13 July 2014

Viajando a Buenos Aires

Category: Eróticos

Siempre he dicho que mi vida está llena de bendiciones… innumerables bendiciones que no me canso de agradecer, como en este caso…hacer un viaje estaba muy lejos de mis prioridades cuando hay cuentas por pagar y porque sencillamente no me provoca ni ir al cine. Pero las bendiciones son así, basta con pensarlo alguna vez y te olvidas, y no te das ni cuenta que todo se confabula para que ocurra de acuerdo a tus pensamientos… 

Eso creo que pasa conmigo y las bendiciones me llegan.

Es fabuloso porque la respuesta a un deseo se me da con tanta fuerza que no puedo evitarlo… ¿Ley de Atracción? Es posible… Y estoy refiriéndome a los deseos materiales… no a los del cuerpo, aunque éstos se cumplen del mismo modo… je je…  Es tanta la fuerza del deseo de compartir la intimidad que la sensualidad aflora y se derrama generosamente al momento de amar… Si… parecería que soy una experta en cumplirme los deseos, porque casi todo se me da en bienes materiales o gozosos, pero ante los deseos amorosos sigo siendo un desastre…


¡Caray!  No sé si es porque mi deseo de tener una pareja es muy complicado para dios, pueda que le cause confusiones al “poder de la atracción” cuando intenta comprender mis deseos… Pido un hombre de mente abierta, me lo encuentra y resulta que tiene el pene chiquito.  Entonces pido que tenga un buen tamaño de pene, pero entonces me trae uno muy bien dotado pero que no la sabe usar.

Para no volverme a equivocar con lo que me importa del sexo, entonces pido un hombre muy rendidor en la cama y ¡si!, me trae un semental, pero con una dosis fuerte de machismo…. Y vuelvo de nuevo a pedir un hombre de mente abierta. 

Así el deseo se hace más concreto: un hombre de mente abierta, con un pene rendidor, de tamaño Medium y que la sepa usar.  ¡Y el Universo concede mis deseos! Pero me viene muy feo o se cree más guapo que el Rey de España.

Entonces aumento mi requerimiento de que no sea tan guapo que encante ni tan feo que espante y bululúm… asoma tal cual, pero me llega unito sin oficio ni beneficio al que tendría que mantener yo… Y es que me faltó pedir que tenga trabajo y dinero.

De acuerdo… quiero un hombre de mente abierta, con un pene rendidor, de tamaño Medium, que la sepa usar, que no sea tan guapo que encante ni tan feo que espante y que tenga dinero… ¡Y el Universo me lo concede! ¡Maravilloso! Pero al rato del rato el hombre es un egoísta… ¡Me quiere para él solo!

Y vuelvo al deseo de que sea un hombre de mente abierta y el ciclo de mi deseo se repite hasta que otra vez encuentro alguien que me quiere para él solo…

Ayyy… creo que el problema radica en que no sé que pido y así, el “poder de la atracción” flota por los Universos, cargando mis deseos locos de amar y ser amada, sin encontrar al hombre a quien descargar todas mis virtudes y defectos… ¡oh oh! Ahora que lo pienso… ¿No será que mis defectos le pesan tanto al “poder de la atracción” que no puede despegar ni del piso?

Uyyy… no lo sé…  Pero yo sí que pude despegarme del piso ecuatoriano para conocer otro mundo.  Y fue un domingo que me embarqué, ni con pasaporte, apenas con cédula de identidad, en un avión de Tame rumbo a Buenos Aires…

Y mientras aquella mole de acero se elevaba para perderse en los cielos, apreté fuertemente la mano de mi querido amigo para resistir el miedo a las alturas, hacía 9 años que no me había montado en un avión y me costó mantener la calma…  Y claro, no iba a permitirme ataques de pánico delante de mis amigos…  ¡Ni que no viajara! ¡Pero si no viajo! ¡No voy ni al cine! ¡Ahhhhhhh!

Ahhhhhhh… Calmadita Qka… calmadita… solo es un avión… solo vuela… Tranquilidad….  A ver concentradita, respirando profundo… así… así… despegando las chichis del pecho… recogiendo el culo del piso… ya… muy bien… ¡Muy bien!

¡Listo! Hemos sobrevivido al despegue, ahora roguemos que este aparato funcione perfectamente durante las 6 horas de vuelo…

¡Ohhh por dios! ¿Qué pasaría si esto se cae? Bueno pues… me muero…

Qué cosas más feas se piensan, pero a veces toca ser responsables hasta para morirse… y eso hice:

Le escribí a mi hermana todas las contraseñas, con señales y pelusas, de mis sitios en la red, especialmente por los temas del trabajo.

Le pedí que si me pasa algo, deje mis Guantes de Qka tal como está hasta que en 2 años se caduque el dominio y desaparezca la página por sí misma.

A alguien le mandé un Te amo, con la indicación de que lo use solo si no vuelvo y que en caso de regresar sana y salva siga manteniendo el Te quiero hasta nueva orden.

A otro alguien, le aclaré que no se le ocurra aparecer en mis próximas 3 reencarnaciones…

A mi madre le dije que si vuelve a atrasarse al reparto le tocaré yo misma de hija, así que bien puede elegir madrugar o repetir el retrazo, pero cualquier cosa que decida lo haga convencida de que será para mejor.

Mis deudas… no dejé a cargo de nadie, pero sin más remedio mi pobre padre tendría que asumirlas, por suerte no son muchas y más bien saldrá a favor con las cosas que ya no usaré…

Y mi hijo… ohhh… ¡mi hijo! Nooooo….  No, definitivamente NO.

No estoy lista para morirme, tengo a mi pequeño por quien regresar, no estoy dispuesta a decirle adios a esta vida, no estoy dispuesta a perderme la dicha del amor más perfecto que he conocido amando a mi hijo…  No, claro que no, y mientras viva seguiré siendo la mejor madre que pueda para ti, mi amado hijo; a la vez, seguiré disfrutando de ser mujer, seguiré soñando con mi príncipe swinger y seguiré gozando de mis Guantes de Qka…

… Así que hermanita, olvídate de la carta y las contraseñas; Tú… quédate con el Te quiero; Tú… aprovecha tu existencia aproximada a la mía porque de veras no volverás a cruzarte en mi camino por 3 reencarnaciones; mi mami… tendrá que soportarme todavía y mi papito bello no tendrá que asumir mis cuentas.

Lo he decidido… ¡Me quedo aún en esta vida! Así que avioncito te me vas comportando bien por favor.

Pensaba todas esas cosas cuando mi amigo me llamó la atención:

-          ¡Ey, Sara! Relájate, que ya ha comenzado nuestra aventura.

Pues si, a relajarse y a disfrutar.  No sabía muy bien qué nos depararía el viaje a Buenos Aires, pero si estaba segura de que nos íbamos a divertir.

El vuelo fue muy tranquilo, el avión no tenía asientos cómodos ni televisión, pero de eso se quejaron mis amigos, pues mi puesto de ventana no tenía comparación ya que una vez arriba observaba la geografía de América del Sur.  Quizás, la naturaleza es la única que podría tener el poder de neutralizar mi ninfomanía, pues allí estaba yo, con la nariz pegada a la ventana, sin sentir nada más que la grandeza de ese dios supremo que marcó sus huellas digitales en cada espacio de la Tierra… Admirando sus pensamientos como si ellos profundizaran en los recovecos de las montañas… Como si sus manos gustasen de embadurnarse de polvo para formar cada caprichosa elevación…

Ohhh… ¿Cómo no creer en algo superior si las maravillas están a la vista? ¡Qué diablos importa la religión o la teoría del Big Bang si el resultado es el mismo!  Mis ojos se deleitaban con las formas desnudas de mi planeta, tanto como en tierra, me deleito observando la belleza de una flor… me sentí parte de dios y me entregué como una sumisa a la voluntad de ese Amo tan presente y tan abstracto a la vez.

Mirando también, con gran gratitud, al amigo que, literalmente, puso el mundo a mis pies, a quien me llevó de su brazo para elevarme al nivel del cielo e hizo posible este viaje de grandes expectativas de aventura para mí… y de amor para él… (¿?)

Si, me refiero a él, a Federico… No sé si es el “poder de atracción”  que me lo trajo, pero está sentado a mi lado; lo que sí sé, es que el famoso “poder de atracción”  unió al par de locos que están sentados atrás nuestro…

¿Sentados atrás nuestro? ¡Ey! ¡Desaparecieron! ¿A dónde se fueron?

-          Fede ¿A dónde se fueron Paca y Tomás?

-          No lo sé pero puedo imaginarlo para darte una respuesta. – Me contesta y sonríe.

Como si no los conociera… Fede recoge sus piernas hacia el asiento para darme paso y le pido permiso a la señora que se sienta en el tercer puesto de mi ventana hacia la derecha, con total indiferencia se da el trabajo de ponerse de pie para dejarme pasar.  ¡Pobre señora!  Debe tener unos 150 años y un malgenio terrible.

Recorro por el pasillo hacia atrás, donde queda el baño.  Solo quería cerciorarme que mis amigos estarían allí haciendo lo que Fede imaginaba… No se escucha nada, el ruido constante del avión ha ensordecido mis oídos, no hay azafatas alrededor y golpeo la puerta discretamente.  Enseguida se abre y soy jalada hacia el interior..

-          Ey, ey, ey… sólo vine a saber si estaban bien.. no se alteren chicos. – Les digo notando la incomodidad de un baño demasiado estrecho.

-          Ahhhhh… Sara curiosa…  – Paca me reprocha con malicia mientras le guiña el ojo a su marido.

Ese guiño ya lo conozco…

-          ¿Aquí?

-          Si…

-          ¿En el baño de un avión de Tame?

-          Si…

-          ¿En este lugar que no tiene más espacio que para la mierda de uno y uno mismo…?

-          Si…

-          Y… ay… uyyy… si… si… mmmmm…… siii…. Siii…

Efectivamente, Paca sentada en el retrete me sostenía mientras me chupaba los pezones y su marido me atacaba desde atrás…  Y sin más opciones que gemir más bajito que el zumbido del avión, tuvimos un  rapidito  de esos que enloquecen a cualquier mujer apurada…  Uff…  Sexo a las alturas… Mmmm….  Al terminar, todos los diminutos Tomas desembocaron en el preservativo y el preservativo en el retrete… y del retrete quién sabe a dónde irán a parar…

Me acomodé la ropa y salimos de uno en uno, afortunadamente no había personal cerca.

Volví a mi asiento y de nuevo molesté a la Cientocincuentañera para que me deje pasar, se puso de pie y con total indiferencia a mi  “Gracias”  se sentó y continuó con alguno de esos pensamientos que interrumpí.

Fede me mira inquisidoramente mientras me pregunta:

-          ¿Satisfecha?

Le sonrío con alguna vergüenza que no siento y le respondo que sí.  Me toma de la mano, apretándola como si quisiera comunicarme algo y yo me voy tranquilizando de aquel encuentro breve que me había alborotado.  De nuevo a mirar por la ventana, absorta por los paisajes de Bolivia lancé mi deseo de conocer ese maravilloso país algún día, de estar a la orilla de esos gigantes lagos y recorrer aquellas largas líneas que parecerían haber sido trazadas por dios en un momento de ocio, rayando a mano alzada y con la punta de una aguja varios destinos.

Fede ha logrado entablar alguna conversación con la Cientocincuentañera, bueno, pensándolo bien… él es encantador y educado, sería difícil resistirse a un hombre así, su acento argentino es realmente seductor, como el de ella, también argentina y hablan acerca de la mala situación económica de su país natal.  No presto atención, me gusta ser ignorante al respecto… ¡Qué aburrido! Pero observo que existe empatía entre ellos.

El avión ha comenzado su descenso, ya estamos en Buenos Aires.  Una sábana infinita de luces cautiva mis pupilas, los oídos sienten presión, mi corazón late más rápido… ¡Estoy tan emocionada!

Regreso a mirar a Paca y Tomás… Él duerme con la boca abierta y ella sobre el hombro de su marido; miro a Fede, sus ojos mansos y enamorados me lanzan destellos directos al corazón… ¡le quiero tanto!

Él es un hombre de mente abierta, con un pene rendidor, de tamaño Medium, la sabe usar, no es tan guapo que encante ni tan feo que espante, tiene dinero… No es egoísta,  ¡Maravilloso!  ¡El Universo sabe lo quiero! Pero… es algo mayor y en este punto no sé si añadiría a mis deseos el requisito de la edad, unito así pero con 20 años menos, pues Fede tiene todo lo que me gusta y no sé si exista alguien como él…

Mis pensamientos me llevan la mirada hacia la parte de su cuerpo que me tiene enganchada… y para mi sorpresa, la mano de la Cincuentañera reposa en el muslo de Fede, le da suaves masajes con las yemas de los dedos.  Menos mal que somos swinger, de lo contrario podría sentir celos…  Aunque, a propósito de los celos… no existe ningún momento en mi vida que haya sentido celos, siendo o no siendo swinger.

El avión ha aterrizado, los pasajeros aplaudimos, no es para menos… llegar sanos y salvos es digno de celebración; por un instante dudé de la eficiencia por parte de la aerolínea ecuatoriana… pero el viaje fue perfecto, las azafatas y azafatos muy amables, me sentí orgullosa de que el Ecuador esté mejorando la calidad de sus servicios.

Hemos desembarcado, ya hemos pasado migración, hemos cogido las maletas y en 2 taxis nos conducimos al hotel.  Si… en 2 taxis porque Paca exageró con su equipaje y solo en uno se pudo llevar sus maletas.  Son bonitos vehículos negros y los conductores me hicieron sentir en Argentina con su hablado  Gaucho.

Viajamos una hora desde el aeropuerto al hotel, todo está oscuro aunque no son más de las 6 de la tarde.  Fede junta mis manos y las besa, al mismo tiempo que me dice:  Bienvenida a mi Tierra.   Y nos unimos en un beso de enamorados…

Sospecho que este viaje nos va a unir más, somos amigos de hace muchos años, hemos gozado de nuestra amistad en todos los aspectos, pero, algo ha venido cambiando últimamente… algo que nos cautiva a los dos, algo que le hace a él querer quedarse en mí corazón, algo que me hace a mí  fundirme en su calor…

Llegamos al hotel, hemos alquilado 2 habitaciones dobles en el mismo cuarto piso.  Los ascensores son antiguos, al principio creí que esto era el atractivo del hotel, pero conforme visitamos otros edificios supe que el estilo del ascensor es así en todas partes.  Subir las maletas de la Paca fue toda una hazaña, pues el espacio del ascensor es muy pequeño, con capacidad máxima de 3 personas, de modo que Paca y Tomás tuvieron que hacer algunos viajes para lograr subir todo su equipaje al cuarto piso, mientras Fede y yo aprovechamos el tiempo para avasallarnos en mimos una vez que nos vimos solos en nuestra habitación…

Caímos sobre la cama blanca, uno encima del otro, por la prisa de satisfacer nuestros ganas de estar juntos apenas nos destapamos las prendas precisas y entre besos y pedazos de piel… nos poseímos la primera tarde en Buenos Aires…

-          Te quiero con todo mi corazón. – Fede me susurra al oído

-           Ohhh… mejor quiéreme con tu rico pene……   – Le contesto lujuriosa

-          ¡Qué puta que sos!  – Me responde con una de esas sonrisas de tolerancia eterna.

Escucho el estruendo de un torrente de agua, cada vez se oye más fuerte, más cerca… Es la fuente de vida, la vitalidad sexual que se abre paso a través de las venas… Es la mirada perdida que encuentra la luz en los extraños procedimientos del placer…

Es Fede y su amor o soy yo en una aventura amorosa; es su ternura o su fe o mis sensaciones de que me ama desnuda…  No lo sé…

No sé, si fue el Río de La Plata que me dio la bienvenida con sus desbordes de agua y cielo… o si fui yo, quien saludó a Argentina a punte de los derramados soles de la Mitad del Mundo…

Wauuuuu ¡Qué cursi! ¿cierto?… Que el Río de La Plata, que los desbordes de agua, que los soles de la Mitad del mundo… tanta palabrería no más para decir que… Terminé, o que Llegué, o que me Vine, o que tuve un rico orgasmo… ¡Caray! Tanta cursilería está comenzando a preocuparme…

 

La Qka

Tu alma de guerrera contiene la rudeza
de quien cae, levanta, cae y vuelve a levantar…
Eres la heroína de la vida,
Allí donde tus luchas te dan la gloria,
aunque venzas, aunque pierdas,
en la realización de tus sueños está la Real Victoria.
Tu figura femenina es todo un enigma,
en aquel mundo masculino donde se van de bruces…
más, tú te luces,
mujer que besa el cielo, mujer que besa el piso,
mujer que empuña el arte cual acróbata de rizo.

Los Guantes de Qka
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Friday, 19 July 2019