13 April 2015

Mi Licano

Category: Amor

“Licano” es el alias de un ser licántropo de cabello ensortijado y oscuro, de un hombre que a veces confunde su inspiración con la Luna, de un sentimental que no se complica ni con el bien ni con el mal, una promesa de amor coherente que interactúa entre el sexo y el idilio.

 

Si, así es el Licano que una vez golpeó a mi puerta, como aquel caballero que da su primera cita vestido de traje y sombrero; no utilizó el chantaje para entrar a mi vida, cual voraz lobo hubiese podido acceder a la fuerza, más su franqueza, colocó su furia a mis pies en busca de paz y armonía.  

 

No sé si seré una loba a su estilo, pues me alborotan los aires que me llegan a remolinos...

No sé si mi ser le proveerá de quietud, pues mi mente no goza de pudor ni virtud…

 

Sorprendentemente, nuestras miradas se abrazaron en un pasado surrealista, en una historia agotada de hazañas, de triunfos y fracasos, gastadas de muertes y vidas, galopando sobre la brutal energía del cansancio, nos encontramos entre vástagos, con la ironía de descubrir que habíamos sido felices… pero no tanto…

 

Y nuestros cuerpos, entre emocionados, obscenos y asustados, se saludaron por partes: fueron mis labios que reconocieron el tacto de sus dedos, mi piel le dedicó erizos a sus manos de artesano y mi espalda sintió el reposo de su pecho acorazado…  Ohhh… ¡Mi Licano!  Como volver al tiempo… rescatando el olvido del olvido, suspirando en sensaciones ya vividas y no vividas, creyendo comprenderlo todo en la nada indescifrable…

 

Como si hubiésemos hallado el santo grial, nos bebimos una copa del elíxir, de la enviciada bebida de los dioses, que sabe a amor y a ternura, a pasión y a placer, a sinrazón y cordura.

 

Se me cayó la ropa y el uso y desuso del sexo, se me cayó la vergüenza y la desvergüenza del sentimiento, se me derramó una lágrima en contradicción de la alegría y el miedo y heme aquí sumida en la perfección más exacta de su derroche y deseo…

 

Y el corazón se me convirtió en un castillo de arena, de aquellos que ciertamente existen en el alma de toda princesa, tan vulnerable como la esclavitud, tan complaciente como la sumisión, tan arrolladora como el mandato del mismo dios.

 

Y aún sigo sin saber si la dicha me carcome el impulso, pero soy ahora la mujer, que ama y se permite amar despiadadamente, la silueta de cuerdas que oscila rasante desde la tierra hasta el cielo, la piel que se juega a millón cuatrocientos de los amores extremos.

 

¡Mi Licano! Mi amado Licano…

Me enamoro del precioso pelaje que acaricio por fuera, porque representa el ejército de un hombre que siempre está en guerra; me enamoro de la leche, la lana y la carne, porque es manso por dentro, porque es afable, porque me entrega sus más valiosos tesoros.

 

Y mientras descubro en sus ojos la divinidad más humana, me descubro en la humildad receptora del máximo milagro, me dejo caer sobre su lecho de hombre... y lo amo, lo amo intensamente...  Lo amo con la fe, de que si algún día le faltan sus pálpitos, no le falten los míos para seguirle adorando.

 

 

 

La Qka

Tu alma de guerrera contiene la rudeza
de quien cae, levanta, cae y vuelve a levantar…
Eres la heroína de la vida,
Allí donde tus luchas te dan la gloria,
aunque venzas, aunque pierdas,
en la realización de tus sueños está la Real Victoria.
Tu figura femenina es todo un enigma,
en aquel mundo masculino donde se van de bruces…
más, tú te luces,
mujer que besa el cielo, mujer que besa el piso,
mujer que empuña el arte cual acróbata de rizo.

Los Guantes de Qka
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