16 November 2016

Cuando el EX asoma a los 23 años

Category: Amor

No suele suceder… por eso, jamás me planteé la posibilidad de volver a ver a un ex novio que amé hasta morir… casi literalmente: hasta morir.

Resulta que hace unos 22 o 23 años me enloquecí por un hombre, se llamaba… a ver… pongámosle Musec, nos conocimos en el instituto y efectivamente tuve una historia de amor muy intensa, al año de la relación fui entendiendo que estaba casado y él se alejó sin mayor explicación, tuvo un costo moral muy grande para mí, perdí un bebé, perdí el semestre, perdí el rumbo, sentí que lo perdí todo…

 

Bueno, los años pasaron, la herida - tomó su tiempo - pero finalmente sanó, pasaron años para dejar de sentir temblor cuando lo recordaba y un día, no sé cuándo ni cómo, dejé de pensarlo para siempre.  Hace unos 5 años más o menos, algún conocido en común me preguntó si sabía algo del tal Musec, respondí a la defensiva: “No sé ni quiero saber”

 

¿Cómo querría saber de alguien que me había causado tanto daño? No tenía idea de que cambiaría de opinión con una llamada…  No tenía idea del remolino que me causó su aparecimiento…  Recordé la canción con la cual le pensaba “Eres piel morena, playa sol y arena” y me puse a cantar “No estaba muerto, estaba de parranda” y el temblor se produjo en mi interior.

 

Me llamó una noche y dijo que vendría a visitarme, pensé que no sería el mejor momento porque tenía visitas especiales para ese fin de semana, sin embargo, le dije que sí.  Tuve una noche muy atormentada, durmiendo entre brincos, escribí para calmarme un poco pero empeoré más… pues la poesía me recordó a un hijo perdido, entonces se me despertó el dolor.

 

Una vez más, 23 años después, me encontraba llorando por Musec y por el niño que no pudo nacer, me sorprendí de que recordara esa etapa de tanto sufrimiento… las prácticas de guía en los museos que se me frustraron porque no me salían las palabras, los exámenes a los que jamás me presenté porque mi cabeza no retenía ni los títulos, recordando la sensación de vacío con la que se quedó mi útero, abandonada por un amor que ya no me amaba más…

 

Lloraba por la pena que sentía de aquella joven de 20 años, una mujer obsesionada por la cama que también compartía con otra mujer, su esposa, de cuya existencia me enteré cuando yo ya estaba tragada de Musec.   Y mis primeros pasos de Blanca Nieves se tropezaron con un príncipe azul que me atragantó los besos en la garganta… pero sobreviví.

 

Y bueno… ¡Sobreviví! porque no faltaron los enanitos que vinieron a besuquearme también, desperté completamente de mi inocencia y me dediqué a hacer mi vida…  Algo rara, pero mía.

 

Amaneció, eran como las 7 de la mañana cuando un mensaje suyo me decía que ya había llegado, corrí a abrir la puerta.  Al salir lo vi en la vereda de al frente, a medida que se aproximaba se me iba presentando de nuevo… Tiene buen cuerpo, sigue alto, el cabello que le queda pinta algunas canas y sus ojos… ohhhh ¡Por dios! ¡Sus ojos! Sus ojos parecían cargar con toda mi historia, como si me trajera de vuelta el pedazote de corazón que se había llevado y que hasta ese día no reparé que aún me seguía faltando.

 

Me llamó “Cristina” y me dio un hermoso abrazo, me dieron ganas de llorar pero pude contenerme, lo invité a pasar como si no pasara nada.

 

Nos saludamos con tanto amor como si no hubieran pasado los años, me besó, me tocó las mejillas, me miraba con tanta ternura que lamenté que tuviera que acompañarme otra vez en un trocito de mi vida porque ya no es como antes… pues ahora se ha encontrado con la mujer vivida.

 

Mientras conversábamos me puse a arreglar, pues más tarde tendría un/una especial amistad que vendría a pasar el día en mi casa.  Estaba todo hecho un desbarajuste porque el día anterior también tuve visitas, una bailarina preciosa que deleitó mi espíritu con su sensualidad y romanticismo, allí atada desde los grilletes de sus muñecas al colgante que cae del techo, cantaba en francés alguna canción de esas que me trae la imagen de rostros con maquillaje corrido.

 

La habíamos pasado muy diferente, anduvimos desnudos, todos… Jairo, Laura (mi sumisa), la bailarina y yo; habíamos sacado los juguetes sexuales y la bailarina pasó sentada en mi “Pancho vibrador” sintiendo por primera vez sus funciones, jamás había tenido un juguete como ese y lo disfrutó al máximo.

 

Así, mientras Musec me contaba de lo que había sido su vida, yo seguía recogiendo ropa interior, zapatos, preservativos, látigos, sogas… y colocando los muebles en su respectivo puesto, cuando alzó un poco la voz le pedí que habláramos bajo porque tenía un amigo todavía durmiendo en mi cama.

 

No preguntó nada, solo estaba reconociéndome… Me pregunto si me reconoció en verdad, pues eso de tener un amigo en mi cama podría darle a entender lo que es obvio, ni siquiera debía explicarle nada pues es muy posible que ni lo crea, dejaría que con las horas él mismo se diera cuenta.

 

El amigo con quien amanecí en mi cama es con quien intenté una vida de pareja el año pasado, pero no funcionó, luego de la respectiva pelea – separación - resentimiento y reconciliación, hemos vuelto a relacionarnos pero en plan de amigos, tan al pie de la letra que aunque dormimos juntos - cuando me visita - jamás hemos vuelto a tener sexo.  Claro, si se lo explico no me lo creería, pero lo cierto es que es verdad, mi amigo y yo no hemos tenido sexo por más 400 días.

 

Y así, iba desmantelándose mi realidad ante sus ojos, lo observaba sereno pero extrañado, no es para menos, se encontró con una mujer vivida y no cualquier mujer vivida sino a una que vive en función “Open Mind” todo el tiempo y estaba siendo testigo de ello, primero con el desbarajuste de mi casa que mientras acomodaba iban saliendo objetos eróticos y luego con el tema del amigo que dormía en mi cama.

 

Conforme pasaba el tiempo, la casa quedaba bonita hasta que se levantó Laura, saludó con alegría y respeto, tras mi orden se desnudó para servirnos el desayuno.  La desnudez es un acto que no escandaliza mi entorno, ver desnuda a mi sumisa es algo que me complace enormemente, pues su cuerpo bonito deja una estela de sensualidad por donde camina.

 

Laura es “Sumisa”, yo soy “Dominante” y estos son roles dentro del excitante mundo del BDSM, ella es una venezolana que está viviendo en mi casa mientras se estabiliza en el Ecuador y pueda – posteriormente - traer a su familia.

 

Musec se quedó boquiabierto al verla desnudarse con tanta naturalidad y luego servirnos el desayuno con esa sonrisa tan coqueta, seguía conversando conmigo pero aún tenía cara de #QuéDiablosLePasaAEstaGente.

 

Más tarde lo jalé de la mano para ducharnos juntos, el agua caliente nos favoreció por un rato, pero se terminó el gas y tuvimos que enjuagarnos del jabón en agua fría… ¡Achachay!   Pero ese momento me permitió observar aquel pene tan precioso y su cuerpo bien mantenido, no sé si por propio mérito o por constitución, pero estaba muy sexy…

 

Casi a medio día llegó Deborah, un amigo travesti, vestida con leggins negros, una camiseta y tacos, saludó con beso a  todos, noté que Musec se tensó un poco pero a medida que las conversaciones se desarrollaban iba relajándose, pues Deborah es un hombre/mujer con una inteligencia extraordinaria y de una profundidad espiritual de admirar, él/ella es una persona que me honra conocer, un/una amigo/amiga muy importante para mí y Musec finalmente se sintió en en casa.

 

Contamos cachos, bailamos salsa, bebimos ron, romantiqueamos, nos dedicamos canciones, nos besamos y así... fuimos desapareciendo del ambiente liberal y caímos en mi cama él y yo, a recordar cuánto nos amábamos en el pasado…  ¿Será que nos amamos todavía o que nos podremos amar otra vez?  No lo sabía, no lo quería saber…

 

Solo deseaba vivir el momento, pues sentía que venía con el encargo del perdón, que su corazón devolvería al mío todo aquello que me había hurtado, que su acción repararía los daños y que su pasión en el sexo era el ritual para que todo eso sucediera…

 

Y así, surgí como una diosa mitológica que asomaba - para hacer justicia - en mitad del mar que divide Bahía de Caraquez y San Vicente, me alcé casi asfixiada por los tantos años de espera y colmé mi ser con el aire que me hacía falta…  A mis dedos le salieron unas garras que le marcaron la ruta del sol en la espalda, mi vientre le prometió hijos que jamás llegarían, mi flor más obscena se abría para absorberle la vitalidad…

 

Sus besos trastornaron mis sentidos, sus palabras caían en el decreto inmediato de ser feliz, mi piel se recobraba en el recuerdo de haber danzado sobre el hombre montubio, sobre aquel que marcó mis pasos con líneas intermitentes de sangre y llanto…  La sensualidad fluía en mi lecho, cada arremetida me exigía un gemido profundo de placer, cada “te amo” absolvía todo pecado y me perdí en la orilla del mar donde al fin liberé mis lágrimas…

 

El ritual estaba por terminar, ahora él venía con una propuesta, se redimía bajo mis orgasmos y su firma blanca estalló sobre las sábanas, como un cuadro abstracto que no era necesario comprender.

 

Si, lo amé tanto que casi muero, reviví cada sensación y supe que jamás le había dejado de amar, ahora era un hombre libre y disponible, tan para mí que hasta hablamos de vivir juntos, nuestra alegría brillaba en la oscuridad de la habitación.

 

Su olor, su calor, sus manos se convirtieron en parte de mí y él, no dejaba de deslumbrarse con mi bello cuerpo (modestia aparte)…  Alucinados, bajábamos de la nube como hojas flotando al viento…

 

Habíamos cerrado una etapa, muy larga por cierto, me sentí mucho más liviana y radiante de felicidad, lo miré para decirle:

 

-          Te amo Musec

 

-          Mija, yo también te amo – Me respondió contento, acompañado de un sentido suspiro.

 

 

Y yo continué:

 

-          Te amé, te amo y te amaré… pero quiero que sepas que no serás al único a quien le profeso estos sentimientos.

 

Al rato sonó el teléfono, dejé a mi amante manaba tendido en mi cama, pensando quién sabe qué…  No sabría sino hasta varios días después cómo lo va asimilado y yo… yo… ¡Me siento más feliz que nunca!   J

 

 

 

La Qka

Tu alma de guerrera contiene la rudeza
de quien cae, levanta, cae y vuelve a levantar…
Eres la heroína de la vida,
Allí donde tus luchas te dan la gloria,
aunque venzas, aunque pierdas,
en la realización de tus sueños está la Real Victoria.
Tu figura femenina es todo un enigma,
en aquel mundo masculino donde se van de bruces…
más, tú te luces,
mujer que besa el cielo, mujer que besa el piso,
mujer que empuña el arte cual acróbata de rizo.

Los Guantes de Qka
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Friday, 19 July 2019