-          Quiero que nos reunamos en ese mismo parque y así como un día aprendimos a fumar…. Nos hagamos un compromiso especial de…..

-          Compromiso especial de nada, tú y yo podemos ser sólo amigos y nada de compromisos especiales……

-          ¡Espera! ¡No te atufes mujer!….. me refiero a que en ese mismo lugar nos hagamos el compromiso de dejar de fumar, juntos empezamos un vicio y juntos podemos dejarlo…. ¿no sería eso especial?

-          Creo que sí…… pero eso implicaría que tú tuvieras que regresar al Ecuador algún día….

Tirsa desconectó con el pie el computador, no tiene claro si fue por los nervios o intencionalmente, en cualquier caso, terminó la charla.
Mateo… Mateo…. Mateo….

Mateo era ciertamente un don Juan.   Ante Tirsa, ganado por las nostalgias de no haberse inaugurado con la mujer que quería; un hombre tierno hasta la punta de los cabellos (de los que le quedaban…); un hombre exitoso por sus talentos pero sobretodo con las mujeres…
Todo un galán, un gallardo en busca de llenar los vacíos de su psiquis con relaciones pasajeras, únicamente él podía intuir las razones por las cuales buscaba satisfacciones…

¿Muy sexual?…. quizás….. ¿le faltaba cariño?….. tal vez; pero lo que sí era seguro es que su fascinación era imbuirse en la talla femenina y con mayor razón si se le presentaba un reto….   Tirsa comenzaba a ser un reto…. ¿cómo se le pudo escapar? ¿cómo se atreve a decir que NO?
Lo que ignoraba era que Tirsa era una mujer muy determinante a la hora de tomar decisiones…  Pero todas las mujeres parecen serlo al principio…
Días más tarde, cuando Tirsa pensó que al fin había vencido su tentación de conectarse al Messenger y que su estado de dudas estaba resolviéndose por sí mismo, alcanzó a mirar a través de la ventana que el ex compañero del colegio, Mateo, ingresaba a la entidad financiera donde ella trabajaba, a un paso ligero y decidido…
Sintió un hundimiento de superficie que casi la hace caer, su asistente le trajo un vaso de agua y Tirsa le pidió que la dejase sola.   Mateo ya estaba en la sala de espera cuando una llamada le indicaba que el tal Señor buscaba hablar con ella, Tirsa autorizó su entrada y cuando se encontraron frente a frente se miraron por unos largos segundos hasta que finalmente se dieron un gran abrazo.

-          ¡Qué hermosa estás! ¡La madurez te ha sentado de maravilla!  – Le dijo Mateo.

-          ¡Oh… no exageres…! los años no pasan en vano, vamos… toma asiento, ¿cuéntame qué te trae por estas tierras?  – Dijo Tirsa aparentando su usual solvencia como si se tratase de un cliente.

-          Bueno pues……. vine porque tenemos una cita en el parque….

-          Mateo, estoy trabajando

-          Si ya veo, pero eres el jefe y el jefe se puede dar un lujo….

Tirsa pensó para sus adentros…..
“¡qué presumido éste!” “¿qué le hace pensar que él es un lujo para mí? “¿qué cree que si me dice vamos…. ahí voy…? ¿qué razón tiene este silly boy para hacerme levantar de mi sillón gerencial a atender sus asuntos personales?
Pues si, ¡qué razón tenía Mateo al asegurar que la convencería!…..

Tirsa estaba tomando asiento y Mateo cerrando la puerta del auto alquilado, como un caballero de los 70 haría ante toda dama…  Mirándose mutuamente cada ciertos ratos, ¡cómo han volado los años!, ella con esa misma mirada de coquetería única, sólo que ahora llevaba la marca de los 38 como una flor ceñida en la frente; y él, una mirada cargada de su encanto y ensueño, en unos ojos que parecían infinitos, como si los abismos y los placeres se viviesen dentro de ellos…  Como si todo invitase a finiquitar aquello que hace muchos años dejó la pregunta….. ¿por qué carajo te dejé escapar?

Acolchonados por las nubes que traían los acontecimientos, se tomaron de la mano al mismo tiempo que sintieron correr por dentro una especie de suiiinnnnnn  al llegar al parque; dos personas de casi 40 años se sentaron en el piso y un lápiz de labios haría de botella, sin más participantes que Tirsa y Mateo….. y se saborearon el pasado, el presente y el futuro en un beso tímido, y luego en otro beso más profundo y finalmente en otro y otro que les insinuaba la idea de un majestuoso desliz….

Tirsa no resistió la tentación, de hecho soñaba con Mateo en un momento como ese, de lo demás no estaba segura, pero sabía que si él se decidiera a llevar las cosas más allá… allá mismo llegaría con él….  Luego de los besos y los abrazos, Tirsa abrió sus ojos para realizar que lo que sucedía no era un sueño y pescó un par de lágrimas de Mateo…  Prefirió no decir nada…

Las palabras estaban de más, era momento de vivir una experiencia distinta, era momento de saber qué ocurría entre los dos, de fantasear cómo hubiera sido la vida juntos; todo estaba sobrentendido, todo estaba declarado y aceptado…. Como suceden en los sueños, las emociones palpitaban a mil, los deseos reprimidos por tantos años estaban por explotar, las caricias guardadas estaban por cumplir su cometido…

Se levantaron y Tirsa tomó el control del auto para conducirse hacia un motel de la ciudad; al arribar ni cerraron las puertas para comerse en besos hasta tirarse a la cama, las prendas, los accesorios y el maquillaje fueron desalojados del inusitado arranque de pasión y cuando se encontraron desnudos uno sobre el otro apunto de consumar aquello que dejaron sin resolver en el pasado…. Mateo se detuvo…

-          No puedo amor

-          ¿Me estás diciendo que cruzaste el Atlántico para decirme “no puedo amor”? -  Le reclamó Tirsa.   – ¿Viniste para elevarme hasta el nivel máximo de mi demencia para decirme…. “no puedo amor”? ¿Qué te pasa Mateo?

-          No es eso bebé…..

Tirsa se liberó de ese desnudo indeciso que tenía encima y recostados uno a lado del otro Mateo inició su explicación de su razón sinrazón:

-          Eres la parte de mi vida que no fue tocada con maldad, eres la parte del amor más puro que he sido capaz de sentir, eres el recuerdo más atesorado de mi mente, la mujer que más he amado y he deseado siempre y…..

-          ¿Y?

-          Y quiero mantenerte así, mi pequeña, en esa cajita de cristal donde te veo tan delicada y bella, que si rompo no me voy a sentir bien.

-          Bonito me parece ¿y yo? ¿y mi calentura? ¿Y a mí que me coma el diablo?

Mateo se echó a reír, dándole un piquito la abrazó y continuó con su explicación:

-          Eres todo lo que ya te dije amor, pero además es como si también fueras la guardiana del ser humano que una vez fui y que no quiero olvidar; es como si, al poseerte acabara con el encanto de creer en la magia o en las hadas madrinas…

-          Humm…… ¿Por qué no dejas que Peter Pan se divierta un poco con esta Sirenita ahora, eh?

El hombre no había olvidado la ironía de su ex compañerita del colegio, la besuqueó, le hizo cosquillas, se fumaron unos cigarrillos, se pusieron al día con todas las noticias desde cuando se graduaron; por último se bañaron juntos, se restregaron la espalda, se pellizcaron el trasero, se vistieron y se fueron…

Él, hacia el aeropuerto porque retornaría a su país de residencia y ella, a su casa.

Tirsa volvió a su realidad, no muy contenta de ser la que custodia los recuerdos de los demás, pero sí honrada de que hasta un don Juan la había tratado como la SEÑORA que siempre ha sido, pues para inspirar respeto se necesitan de muchos años de intachable conducta y al fin y al cabo eso era lo que alimentaba su ego de mujer; solamente en las noches se entregaba a los brazos de su marido sin intenciones de ser glamorosa… pues en él desahogaba sus desenfrenos de lujuria, con el cuerpo sentido por el amor del padre de sus hijos, a quien por poco olvida ¡sin merecerlo! cuando él ha sido el único hombre que la ha sabido amar.

Mientras Mateo volvió a su rutina, donde lo esperaban su esposa y sus hijos, con quienes era el mejor esposo y padre del mundo y……. cuando podía, hacía un tremendo paréntesis en su cotidianidad para embeberse en los brazos de otra mujer, pensando alegremente en Tirsa y en lo feliz que se sentía de no haber arruinado una partecita sagrada de sus 15 años….

Y colorín colorado este cuento se ha acabado……

La Qka

Tu alma de guerrera contiene la rudeza
de quien cae, levanta, cae y vuelve a levantar…
Eres la heroína de la vida,
Allí donde tus luchas te dan la gloria,
aunque venzas, aunque pierdas,
en la realización de tus sueños está la Real Victoria.
Tu figura femenina es todo un enigma,
en aquel mundo masculino donde se van de bruces…
más, tú te luces,
mujer que besa el cielo, mujer que besa el piso,
mujer que empuña el arte cual acróbata de rizo.

Los Guantes de Qka
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Hoy37
Ayer79
Esta semana488

Saturday, 04 July 2020