31 October 2014

Tengo crisis conyugal con mi Vibrador

Category: Eróticos

Últimamente, la masturbación se ha complicado para mí…  No sé por qué, quizás me aburrí de los 20 años que Pancho lleva conmigo…  ¡Estoy en crisis conyugal con mi vibrador!

Será que me aburrió su cara de tonto, su afeminado colorcito rosado, su mismo bailecito…

O a lo mejor sea tiempo de ir a una terapia de parejas o llevarlo de marido a las fiestas swinger.

 

En fin, no sé lo que ocurre pero lo cierto es que, me llega uno de esos momentos solitarios cuando el cuerpo se me inquieta, entonces voy a mi armario y saco esa carterita que contiene a Pancho, al primo de Pancho, unos preservativos y lubricantes.

Me lo llevo bajo la blusa hasta mi habitación, estoy sola pero temo que algún ser etéreo pueda enterarse de que voy a pecar, ustedes saben, aún en mi mente liberal quedan resquicios de un pudor idiota con ese cuento de que el dios religioso lo mira todo.

 

Corro las cortinas para que el ambiente sea más oscuro, enciendo una pequeña lámpara y me alisto para un espacio que necesito para mí misma con mi intimidad.  

Tomo al Pancho y al primo de Pancho… quiero jugar con los dos…

Unto de crema a ambos para proceder a jugar.  Froto con aceite Johnson toda mi zona genital, disfrutando al tacto de una “Princesa” suave y jugosa que pareciera que se alegra por lo que nos aprestamos a hacer.

Pancho es mi estrella principal porque vibra… Mmmm…. ¡Cómo vibra el bandido!  Le activo su particular virtud y enseguida me vienen las sensaciones del placer, que aumentan más y más y más.   Lo atranco con el interior mientras me dedico a alistar al Primo, a quien le paso la lengua de arriba abajo y saluda con mis cuerdas vocales.

 

Pancho hace un buen trabajo mientras mis intenciones es hundir al Primo por mi otra apertura… Para ello le embadurno de más crema para que su entrada sea más fácil, pero… pero… pero… ¡Condenado Pancho!  De repente, en un blum  el clítoris protesta no sé si de tanta estimulación o si porque todo ha terminado tan rápido.

 

Intento detener el poder de Pancho pero metido allí bajo las sábanas y bajo mi calzocito sigue haciendo lo suyo, se me retuerce el cuerpo del placer inusitado y …. Y…. y…. luego de un orgasmo seco y desesperante el placer se me cayó al piso en un segundo.

 

¡Pancho condenado!

 

Abro los ojos, miro al Primo que aún está entre mis manos esperando mis órdenes y a mí ya se me han ido todas las ganas…  ¿Qué fue eso?

 

Me arrimo al espaldar de la cama y observo a Pancho que sigue entre mis piernas pero se ha volteado a un lado y está todavía en su baile como si no se hubiera enterado que ya acabó.

Enojada le apago la vibración y le pregunto:

-          Ey ¿Qué haces tú ahí? ¿Qué me miras?

Pancho, como toda cosa inerte o marido enojado ni siquiera me responde.

 

¡Pancho condenado!

 

Y eso me está ocurriendo últimamente, intento tener una cita conmigo y mis demonios y Pancho se me adelanta, tan rápido que no me da tiempo a detenerlo…   Quizás no sea su culpa, sino mía…  Culpa de mis inestabilidades emocionales, aunque no recuerdo haberme peleado antes con él, no tengo ganas de verlo…  Me tiene harta, hace lo que le da su gana, se roba mis orgasmos tan de sorpresa que no me deja disfrutarlos…

 

No sé qué es… quizás sea que pase lo mismo que cuando me hago café…   Mis propios cafés no me saben igual a los que me prepara otra persona, aunque tengan las mismas 3 cucharaditas de azúcar y dos de café.  ¿Será que la masturbación en mis propias manos ya me aburrió?

 

¿Será que me aburrí de mí misma?  Si puede ser…

 

Esto está preocupándome…  Quizás necesitemos darnos un tiempo, ya nos ha sucedido antes…  Conversamos y decidimos darnos un tiempo, sin embargo, Pancho me traiciona, no respeta ese tiempo y siempre está ahí pidiéndome otra oportunidad…

 

Cuando se hace el digno porque no le hago caso, lo escucho refutar:

-          ¡Estoy enojado contigo y no se te ocurra buscarme en la carterita de cierre  que está en el armario de tus vestidos largos!

 

Me sonrío, recuerdo su hermosa forma fálica, su divertido baile…  y lo vuelvo a meter a mi cama…  

Oh si… las mujeres no podemos vivir sin esos penes bandidos… aunque tengan caras de tonto, vistan con camisas afeminadas o no sepan más que un paso para bailar.

 

 

La Qka

Tu alma de guerrera contiene la rudeza
de quien cae, levanta, cae y vuelve a levantar…
Eres la heroína de la vida,
Allí donde tus luchas te dan la gloria,
aunque venzas, aunque pierdas,
en la realización de tus sueños está la Real Victoria.
Tu figura femenina es todo un enigma,
en aquel mundo masculino donde se van de bruces…
más, tú te luces,
mujer que besa el cielo, mujer que besa el piso,
mujer que empuña el arte cual acróbata de rizo.

Los Guantes de Qka
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