18 August 2013

Poliamor: Amo a mi Novio y mi Amante

Category: Amor


Soy una mujer libre, apenas hace unos meses me despedí de la treintena, ahora calzo en la canción de Ricardo Arjona: Señora de las cuatro décadas,
permítame descubrir, que hay detrás de esos hilos de plata
y esa grasa abdominal que los aeróbicos no saben quitar…

¡No! ¿grasa abdominal? ¡No!

Es romántico que una canción sea dedicada para una, pero no es nada bonito mencionar siquiera la grasa abdominal y peor sin remedio con eso de que ni los aeróbicos pueden quitar… ¡No! ¡es frustrante!  Creo que tengo que comenzar a pensar en una liposucción..




 Ohhhh…. ¡lo siento! me desconcentré… como les iba diciendo…

 

Tengo 40 años recién cumpliditos, soy profesional, linda, sensual y desde que me divorcié hace unos 8 años… también soy swinger.

Mi primera vez es tema de otra historia, ahora solo les quiero contar sobre mi propia experiencia de Poliamor.

 

Por un momento alzo la mirada del teclado pensando que la definición del Poliamor es tan complicada de entender y sobre mis lentes observo el completo desorden de mi apartamento, un edredón de color rojo yace sobre el piso, algunas botellas vacías de licor están sobre la mesa del comedor, preservativos en un basurero provisional, unos platos que contuvieron bocaditos, una hielera llena de agua, mi tapete de bordado en punto raso ¡manchado de licor! ¡maldición! ¿cómo no pude prevenir esto? ¡mi tapete está manchado! ¡mierda!

 

Oh no… bueno, son gajes del oficio, ¡qué caray! ¡mi tapete! ¡qué coraje!

 

Dejo el computador a un lado y llevo mi tapete a ponerlo en remojo con Vanish, ahora sí quiero ver la efectividad del producto, tanta propaganda y ahora vamos a ver si es verdad.   Malhumorada regreso a mi laptop, lo retorno a mis rodillas y continúo escribiendo…

 

Pero recuerdo el bello ramo de flores que me trajo Iván anoche, lo busco con la mirada hasta que lo veo encima de una silla, algún apasionado del sexo lo pondría allí pues la mesa del comedor también fue escenario de cuerpos desnudos…   Vuelvo a levantarme y las coloco en un florero con agua fresca, acerco mi nariz hasta sus pétalos y su aroma estimula mis sentimientos, poniendo a flote el amor que siento por mi novio…  Sonrío como idiota, recordándolo ayer, cuando llegó estaba tan guapo, tan radiante, tan seguro.  Me entregó las rosas recitándome un poema de Pablo Neruda que se titula “Oda a la Rosa”

 

Ohhh…. Me sentí tan enamorada durante los 5 minutos que duró su declamación, que mis hormonas oxitocina y vasopresina de mi sistema neurobiológico del amor ocasionaron el aumento de mis latidos y casi descontrola mis emociones.

 

Sacudo la cabeza al notar que tal recuerdo volvía a activar mi sistema neurobiológico del amor, desaparecí mi sonrisa de idiota y de nuevo me preocupo acerca de lo que pudo haber sucedido anoche y no me enteré porque me quedé dormida.  Volví a poner mi laptop sobre las rodillas para seguir hurgando en estas líneas alguna respuesta acerca de amar dos personas simultáneamente, sin tener que perder a ninguno de los dos.

Bueno, continúo lo de anoche:

 

Iván terminó la “Oda a la Rosa” y como haría cualquier Julieta con Romeo, me lancé a sus brazos para plantarle un beso, celebrando que quizás mi novio es uno de cada 100 hombres que aún existen en Quito para declamar una poesía.

 

Nuestro plan se ha venido repitiendo desde hace unos 9 meses que salimos, llega a mi depar, encendemos la chimenea, brindamos por habernos conocido y tenemos espacios de conversación y de sexo durante todo el fin de semana.  Es un plan realmente agradable, sobretodo en esos días de deseo sexual  cuando mi cuerpo no le da descanso.  Iván es un buen amante de todas maneras y se siente favorecido que, esta mujer que soy yo, le haya dado apertura a pesar de mis eventos swinger.

 

Hemos charlado mucho acerca de mi estilo de vida, al principio se mostró renuente e incluso se alejó un tiempo, pero poco a poco Iván ha aceptado mis “extravagancias sexuales” aunque jamás ha querido participar en ellas.  Es el típico católico tradicional que va a misa todos los domingos, excepto cuando tiene cita con el demonio en mi casa, es un hombre atractivo y muy trabajador; definitivamente, como él, no he conocido ninguno.  Es más me reprocho a mí misma por no ser capaz de amarlo en buena onda, de que mis gustos sexuales no puedan meterme el pie para tropezar justo en esos brazos que me ofrecen un amor normal de marido y mujer.

 

No sé si es bueno o malo, de hecho pienso que lo bueno y lo malo es relativo, lo que es bueno para mí no lo es para una Monja o lo que es bueno para la Monja no es bueno para mí.

 

En fin, el punto es que intenté que lo que es bueno para mí lo sea también para Iván y esa noche de su declamación “Oda a la Rosa” no iba a darse como los fines de semana anteriores, pues yo… tenía planes maléficos por la necesidad de definir nuestra relación.

 

Iván y yo subimos por el ascensor hacia el cuarto piso del edificio donde yo vivo, besuqueándonos todo el ascenso hasta entrar al departamento, alcancé a dejar las flores sobre la mesa del comedor antes de que él me jalara de la mano hacia el sillón.  No nos habíamos desnudado juntos hace 15 días, de modo que estábamos cargaditos de deseo mutuo.  Me recostó de beso en beso y su mano derecha desabotonaba mi blusa mientras la izquierda manoseaba todo bajo mi falda.  Yo, me apuré a liberar su precioso pene para insertármelo por completo…  Ohhh….. ¡qué delicia de caballero!  Nos mantuvimos por unos minutos en nuestro ataque de amor sexual hasta que sonó el timbre, al mismo tiempo que Iván se deshacía en gemidos de placer por su ansiado alcance orgásmico que finalmente logró.

 

-          ¿Quién será? ¿Esperas visitas en nuestro día mi querida Mati? – Preguntó Iván con alguna molestia casi desapercibida.

-          Si mi amor, llegan Ceci y Antonio.

 

Mi respuesta transformó su cara, no podía ser de otra manera pues se trataba de la visita de mis amigos swinger, se trataba de Antonio… el macho que Iván catalogaba como competencia al escucharme hablar de él, a veces con los ojos desorbitados de solo rememorar el placer que este otro hombre me brindaba.  Iván estaba al tanto de mi vida, jamás había conocido una mujer más honesta que yo, mi mentalidad abierta no da lugar a engaños, por lo tanto él sabía de mi especial relación con Antonio, un poliamoroso que me enseñó a “amar” de otra manera, un amante fijo en mi calendario que no me fallaba las noches del miércoles desde hace 4 años.   Su esposa Ceci no conoce lo que son los celos, ni respecto a su marido ni respecto a sus amantes.  Aún cuando mi novio estaba al tanto de todo este mundo, nunca se vio en esta situación, creo que ni siquiera imaginó que lo pondría a tremenda prueba.

 

Nos acomodamos la ropa, le di un vistazo y supe que el declamador romántico de hace unos minutos se había esfumado; por el intercomunicador accioné el timbre de la entrada peatonal y la pareja no tardó en aparecer del ascensor.

 

Llegaron efusivos y felices.

 

-          Mi Mati preciosa ¿cómo estás amiguis? – Me saludó Ceci

-          Ohh bien querida, gracias, veo que te has adelgazado ¡te ves muy bien amiga!

-          Ayyy Mati no seas aduladora, si solo hace como un mes que no nos hemos visto – Me responde Ceci y continúa – Creo que para que no pierdas la memoria tendré que visitarte los miércoles, ¡ay qué digo! si los miércoles son de Antonio…

 

El comentario de Ceci incomodó visiblemente a Iván, me apresuré a presentarlos:

 

-          Mi amor, ellos son Antonio y Ceci; Amigos: Iván es mi novio

-          ¡Qué gusto Iván! Mati nos ha hablado tanto de ti que hasta hemos estado ansiosos de conocerte. – Antonio estrechó la mano de Iván.

-          ¿Tu novio Mati? ¡pero si es un manjar de hombre! ¿me lo prestarás amiga? – Dijo Ceci sin ninguna prudencia mientras le daba un beso meloso en la mejilla a Iván.

 

Mi novio no salía de su asombro y tragando saliva apenas respondió:

 

-          El gusto es mío.

 

Rápidamente los invité a la sala y serví el whisky.  Me senté a lado de Iván y poco a poco la conversación fluía, nos reíamos de los chistes de Antonio pues tiene una salsa especial para contarlos y de la risa contagiosa de Ceci.

Ellos son, uno de esos ejemplos de parejas swinger cuyo matrimonio de 14 años, no ha sufrido más anomalía que la que la sociedad denomina anomalía por ser swingers.

 

Iván se divertía escuchando las experiencias de nuestros amigos, que yo las había escuchado por 4 años pero que aún me hacían matar de la risa; el alcohol fue relajando el ambiente, de repente sin más ruido que el de la música de fondo, Antonio y Ceci iniciaron a devorarse el uno al otro, ella se sentó sobre los muslos de su marido y mientras se comían a besos iban sacándose la ropa.  Para mí, eso no era nuevo, pero Iván los observaba con sorpresa y excitación, cosa que confirmé cuando mi mano tanteó su sexo.  Parecía que la vergüenza ya no estorbaba el momento y nosotros también iniciamos nuestro ritual de pareja enamorada.

 

Antonio cedió a los empujones de Ceci y cayó sobre el edredón rojo que coloqué para estar más cómodos, ya estaban completamente desnudos y mientras ella se balanceaba sobre el falo de su marido, Iván miraba la bella figura de la mujer ajena que bien podría poseer esa misma noche.  Noté que la mirada de mi novio guardaba secretos internos que yo podía descifrar gracias a mi experiencia, supe que mi amiga le despertaba el gusto y ella de rato en rato lo miraba como si le correspondiera.

 

¿Celos? ¿Acaso eran celos? No lo podría definir pero 1% de mi corazón protestó, sin embargo mi inteligencia lo puso en su lugar.

 

Iván me recostó a lado de Antonio y su hermoso cuerpo fornido se adecuó para saborear cada rincón del mío, el éxtasis sentido esa noche fue espectacular debido a que tenía los 2 hombres que más amaba en el mundo y a mi mejor amiga allí mismo, juntos, viviéndonos en una relación poliamorosa, materia casi dominada por mí y nueva para Iván.

 

Mi novio me proveyó de un sexo oral delicioso, mejor del que me haya dado en toda su vida, quizás para lucirse ante la dama que le gustaba, quizás para demostrarle a Antonio que no sólo él podía ser capaz de hacerme gritar de placer, quizás porque recibió la inspiración del evento que se nos estaba dando tan satisfactoriamente… Procedió a penetrarme con esa herramienta tan eficiente para arrancarme hasta los más escondidos orgasmos, Ceci nos miraba maravillada de tanta virilidad y sin contener su impulso besó a mi novio.

 

Por un segundo creí que Iván saltaría por la ventana en rescate de su pudor, pero él le correspondió con la lengua que llenaba la boca de Ceci como si deseara comérsela entera; gracias a la posición que teníamos sobre el edredón, ellos se besaron mientras mi útero estaba lleno de Iván y el de Ceci lleno de Antonio.

 

Antonio y yo nos regresamos a mirar y sentí el pecho inflado de amor por él, por mi poliamoroso, por aquel amante fijo de 4 años que se me ha rendido entre las piernas como el árbol que se rinde a la tierra, por el sediento baquero del desierto que ha encontrado la fuente de aguas brotadas de mi discreto oasis…

El conocernos por tantos años, nos permitía intuir hasta lo que pensábamos, por eso sería que Antonio leyó mi mente, sintió mi corazón apasionado por él y sin pensar en la presencia de Iván gritó:  Te Amo Mati  y observé esas expresiones conocidas que le salen cuando ha llegado a su dulce final.

 

Me asusté con el grito de Antonio, ese Te Amo Mati es la clase avanzada que Iván no asimilaría si apenas estaba en primer grado del swinger.  Sin embargo, mi novio no pareció darle importancia, también podía ser que él sabía de mis sentimientos hacia Antonio por todo lo que yo misma le he contado, que no le sobrecogió la noticia, aunque siempre me preguntaba ¿cómo es eso de que me amas a mí a la vez que amas a otro hombre?

 

Ceci, al terminar con su marido se dedicó exclusivamente a hacer el amor con Iván, mi novio.   Se pusieron de pie e Iván se mostraba ansioso por poseerla, así mismo como suele empujarme de beso en beso hacia el sillón, empujaba a Ceci hacia la mesa del comedor, de una alzada la sentó y Ceci brincaba de extenuadas sensaciones que yo conocía muy bien porque la lengua de Iván adora estimular el clítoris.  Ceci estaba en la gloria mientras el ramo de flores que me había traído el declamador de la “Oda a la Rosa” cayó sobre una silla.

 

Por unos instantes me arrepentí de haber sentido demasiado por Iván pues había algo allí que me incomodaba… ¿celos? ¡jamás había sentido celos!  ¿O sería que ese poema de Pablo Neruda y esas rosas estaban de más?

 

Aquellos sentimientos raros desaparecieron como obra de magia cuando Antonio me volteó hacia él y me encontré con esos ojos negros que solo con mirarme me matan; esto era poliamor, pero no lo había sentido de esta manera, porque nunca había tenido una pareja como Iván que me importara tanto, aunque por ello no dejé de entregarme al amor de Antonio.

 

Antonio, mi amante favorito, el oficial, el único por quién yo desplazaba mis sueños personales con tal de amarlo y servirme de ese sexo sin igual, de sentirme seducida por su dominación, su voluntad, su fuerza… Ohhh…. Mi Antonio… mi Antonio bello, mi Antonio querido, mi Antonio para toda la vida…

 

Pero además estaba Iván, a quién lo amaba también, por su forma de hacerme el amor, por su caballerosidad, por su romanticismo, por su entrega y su sumisión, por sus celos, por la vida que aspiraba que hiciéramos juntos…  Ohhh mi Iván, mi amado Iván, mi Iván de cuentos de hadas, mi Príncipe…

 

Mi mente trabajaba a mil discerniendo mis emociones, pero la pasión de Antonio una vez más reviraba mis conceptos, mi cuerpo se hacía suyo con la propiedad del amo que lo conoce bien, con la seguridad del ancla que se posa tranquila al fondo del mar porque sabe que su barquita no se alejará y menos ahora que tiene un ancla aliada que con la misma fuerza del amor la mantendrá cerca de ellos.

Porque así es el amor: no fuerza, no prohíbe, no exige, no pide, ni da…. sólo hace peso con su propia virtud, para que el sujeto del amor se sienta seguro.

 

Iván y Ceci se habían enviciado, ya sabía yo lo que puede rendir Iván así que tienen para largo, se olvidaron de que nosotros existíamos y se renovaron en el sexo una y otra vez como nosotros, hasta que yo, guarecida en el regazo de Antonio, uno de los dos hombres que más amo en el mundo, me quedé dormida.

 

Así fue… ¡si! ¡así fue anoche!

Ahora tengo un ligero dolor de cabeza y la vagina me palpita de tanto sexo, no me siento muy bien porque desperté sola, no con Iván como casi siempre pasa en nuestros fines de semana, ni como con Antonio de miércoles a jueves…  sino que abrí los ojos a las 10 de la mañana y me encontré sola, seguramente uno de los varones me metió a la cama, me tapó y para no perturbar mi sueño todos se fueron…

Pero estoy preocupada, no sé lo que terminó ocurriendo anoche, por eso me puse a escribir a ver si dilucido alguna conclusión o al menos desahogo lo que siento…

 

Me siento triste porque creo que perdí a Iván, claro que era necesario esclarecer nuestra relación pero… quiero llorar, me duele perderlo… ¡quiero a Antonio aquí para llorar!

No sé si Iván se enojaría por darle este evento sorpresa o si se encantó más de la cuenta con Ceci, preferiría que se hubiese encantado de Ceci antes de enojarse conmigo.

 

… Ohhhh mi Iván… no quiero perderte por no querer dejar a Antonio…

Ohhh…  mi Antonio… no quiero perderte por seguir con Iván…..

 

Creyéndome estar ante una disyuntiva me eché a llorar como una niña, sin entender muy bien mis sentimientos, maldiciendo la calentura de mi cuerpo, lamentándome no haber nacido con las características de una mujer normal…

 

De repente, entre las tantas botellas vacías alcancé a mirar una cajita azul de joyería, me sequé las lágrimas y me aproximé para descubrir de qué se trataba.  La tomé entre mis manos mientras reconocía la letra de Iván en una carta que estaba junto a la cajita.

Imaginando su despedida se me saltó el corazón, temblando me senté en el sillón a leerla, decía:

 

**********

 

Querida Mati:

 

Desde que te conocí siempre supe que tenías mucho que enseñarme, aún cuando en un principio me resistí a creerte sobre esos temas del amor, ya que tu estilo de vida era la práctica que no confirmaba tu teoría, pero ahora lo entiendo mi princesa.

 

Déjame decirte que lo que ocurrió anoche fue de esencial importancia para mí, por eso… ¡gracias mi amor!, gracias, porque entendí lo que sientes por mí y lo que sientes por Antonio (ahora mi gran amigo); lo entendí porque me fleché de tu amiga Ceci, yo sé que no crees en el amor a primera vista pero adoro esa mujer… ¿sabes? Le encantó el poema de Pablo Neruda “Tu risa”…

 

Jamás me vi amando a 2 mujeres, ni siquiera lo creía posible, pero heme aquí confesándote mi amor por otra mujer sin restarte lo que te corresponde a ti mi bello Tesoro, ahora comprendo tantas cosas que lo único que te puedo garantizar Mati es que además de Antonio también cuentas conmigo para amarte.

 

Aún no estoy seguro de manejar adecuadamente este tema del poliamor, pero si me ayudas posiblemente lo haré, si no deseas aceptarlo pues entenderé… pero yo no quiero casarme contigo si no logras admitir que querré seguir saliendo con Ceci de hoy en adelante.  Antonio me aseguró que lo aceptarías y me dio la venia para salir con su mujer cuando guste, Ceci está fascinada conmigo, ahora… solo faltas tú.

 

Abre la cajita azul que encontraste adjunta a esta carta, mira lo que es y respóndeme:

 

¿Te quieres casar conmigo?

 

Siempre tuyo

 

Iván

 

 

**********

 

 

Me di cuenta que no era una experta del Poliamor, porque a medida que leía la carta, me surgieron sentimientos encontrados, la “Oda a la Rosa” sentía celos de “Tu Risa” pero a la vez la aprobación de Antonio facilitaba mi decisión, pues si él no se siente inseguro de que “Tu Risa” lo abandone por causa de Pablo Neruda, tampoco yo debo sentirme insegura de dejar de ser la “Oda a la Rosa”

 

Efectivamente, abrí la cajita de joyería y me encontré con un bonito diamante, volví mi mirada a las últimas líneas de la carta:

 

¿Te quieres casar conmigo?

 

Siempre tuyo

 

Iván

 

 

Y respondí:

 

 

Si mi amor, si me quiero casar contigo…

 

Siempre tuya

 

Mati.

 

 

Me puse el anillo y contemplé mi mano, al rato escuché el ascensor y los veo llegar.  Ceci se acerca con su usual alegría pero con un brillo distinto en sus ojos, ese que pinta las pupilas cuando nos enamoramos, al verme acelera el paso para darme un abrazo.

 

-          ¿Qué fue Mati? ¿Qué decidiste? ¿Nos casamos? – Me pregunta.

 

Antonio observa mi anillo de compromiso y sonríe:

 

-          ¡Claro que nos casamos! – Exclama serenamente al mismo tiempo que me rodea con sus brazos y me sienta un beso en la frente.

 

Iván parece respirar de alivio, sin embargo aún siente que debe formular la misma pregunta:

 

-          Mi amor ¿te casas conmigo?

 

Me ha retornado el alma al cuerpo, sonrío y luego de un beso le respondo:

 

-          Si mi amor…. ¡me caso contigo!

 

Se siente como un pacto entre camaradas, entre cómplices, entre amantes.  Se respira un amor general pero de mucha profundidad, Iván ya no está tímido por los nuevos amigos y como prueba de ello me comienza a desvestir.  Ceci se disculpa porque dice que va a preparar algo de comida y se retira guiñándome el ojo, mientras Antonio se ha unido a Iván en la labor de darme placer.

 

Si alguien me pregunta alguna vez si es que he sentido el amor en todo su esplendor… pues le respondería que estoy a punto de vivirlo este preciso instante…

 

Iván se adueña de mi boca, posándome en la garganta todo el repertorio de su poesía; Antonio se enreda en mi cintura para engrandecerme el sexo con su sabiduría.

Iván, mi futuro marido, se cuelga de mis pezones en busca de la ternura maternal que siempre encuentra en ellos.

Antonio, mi amante poliamoro, se convierte en el huracán que azota los albores del amor en mis entrañas.

Y yo, me entrego a la máxima expresión de la pasión, en los brazos de los dos hombres que amo; convirtiéndome a veces en la muñequita que se juega sin libre albedrío para gozo de los machos o en la ramera que captura erecciones para su propio propósito.

 

Es Iván a quien tengo debajo clavado a mi obscenidad más dominante, es Antonio quien me recorre la espalda con el dedo índice que no señala; es al amante de Ceci a quien le masajeo su pedazo de carne mientras le cuento los secretos de mi santo grial; es Antonio el esposo de Ceci, quien ha coronado mi altar, allí donde termina mi columna vertebral y comienza la aventura del agujero negro…

 

Mi cuerpo empapado de sudores protestó ante las intenciones de los caballeros, no obstante, presa entre dos pechos, no pude evitar la penetración simultánea ni los alaridos de primer momento, pero luego… alaridos de un deleite indescriptible cuando los dos machos se movían vigorosamente en busca de descargarse dentro mío…

 

Ohhhh….. tenían que pasar 40 años, para que mis “pisadas de fuego al andar” me consagren por la fortaleza de mi sexo y de mis convicciones, cuando los dos hombres insertados en mí, sin hablarse se entendieron para vaciarme hasta la última gota.

 

Reposamos tal cuales por unos minutos, Antonio me mordisqueó suavemente a un lado del cuello y a la altura de mi oído me dijo: Te Amo Mati

Mimando mi ser femenino con esas 3 palabras que importan tanto cuando provienen del ser que se ama.

Iván sonrió, me regaló un piquito mojado y me dijo:  Te Amo Mati, haciéndome sentir la mujer más dichosa a pesar de la grasa abdominal, ante la fortuna de ser verdaderamente amada justamente por los dos hombres que más amo en el mundo: mi novio y mi amante.

 

La Qka

Tu alma de guerrera contiene la rudeza
de quien cae, levanta, cae y vuelve a levantar…
Eres la heroína de la vida,
Allí donde tus luchas te dan la gloria,
aunque venzas, aunque pierdas,
en la realización de tus sueños está la Real Victoria.
Tu figura femenina es todo un enigma,
en aquel mundo masculino donde se van de bruces…
más, tú te luces,
mujer que besa el cielo, mujer que besa el piso,
mujer que empuña el arte cual acróbata de rizo.

Los Guantes de Qka
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Tuesday, 09 March 2021